Dicen quienes trabajan cada día en las cárceles tratando de reinsertarles que los narcos son los delincuentes con más papeletas para reincidir . Son pocos los traficantes que, cuando salen, no vuelven al negocio, si es que alguna vez llegaron a dejarlo. José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, es el paradigma. Mientras cumplía en tercer grado una condena de 16 años y 10 meses por narcotráfico y fichaba como trabajador de un parking de Algeciras, seguía moviendo los hilos de una organización que introducía toneladas de cocaína en Europa. La Audiencia Nacional acaba de condenarlo a otros 17 años de prisión por la Operación Mito. Es la última caída de un histórico capo del narcotráfico gallego que nunca se retiró.— Componente galeria-lead arrastrado. Para configurarlo, seleccionar cmp-galeria-lead del desplegable de visualizaciones — automaticoMiñanco no desempeñaba un papel residual, como el de algunas viejas glorias de su generación, aquellos traficantes gallegos que en los años 80 y 90 dieron el salto del ‘Winston de batea’ a la ‘fariña’ y que hoy casi se limitan a prestar sus contactos a herederos y sucesores. Miñanco, al que los miembros de la organización se referían con el nombre clave de ‘Mario’, mantenía todavía entre 2016 y 2018 una «actividad incesante» -así la define la propia sentencia- desde la cúspide de la organización, adoptando o supervisando todas las decisiones.En alianza con el capo holandés Raymond Van Rij, Miñanco organizó, por ejemplo, la introducción de 615 kilos de cocaína que la policía neerlandesa intervino en noviembre de 2017 en un almacén de Den Hoorn. Y, sobre todo, el transporte de otros 3.305 kilos a bordo del Thoran, un buque que el Servicio de Vigilancia Aduanera español abordó un mes antes cerca de las Azores. El transporte de cocaína desde Sudamérica hasta Europa para distribuirla a terceros era su especialidad. Y sus negocios seguían siendo de primera división.Sus hombres de confianzaPara mover estas ingentes cantidades de droga, contaba con una estructura de viejos y nuevos colaboradores. El cumplimiento de condena limitaba sus movimientos -aunque con el tercer grado el corsé ya no era tan apretado- y por eso encomendaba «los pormenores, contactos y los preparativos» de las operaciones a sus hombres de confianza. Entre ellos, la sentencia destaca a Luis Enrique García Arango, alias ‘El Viejo’, y a Juan Antonio Fernández Fernández, ‘Chus’. El primero se encargaba de contactar con los proveedores y llevar cierto control de las cuentas. El segundo tenía la misión de mantener a punto las embarcaciones para el transporte de cocaína y los escondites. La Audiencia Nacional los ha condenado ahora a ambos a siete años de prisión por la Operación Mito.Miñanco, a las puertas de la Audiencia Nacional en septiembre de 2025, antes de una sesión del juicio de la Operación Mito Carlos LujánEn la órbita de aquellos contactos aparece también un nombre consagrado en el narcotráfico gallego: David Pérez Lago, representante ya de una generación posterior e hijastro de Laureano Oubiña. La investigación constató reuniones de Pérez Lago con Miñanco y sus hombres de confianza, pero la Audiencia Nacional considera que no quedó probado que participase en los alijos y lo absolvió de narcotráfico y blanqueo. Le impuso, eso sí, 11 meses de prisión por tenencia ilícita de armas: guardaba un revólver en la caja fuerte de su domicilio.Mientras cumplía el tercer grado y trabajaba en un parking de Algeciras, seguía supervisando alijos de toneladas de cocaínaEn todo caso, la sentencia ha acabado desinflando las condenas que la Fiscalía reclamaba para los procesados. Por un lado, buena parte de las acusaciones de blanqueo no pudieron probarse. Por otro, pesaron las dilaciones indebidas. Las detenciones se produjeron en febrero de 2018 y la sentencia, que todavía no es