Israel, Irlanda o cuando el fútbol queda en un segundo plano. El partido, que se disputó en Hungría por el conflicto armado en Gaza, pero llevaba tiempo jugándose. En los despachos, en las calles de Dublín, en los comunicados, en el concierto político y también en el vestuario de la selección irlandesa. Lo que sucedió en el terreno de juego —goleada (0-3) de Irlanda a Israel— fue solo una parte de lo que gravitó alrededor de un encuentro que futbolistas irlandeses no querían disputar.
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