La primera jornada del parón internacional ha dejado una de las imágenes de la temporada. En el Austria-Israel, Sayed Abu Farkhi fue expulsado al ver la segunda amarilla en la celebración del gol que empataba el partido para la selección de Oriente Próximo. Una expulsión de lo más polémica, puesto que se debió a que el futbolista se fue al córner, cogió el banderín y simuló disparar con él. El simple hecho de coger el banderín se considera una conducta antideportiva y debe ser sancionada con amarilla, aunque no siempre se aplica. Sin embargo, si el árbitro recoge en el acta que realmente le expulsó por lo que él consideró que fue la simulación de un disparo, el israelí se expone a una sanción de más de un partido.
El gesto de Abu Farkhi adquiere mayor relevancia dada la situación de su país. Israel se encuentra inmerso en un conflicto bélico con Palestina y Líbano, por lo que la celebración podría ser considerada como una reivindicación política, algo prohibido totalmente por la UEFA. Además, en caso de que se considere que «atente contra la dignidad humana» tanto de una persona como de un grupo de personas, podría acarrear una sanción de un mínimo de 10 encuentros e incluso la apertura de un expediente disciplinario por parte del organismo europeo.
La primera jornada del parón internacional ha dejado una de las imágenes de la temporada. En el Austria-Israel, Sayed Abu Farkhi fue expulsado al ver la segunda amarilla en la celebración del gol que empataba el partido para la selección de Oriente Próximo. Una expulsión de lo más polémica, puesto que se debió a que el futbolista se fue al córner, cogió el banderín y simuló disparar con él. El simple hecho de coger el banderín se considera una conducta antideportiva y debe ser sancionada con amarilla, aunque no siempre se aplica. Sin embargo, si el árbitro recoge en el acta que realmente le expulsó por lo que él consideró que fue la simulación de un disparo, el israelí se expone a una sanción de más de un partido.
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