El voto de la resolución sobre Ceuta en el Parlamento Europeo del pasado 17 de septiembre representa el final de una era de equilibrio centrista en la política comunitaria. No ha sido la primera vez que en esta legislatura se producía una votación divergente entre socialistas y populares, pero en este caso ya no se trata de un hecho accidental. En varios países continúa el avance de los partidos de derecha radical y, en casos como Francia, podrían incluso llegar a la Presidencia de la República. Mientras en la izquierda afirman mantener una barrera política contra esta constelación de populistas de derechas, el voto sobre Ceuta anticipa claramente que los populares se abren a buscar fórmulas de entendimiento con al menos parte de este sector político.Si se tiene en cuenta que las últimas encuestas indican que, por primera vez en la historia de la UE, si hoy hubiera elecciones ya no habría una mayoría sumando a los tradicionales tres partidos del centro ( democristianos, liberales y socialistas ), se puede anticipar una nueva era en la política comunitaria. Se abre un campo desconocido en el que se pondrán a prueba las costuras de las instituciones europeas con la radicalización del espectro político en dos bloques. Iratxe García , la jefa del grupo socialista en el Parlamento Europeo, había considerado el voto de la resolución dirigida contra Pedro Sánchez por su papel en la invasión de Ceuta como una línea roja que podría provocar una ruptura irreparable en el seno de la mayoría proeuropea que apoya a Ursula von der Leyen . El incidente se ha producido además cuando apenas está empezando la discusión sobre los próximos presupuestos septenales de la UE y la renovación a medio mandato de los principales cargos institucionales, que requieren un consenso lo más amplio posible. Sin embargo, ahora mismo, la situación es tan inestable que no está claro si los partidos representados en el Consejo por los líderes nacionales podrían sumar por sí solos una mayoría en el Parlamento Europeo para aprobar los presupuestos que ellos diseñen. Los socialistas están en su momento más bajo en Europa y, aun contando con la ajustada victoria de los socialdemócratas suecos, Pedro Sánchez es el único líder de calado en esta familia política. Mientras tanto, los populares están sintiendo con creciente inquietud la presión de los populistas de derecha radical, sobre todo después de la primera victoria de los nacional populistas de Alternativa para Alemania (AfD) en la región de Sajonia . El resultado no solo ha descabalgado a la Unión Democristiana (CDU, el componente más poderoso del PP europeo), sino que ha demostrado que los electores también se alejan de los socialdemócratas (SPD), como demuestra la victoria de la izquierda radical en la capital alemana . El paralelismo con la política europea es evidente e indica claramente que los extremos a derecha e izquierda se están reforzando mientras que el centro se debilita.Caída de los socialistasEn los próximos meses, además, habrá elecciones en un país central como Francia y, según todas las encuestas, la principal favorita es la nacionalista Marine Le Pen . Pertenece a Patriotas por Europa, que forma parte de esa constelación de demagogos euroescépticos a los que la izquierda quiere dejar fuera del juego político. La líder de los socialdemócratas suecos, Magdalena Andersson , ya ha dicho que «jamás colaboraremos con un partido como los Demócratas de Suecia». Dicha formación pertenece al mismo grupo político que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni , con la que, sin embargo, ella se sentará para llegar a acuerdos en el seno del Consejo Europeo. Hasta ahora, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, creyó haber resuelto el problema al imponer su propio criterio para considerar que un gobierno es «frecuentable»: un compromiso claro con el Estado de derecho, la democracia proeuropea y el apoyo a Ucrania, que es una condición para marcar distancias con los elementos prorrusos como AfD.Por lo que respecta a la política europea, los democristianos, sobre todo los alemanes, están convencidos de que el bloqueo que ha provocado el intento de pactarlo todo con los socialdemócratas ha impedido poner en marcha determinadas políticas en campos extremadamente sensibles para sus electores. En los dos años y medio que quedan de legislatura europea, el Grupo Popular ha decidido que priorizará los resultados concretos a la composición específica de cada mayoría. Un dirigente político popular de primer nivel aseguraba recientemente que la mejor respuesta posible ante esta situación ya no es un «cordón sanitario» como hasta ahora, sino la vuelta a una política pragmática. A su juicio, «la gente espera que cumplamos y no le puedo decir a los electores que no lo hacemos por culpa de los socialdemócratas. Por eso, a partir de ahora el PPE debe elaborar sus propuestas y ponerlas sobre la mesa sin esperar a que los socialistas nos digan cuál es su posición. Nosotros tenemos que hacer lo que prometemos».«A partir de ahora, el Partido Popular Europeo debe elaborar sus propuestas y ponerlas sobre la mesa sin esperar a que los socialistas nos digan cuál es su posición»De hecho, los socialistas no siempre aceptan pactar ni siquiera con los populares. En Rumanía, ahora mismo forman una pinza con los radicales de derecha los prorrusos de la Unión de los Rumanos (AUR), para evitar la formación de un gobierno popular presidido por Siegfried Muresan, eurodiputado. Esa perspectiva de una mayoría diferente en Europa es realista solo porque existe una posibilidad de formar una mayoría clara entre el PPE y los grupos que están a su derecha. Para Iratxe García, esto confirmaría que «la diferencia entre el PPE y la derecha radical se está volviendo cada vez más borrosa». Pero los populares creen que el propio extremismo protonazi de AfD y el hecho de que este partido fuera rechazado incluso por los demás grupos radicales de derecha es un argumento para considerar que algunos de estos elementos, como el grupo de Conservadores y Reformistas –en el que milita la italiana Giorgia Meloni–, son considerados cada vez más cercanos. Mayorías alternativasDe manera que es más que probable que, a partir de ahora, se manifiesten en la Eurocámara con mucha frecuencia mayorías alternativas a las que hasta ahora se han considerado como la fórmula canónica y políticamente correcta, con la peculiaridad de que, si los populares pueden ganar votaciones con socios alternativos, los socialdemócratas no suman ni siquiera con los liberales, verdes y la izquierda radical, de manera que, si eligen la confrontación, su actividad será estéril.El canciller Merz ha dicho que no está tratando de asumir las políticas de la derecha radical, sino «cumplir con nuestras promesas» en los factores esenciales que más preocupan a los votantes, esencialmente la inmigración o las políticas verdes en la transición energética. Este otoño, el Grupo Popular va a presentar una nueva legislación sobre el automóvil, que es el tema que más inquieta a los alemanes y del que se puede prever que será rechazada por la izquierda El problema es que también los euroescépticos de derecha radical saben que el PPE les necesita inevitablemente y que, por ello, pueden presionarles tanto como lo han hecho los socialistas. Y son conscientes de que el viento en las encuestas les es favorable en muchos países.
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