El dolor lumbar es la primera causa de discapacidad en el mundo, y padecerlo durante la infancia y la adolescencia aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica al ser adulto. Sin embargo, hábitos saludables que resultan sencillos de adquirir durante esas etapas tempranas de la vida ayudan a reducir el riesgo de padecerlo y de que se cronifique. Para inculcar esos hábitos, instaurarlos en la familia desde la infancia es más eficaz que limitarse a aconsejarlos.
Por ello, la Campaña de Prevención de las Dolencias de la Espalda entre los Escolares para el curso 2026-2027 se dirige a las familias, fomentando que incorporen rutinas saludables que ayudan a evitar el dolor de espalda durante toda la vida y adopten hábitos que, si el dolor aparece, reducen su duración.
Para profundizar en este tema, OKSALUD entrevista al doctor Francisco Kovacs, de la Unidad de la Espalda del Hospital HLA Universitario Moncloa y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE).
PREGUNTA.- Padecer dolor de espalda durante la infancia y la adolescencia aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica al ser adulto. ¿Qué medidas se pueden adoptar para evitarlo?
RESPUESTA.- Eso es exactamente así. El hecho de padecer dolor de espalda durante la adolescencia aumenta el riesgo de padecerlo de manera crónica en la edad adulta. Y esa asociación es mayor que la de los hallazgos radiológicos; es decir, hay distintos mecanismos neuroquímicos que explican que, cuando el dolor de espalda recurre con cierta frecuencia, es cada vez más fácil que se cronifique. Por tanto, conviene evitarlo desde la más tierna infancia. Distintas medidas han demostrado ser eficaces para, por una parte, reducir el riesgo de que aparezca el dolor y, si aparece, acortar su duración y, a su vez, disminuir el riesgo de que vuelva a repetirse. Lo más importante que podemos hacer es mantenerse físicamente activo y hacer ejercicio, pero no de manera competitiva o profesional, sino sencillamente lúdica.
P.- Precisamente, la Campaña de Prevención de las Dolencias de la Espalda para el curso 2026-2027 se titula «El poder del ejemplo familiar». ¿Por qué es tan importante lo que el niño ve en su casa para que se mueva?
R.- Es mejor dar trigo que predicar. Es decir, si un padre le dice a su hijo que no se drogue mientras él fuma, el niño se queda con lo que ve, no con lo que le dicen. El niño tiende a repetir lo que ha aprendido durante su infancia. Por tanto, la idea es que durante la infancia le enseñen lo que es bueno para él y mediante el ejemplo. Es decir, mantenerse físicamente activo y hacer algún deporte, el que más le guste, como parte de la rutina normal.
P.- No basta con el ejercicio que hacen en el colegio y hay que ampliarlo al fin de semana o fuera del horario escolar…
R.- La encuesta de Salud en España refleja que el porcentaje de niños que cumple una mínima actividad física es muy bajo. De hecho, se calcula que más del 60% de los adolescentes no hacen ninguna actividad física. Eso es una locura. No estamos diseñados para eso. Es decir, incluso para el crecimiento, la columna necesita que la musculatura se active y que se mueva y que se mantenga físicamente activa. Cuando los humanos nos desarrollamos como especie, se calcula que teníamos que correr o andar unos seis kilómetros diarios solo para comer o no ser comidos. Entonces, dentro de la necesidad fisiológica, como respirar o comer o beber, está que nuestros músculos necesitan moverse.
P.- ¿Las nuevas tecnologías son el principal obstáculo para que los adolescentes hagan ejercicio?
R.- Más que la tecnología en sí misma, el problema es que sustituya al ejercicio en vez de complementarlo. Es más aconsejable que un niño juegue al tenis de verdad que en una videoconsola. Lo que no es negociable es que hay que estar físicamente activo. Los niños de antes que corrían, trepaban, se perseguían y jugaban tenían un desarrollo muscular mucho mejor que los niños en la actualidad.
P.- Otro tema habitual al inicio de curso son las mochilas. ¿Qué características deben cumplir para que no lesionen la espalda de niños y jóvenes?
R.- El límite recomendado de carga para un niño es del 10% de su peso corporal, aunque el riesgo de dolor de espalda depende de la duración del trayecto, siendo poco relevante en distancias muy cortas. Ante cargas inevitables, las maletas con ruedas son una alternativa lógica, aunque lo idóneo es reducir el peso total. Si se opta por una mochila, debe llevarse pegada al cuerpo con ambos tirantes puestos; en niños pequeños, además, la carga debe posicionarse más abajo (zona lumbar) para ajustarse a su centro de gravedad. En última instancia, la prioridad absoluta debe ser evitar que los alumnos trasladen un peso excesivo a diario.
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