firme, llega en septiembre de 2026. Desde la Fundación Galega contra o Narcotráfico (FGCN), en conversación con ABC, lamentan sus consecuencias: la reducción «significativa» de las condenas y que acusados por delitos «tan graves» estén en libertad tras haberse superado con creces el periodo máximo de prisión preventiva. «Es un problema grave de seguridad para toda la sociedad», valoran desde la FGCN.Del tabaco a la cocaínaLa sentencia de la Audiencia Nacional podría significar la caída definitiva -aunque, como ya se ha dicho, a un narco nunca hay que darlo por jubilado- de un ‘mito’ que había empezado a foguearse cuatro décadas atrás como uno de los pilotos más diestros de aquellas planeadoras que entonces surcaban las enrevesadas rías gallegas. A las órdenes de Vicente Otero Pérez, ‘Terito’, uno de los grandes contrabandistas de tabaco, aprendió las claves del oficio. Pero no tardaría en empezar a volar solo, comandar su propia organización y dar el salto a un negocio mucho más lucrativo: la cocaína.Las dilaciones indebidas y las absoluciones por blanqueo redujeron notablemente el alcance final de la macrocausaMiñanco ya no solo mandaba en el agua. Terito fue el maestro de sus inicios, pero su modelo estaba al otro lado del Atlántico. Y así, a imagen y semejanza del colombiano Pablo Escobar, a finales de los años 80 se hizo con la presidencia del equipo de fútbol de su pueblo, el Juventud Cambados, al que en tres años llevó de Preferente a Segunda B, con una gira por Panamá y Venezuela incluida. Era un momento en el que los narcos gozaban todavía de cierto reconocimiento social y algunos empezaban a temer que Arousa pudiera convertirse en una ‘Sicilia gallega’. La Operación Nécora y, sobre todo, la movilización de las Madres contra la Droga agitaron conciencias y contribuyeron a desmontar aquella tolerancia social.Sito Miñanco, en 1989, durante la fiesta del ascenso del Cambados a 2B. Tono AriasLos narcos perdieron reconocimiento público y empezaron a disimular su querencia por la exhibición de riqueza y lujo, pero no dejaron de amasar fortunas a costa de la salud de sus conciudadanos. Tal vez el Sito que se dejaba ver por la comarca al volante de coches de alta gama no se reconocería en el José Ramón Prado Bugallo que, discretamente, en 2017 movía los hilos de su organización mientras cumplía el tercer grado y trabajaba en un parking de Algeciras.20 años blanqueandoPero, exhibida o disimulada, Miñanco amasó una fortuna millonaria. En 2021, el Tribunal Supremo confirmó que «durante más de 20 años» Prado Bugallo se había dedicado a blanquear fondos procedentes del narcotráfico. A través de dos mercantiles y con la colaboración de familiares y personas de su círculo íntimo, adquirió en esos años 34 inmuebles y 13 fincas, unas inversiones que la Justicia no tiene duda alguna de que solo pudo acometer con dinero ilícito.Y la sentencia de la Operación Mito ha confirmado que Miñanco seguía manejando grandes cantidades de dinero. En su domicilio de Algeciras, la Policía encontró 377.320 euros en efectivo repartidos entre un canapé, una bolsa de plástico y un cajón del mueble de la televisión. Al ingresar en prisión, durante un cacheo, le intervinieron además 6.000 euros en billetes de 500 camuflados en la cazadora.La historia de Miñanco confirma que los negocios de los capos del narcotráfico suelen acabar mal. Aquel joven piloto de lanchas apadrinado por Terito acaba de cumplir 71 años y ha pasado más de 30 entre rejas. «Media vida en la cárcel y la otra media huyendo de la Justicia y de la Policía, si antes no te matan», reflexionan desde la Fundación Galega contra o Narcotráfico. Y las perspectivas son todavía peores para los traficantes de medio pelo, los que «se juegan la vida por unos gramos de droga». Esa es la realidad, remachan desde la FGCN, «y no las series de televisión».
Powered by WPeMatico