Esperando a Godot. La gran obra de teatro de Beckett, en la que los personajes esperan a alguien (¿algún Dios quizá?) que nunca termina por llegar. Algo similar sucede en el atletismo español con Jordan Díaz, nuestro campeón olímpico de triple salto, que no ha vuelto a dar señales de vida en la alta competición desde hace dos años. Problemas de presión, nerviosismo, miedo a lesionarse, falta de ambición,… son muchas las circunstancias que se comentan en las pistas como posibles causas del bloqueo que parece sufrir el saltador hispanocubano. Con los Europeos de Valencia dentro de seis meses, el atletismo vuelve la mirada con esperanza e incertidumbre hacia Jordan. Es una medalla segura si recupera la forma y la estabilidad nerviosa.«El potencial de Jordan es brutal», afirma a ABC, Ramón Cid, 13 veces campeón de España de triple salto. «A mi me parece el mayor talento del triple salto y capaz de hacer récord del mundo, con holgura, si se ordenan sus circunstancias».Hay atletas que brillan y se apagan. Otros, como Jordan, parecen elegir la penumbra a conciencia. El campeón olímpico de triple salto, el mismo que en el verano de 2024 hizo temblar el Stade de France y antes, en Roma, había dejado el récord de España en 18,18 metros —tercera mejor marca de la historia—, lleva ya demasiado tiempo fuera de las pistas. Y todo esto parece suceder por causas ajenas a lo físico, quizá falta de ganas o no encontrar de nuevo la ambición tras haber logrado lo más grande: un título olímpico. Arranca la preparación para una nueva temporada y el triplista afincado en Guadalajara sigue sumido en las tinieblas.Las personas más cercanas a Jordan afirman que no es un atleta al uso y que sus hábitos son muy particulares. El campeón olímpico duerme poco y dedica mucho tiempo a los videojuegos. También parece haber perdido ambición competitiva, las ganas de triunfar de nuevo en el atletismo.La realidad es que en 2026 Jordan no ha realizado ni un solo salto en competición. Ni una sola vez. Renunció a los Europeos de Birmingham, donde debía defender el oro continental, y lo anunció con la contundencia de quien ha tomado una decisión meditada: un vídeo entrenando en un gimnasio de Guadalajara y el mensaje escueto «Road to 2027». Nada más. Ni disculpas ni dramatismos. Solo el reconocimiento de que el camino pasa, ahora, por centrarse en el próximo año.Raúl Chapado, presidente de la federación española y a su vez extriplista de alto nivel, indica a ABC que «Jordan es un talento espectacular, tiene unas condiciones físicas muy superiores a cualquiera de sus rivales actuales. Confiamos en su recuperación, estamos hablando con él de forma periódica y contamos con él en los Europeos del próximo mes de marzo».¿Y dónde está Jordan? Se encuentra en Guadalajara y realiza una preparación física suave, de pretemporada, en su mayoría en parques y en un gimnasio de la ciudad. En este momento no dispone de entrenador y parece muy centrado en las redes sociales. Publica periódicamente su estado en Instagram, siempre con contenidos de actividades sociales y de recreo. El atletismo no parece ocupar mucho espacio en su cabeza.Golpe de timónEl nerviosismo, la presión precompetitiva, parecen estar en el origen de la ausencia de Jordan y haberse convertido en su sombra más fiel. También se habló de problemas físicos que le hicieron abandonar en la ronda de clasificación de los Mundiales de Tokio , en septiembre de 2025. Antes, apenas un salto válido en todo el año: los 17,16 metros con los que se había proclamado campeón de España en Tarragona. Después, un intento de reaparición el pasado mes de febrero, en Liévin (Francia), que se quedó en el calentamiento. Días después, otra ausencia en los Nacionales indoor de Valencia donde se constató que no había lesión muscular objetivable. La cabeza de Jordan era la que decía no.Entonces, en marzo, el triplista dio un golpe de timón. De golpe. Dejó el grupo de Iván Pedroso (de hecho, rompió la comunicación con él de forma brusca) en Guadalajara, el mismo que le acogió cuando desertó de la delegación cubana en 2021 y con el que alcanzó la gloria. Rompió también con su mánager, Alberto Suárez. «Desde la distancia, no parece lógica la ruptura con Iván Pedroso, que le llevó a ser campeón olímpico -señala Cid- pero en la relación entrenador-atleta hay muchas variables y siempre es complicado valorar estas decisiones desde fuera. Lo importante es que de cara al futuro encuentre un entorno que le dé confianza y algo que sea lo más parecido a la felicidad».El plan de Jordan consiste en marcharse a la Universidad Kansas State, a las órdenes de Travis Geopfert, el técnico de la campeona olímpica de longitud Tara Davis. Un cambio de aires, de método, de entorno. Pero los problemas de visado —cada vez es más difícil para un cubano de nacimiento entrar en Estados Unidos— han mantenido el proyecto en suspenso. Fuentes cercanas al saltador indican que «sigue con las gestiones del visado».A sus 25 años, el triplista de origen habanero, de quien no se sabe si realmente ama el atletismo, se ha convertido en una figura casi invisible del atletismo español. El oro olímpico más discreto. Mantiene ayudas de patrocinadores, aunque reducidas, especialmente desde que Puma decidió no renovar con él. Los patrocinadores se desesperan. Y él, mientras, se mantiene en silencio. Mira a 2027, el año previo a los Juegos de Los Ángeles, donde está obligado a demostrar que el oro de París no fue un destello aislado.Hay preocupación en el atletismo español. En un deporte que exige resultados inmediatos y presencia constante, Díaz parece haber escogido una huida extraña. La misma que le llevó de La Habana a España, del anonimato a la gloria en apenas tres años de nacionalidad. Ahora toca otra travesía: la de reconstruir la mente para volver a volar. Porque quien ha saltado 18,18 metros sabe que el récord del mundo —esos 18,29 de Jonathan Edwards— sigue ahí, esperando. Debería construir el siguiente salto. El importante.
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