Dejar atrás el calor del hogar, las calles donde creciste y el escudo que vestiste desde niño no es fácil cuando apenas tienes 18 años. Para Hugo Fresneda, futbolista y estudiante de derecho, la maleta no solo iba llena de ropa, sino también de nostalgias de Son Bibiloni, del orgullo de ser hijo único y del vértigo que da dar el salto al vacío hacia lo desconocido.
Sin embargo, la pasión por la pelota pesa más que la distancia. Con una madurez impropia de su edad y el apoyo incondicional de los suyos, este joven talento balear ha cambiado la tranquilidad de la isla por el fervor de los estadios albaneses en las filas del KF Tirana, dispuesto a demostrar que la valentía es el primer paso para convertir un sueño de infancia en una historia inolvidable.
PREGUNTA: ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol y qué significó para ti jugar en las categorías inferiores del Real Mallorca?
RESPUESTA: Para mí ha sido y siempre será un sueño. Siempre digo que poder jugar desde tan pequeño, desde benjamines, en el equipo de la isla —y el mejor equipo de la isla— fue cumplir un sueño. Todavía me acuerdo de cuando mi padre me dijo: «Oye Hugo, que el Mallorca te quiere». Año tras año ha sido espectacular, con nuevos entrenadores y amigos, o repitiendo con ellos. Ha sido una experiencia inolvidable estar tantos años en un mismo club viendo pasar a tanta gente y lo recuerdo como un sueño cumplido.
P: ¿Cuándo empezaste a pensar que podías dedicarte profesionalmente al fútbol?
R: Un pensamiento como tal no lo tenía, pero al ir quemando etapas y acercándote a fútbol 11, te haces la típica idea de «jolín, tío, yo quiero ser futbolista, a ver si tengo la oportunidad». Creo que fue cuando me ofrecieron mi primer contrato de cinco años en el Mallorca tras hacer una muy buena temporada. Ahí ves la hoja de contrato semiprofesional o profesional y a un niño le ilusiona mucho; te empiezas a hacer la idea de «si lo ha conseguido tanta gente, ¿por qué no voy a ser yo futbolista?».
P: ¿Cómo surgió la oportunidad de marcharte a Albania?
R: Fue muy sencillo. Tras la temporada 25/26, acabé muy bien, pero el Mallorca no me ofrecía mucho más allá del filial. Tras una reflexión muy profunda, mi representante me planteó la propuesta de marchar al KF Tirana, un equipo de la capital que estaba muy interesado en mí. Fue un proceso muy rápido en el que ni el Mallorca ni el Tirana pusieron inconvenientes, todo lo contrario.
P: ¿Fue difícil tomar la decisión de irte con solo 18 años?
R: A simple vista te impacta bastante. Piensas en Albania y está lejos, pasado Italia, y para un chico de 18 años tan familiar coger las maletas e irse de casa es impactante. Fue difícil tomar la decisión porque tenía mi vida hecha aquí y hace dos meses me veía jugando en Mallorca. Pero tras una reflexión profunda con mi familia y amigos, el mínimo común nos decía que había más pros que contras. Aunque al principio fuera complicado, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

P: ¿Cómo se tomaron tus padres tu decisión de marcharte al extranjero?
R: Es complicado porque soy hijo único y eso hace mucho, eres el centro de atención de tus padres. Pero tenía que ser una decisión en la que todos estuviéramos de acuerdo. Están supercontentos de que me llegase esta oportunidad y de aprovecharla, porque tantos años de esfuerzo empiezan a dar sus frutos a nivel profesional. No hubo ningún impedimento, todo lo contrario; fueron los primeros en apoyarme e incitarme a salir y aprovecharla.
P: ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando supiste que ibas a jugar en la Primera División de Albania?
R: Fue un cúmulo de emociones. Las primeras semanas tenía esa sensación de mariposas en el estómago pensando: «Jolín, estoy cumpliendo un sueño, soy jugador profesional y juego en Primera División». Aunque no sea España ni Italia, es Albania y me lo tomé como una gran oportunidad. Pensé en lo afortunado que soy, en cuánta gente querría estar en mi posición y que debo dar lo mejor de mí para que esto sea el puente hacia una carrera muy larga.
P: ¿Cómo te recibieron tus nuevos compañeros y el cuerpo técnico?
R: Los compañeros han sido de lo más fácil de la adaptación. Allí son muy cercanos. Somos unos 23 jugadores en la plantilla con muchas nacionalidades: Argentina, Costa Rica, Italia, la propia Albania, Gambia… creo que hasta 12 nacionalidades. Pero todos son supercercanos. Los primeros días me preguntaban si necesitaba algo, cómo me sentía o si tenía algún problema.
Me dijeron que, a pesar de ser joven, venía a aprender y que ellos estarían ahí para apoyarme. He hecho un muy buen amigo, Etienne Tare, que me está ayudando muchísimo porque él vivió una situación similar en Italia al marcharse joven a jugar fuera. Tener compañeros así es un pilar fundamental para rendir y no pensar que estás lejos de la familia.
P: ¿Cómo está siendo tu adaptación al país, al idioma y a una cultura diferente?
R: Ha sido muy rápida, pensaba que me iba a costar más. Es un país muy civilizado, muy nuevo y con buenas construcciones. El idioma albanés sí es bastante complicado, aunque de momento sé las cosas básicas para entender algo.
Ya le he dicho a un par de compañeros que me empiecen a dar clases. Entre los que no hablamos albanés nos comunicamos en inglés, que tengo facilidad para hablarlo, así que la comunicación no ha sido un problema. En cuanto a la cultura, son muy trabajadores, muy familiares y cercanos, muy majos. No es una cultura radical para nada.
P: ¿Qué diferencias has encontrado entre el fútbol español y el fútbol albanés?
R: Es un fútbol mucho más físico y no tan técnico, aunque hay jugadores con mucho talento. La gente está preparada físicamente a un alto nivel y le dan muchísima importancia al gimnasio y a las cargas. Además, pasar de División de Honor, donde igual hay 100 personas, a jugar en Primera División con 15.000 espectadores en el estadio apoyando a tu equipo es un cambio radical que se agradece muchísimo en el campo.
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