Secuestro y liberación , con captor detenido, de película por las calles de Madrid. La tarde de este sábado, 26 de septiembre, una mujer de 31 años fue retenida por el que presuntamente ha sido su pareja, de 34, quien la pretendía hacer desaparecer trasladándola en un coche con matrícula helvética. La víctima, que debía de haber sufrido algún episodio previo de violencia, tenía instalada la aplicación AlertCops en su teléfono móvil, gracias a la cual pudo contactar con la Policía y los servicios de emergencias y ser rescatada. Según ha podido saber ABC, el primer contacto telefónico de manera convencional con el 112 se produjo sobre las 16.10 horas. El operador apenas pudo hablar con la mujer, de origen colombiano, porque la conexión se cortó pronto. Pero le dio tiempo a escuchar que pedía ayuda. En ese momento, intentó recuperar la llamada repetidas veces, sin éxito.Sobre las 16.40, era la sala del 091 la que recibía el aviso mediante AlertCops. Se trata de una ‘app’ que permite alertar de un acto delictivo que presencie el ciudadano, así como contactar en un chat en vivo por si es la propia persona quien está sufriendo un delito. Da acceso directo a la Policía y la Guardia Civil . De igual manera, tiene el denominado ‘modo guardián’, que geolocaliza permanentemente al usuario, para que, en el caso de una emergencia, pueda ser rastreada su posición de manera rápida y precisa. Es gratis y está disponible para Android e iOS.Esa primera geolocalización situaba a la mujer en la calle de Cipriano Sancho, una perpendicular de la de Alcalá, en la zona de El Carmen (Ciudad Lineal). Varios coches patrulla dieron numerosas batidas por toda esa zona, sin éxito. Tanto el operador del 112 como la responsable de la sala del 091 de la Jefatura Superior de Policía de Madrid siguieron intentado contactar con la infortunada. Hasta que AlertCops emitió otra señal, esta vez, en el lateral exterior de la M-30, a la altura del kilómetro 2,6, precisan fuentes policiales. Es el tramo sentido norte de la carretera de circunvalación entre el puente de Costa Rica y Pío XII, en el extremo este del distrito de Chamartín. Numerosos indicativos policiales se dirigieron rápidamente allí, pero tampoco hubo éxito. Pero, en un momento dado, el operador del 112 logró contactar brevemente con ella, que dejó el teléfono abierto, y escuchó una conversación en la que se nombraba la palabra «Suiza». Probablemente, ese era el destino que buscaba el secuestrador.Porque, minutos después, una patrulla de la Policía Municipal de Madrid de paisano que pasaba por ese distrito vio en una gasolinera de Chamartín, concretamente en la Repsol de la calle de Mateo Inurria, muy cerca de la plaza de Castilla, un Mercedes negro del que receló: el bombín de la cerradura de la puerta del conductor estaba deteriorado y la matrícula era de un país extranjero… que resultó ser Suiza. Además, la pareja que estaba dentro discutía, muy alterada.Inicialemente, pensaron que podría ser un coche robado, así que se acercaron al turismo. En ese momento, la rehén salía de él, muy nerviosa, y los agentes le presentaron como policías. Justo en ese punto, se dio la circunstancia de que la víctima hablaba con el 112: «Hay aquí unos hombres que dicen que son agentes», recelaba ella, entre tanta confusión. El operador habló con los funcionarios y les explicó la situación. Ella explicó entonces que su pareja la había secuestrado y le había quitado el dinero que tenía encima, unos 2.000 euros. El suceso iba a llegar a su final feliz.El conductor del vehículo y presunto captor, de origen ecuatoriano, quedó detenido inmediatamente, acusado de detención ilegal, hurto, robo/uso de vehículo y otro presunto delito de violecia de género. La liberada fue atendida por los médicos, con una fuerte crisis de ansiedad, y trasladada al hospital.Ahora, hay varias líneas de investigación abiertas. Por un lado, el origen del coche, pues está a nombre de un tercero. El arrestado argumentó que era de un amigo que se lo había prestado. Además, en España no constan denuncias previas contra él, tampoco por malos tratos, pero no hacía mucho que habían llegado a nuestro país, en busca de un futuro mejor, dijeron. Antes, habían residido en Suiza y después marcharon a Suecia, donde decidieron trasladarse a España. Por ello, se están haciendo trámites a través de Europol para comprobar si había antecedentes de algún tipo en esos países del continente.
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