A 2026 se le está poniendo cara de 2022 a nivel energético. Los precios del gas natural están disparados, no han bajado de 73 €/MWh en los últimos 10 días en el índice holandés TTF, y esto provoca un impacto directo en el precio del mercado eléctrico mayorista, que en España se ha instalado por encima de los 100 €/MWh de manera sostenida en septiembre. Esto ha disparado las alarmas dentro del sector industrial, que ya instan a tomar medidas parecidas a la excepción ibérica (tope del gas), y que son apoyadas por las formaciones sindicales. No obstante, las grandes empresas eléctricas recelan de intervenir el sector.El contexto es complejo . La media del precio de la electricidad en la primera quincena de septiembre ha sido de 145 €/MWh. Aunque no estemos en 2022, la situación ha empezado a inquietar a analistas, comercializadoras eléctricas independientes e industria, no solo por los precios sino porque se dan varias situaciones que podrían desembocar en una crisis similar, aclaran fuentes empresariales a este periódico.Bajo este escenario, los principales afectados tienen claro lo qué se debería hacer. El director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), Pedro González, alerta de que «el repunte del precio de la electricidad vuelve a amenazar la competitividad de la industria electrointensiva». Por ello, reclama medidas que equiparen sus costes energéticos a los de sus competidores europeos .Más concretos han sido desde CC.OO. que piden ir «más allá de las bonificaciones fiscales» en gasoil y gasolina e «intervenir en la fijación de precios de la energía», recordando el éxito de medidas como la excepción ibérica, señalan.Así, los principales afectados por los precios de la luz marcan el camino del tope del gas como vacuna ante los altos costes energéticos. En 2022 se trató de un mecanismo que limitaba el coste al que se marca el precio en el mercado eléctrico cuando la referencia es el gas natural.En todo caso, cualquier medida debe partir desde el Gobierno que, por el momento, no ha realizado ningún posicionamiento con respecto a los precios eléctricos. En concreto, según explican desde la Comisión Europea a ABC, será España la que deba tomar la iniciativa siempre que no genere ningún conflicto con las ayudas de Estado.No hace faltaAnte el ruido generado sobre la potencial recuperación de la excepción ibérica, la principal patronal eléctrica que representa los intereses de Iberdrola y Endesa asegura que «la situación actual es muy distinta a la que vivimos al inicio de la guerra de Ucrania».Desde Aelec asumen que otro elemento que condiciona este debate es la evolución de los contratos de los consumidores. Tres de cada cuatro usuarios tendrían actualmente una tarifa a precio fijo, una opción que permite reducir la exposición a la volatilidad del mercado. Una intervención sobre los precios podría, por tanto, afectar a consumidores que eligieron previamente esta modalidad para ganar estabilidad, sostienen desde la patronal.No obstantes, fuentes del sector eléctrico señalan a este periódico que hay una circunstancia que está ocultando la gravedad del problema real. En 2026 muchas horas del día tienen precios cercanos a cero por la gran cantidad de energía solar que se genera. Es una buena noticia, estiman, pero desde el sector alertan que no debe engañarnos, cuando entremos en otoño-invierno no habrá tanta producción solar y los precios los marcará mayoritariamente el gas. El gran problema es el mercado a plazo, que es donde la industria y las comercializadoras cierran el suministro de los próximos 12 meses para firmar contratos con sus clientes. Funciona como los tipos de interés de una hipoteca fija: lo que se firma en un mal momento se arrastra mucho después de que ese momento haya pasado. Aunque el gas se normalice en primavera, buena parte la energía eléctrica de 2027 ya estará comprada a precios altos de crisis y será el precio que el cliente final tenga que soportar durante su contrato anual.
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