El bar La Esquina de Johanna, en la calle del Doctor Vallejo, en Pueblo Nuevo (Ciudad Lineal), es un menudo punto de encuentro de bastantes personas de la comunidad hispanoamericana del barrio. Pero un suceso tremendo ha estado a punto de convertirlo en el ataúd de su gerente, una mujer de 45 años a la que su pareja, de 46 y que lleva décadas vinculado a la organización criminal de los Latin Kings, cosió a puñaladas porque no estaba convencida con seguir con la relación. La dejó con un hilo de vida allí tirada, todo lleno de sangre, pero finalmente ha podido contarlo. El sujeto, antes de huir, la amenazó: «Ahora voy a por la niña», en referencia a una de las hijas menores que tienen en común. A las 2 de la madrugada, la sala del 091 alertaba de que la central de alarmas detectó continuas pulsaciones desde dentro. Podría haber pasado como un atraco, pero las cámaras de seguridad mostraban a una mujer cubierta de sangre. Al llegar la primera patrulla de la Policía Nacional , vio que la persiana del local estaba bajada, no del todo, y que el ventilador del techo seguía funcionando. Allí también estaba una prima de la víctima. «Su pareja le ha dado muchas puñaladas, pero ha conseguido huir», advirtió a los agentes. La había atacado cuando la mujer se disponía a cerrar el negocio. Pudieron aportar la filiación completa del sospechoso , Rommel Fabricio G. S. Vestía una camiseta verde, pantalón corto vaquero y una cadena de plata en el cuello, rémora de su época como latin king. No contento con el intento de homicidio, había robado el coche de su víctima, para escapar, además de su teléfono móvil.La acuchillada, con apenas voz, explicó que vivían juntos de vez en cuando en el piso de ella, en la zona de Ascao, en el mismo distrito. De modo, que Rommel tenía las llaves del domicilio y ella temía con que hubiese ido a matar a sus hijas, una de ellas en común con el maltratador. De hecho, después de las cuchilladas, la amenazó, antes de marcharse: «Y ahora, voy a a por la niña». Rápidamente, los policías acudieron a la vivienda, comprobaron que la menor estaba bien y la trasladaron a otro piso más seguro.El panorama en el bar era desolador: la sangre lo impregnaba todo, suelo, paredes, arcones congeladores, la barra, las vitrinas, todo el mobiliario. Además, había varios cuchillos llenos de sangre también. Se había cebado con ella de tal modo, que parecía que la había degollado. La mujer presentaba heridas en la cabeza, el tórax, abdomen, costado, cara y manos. A la espera de la llegada del Samur-Protección Civil, los policías nacionales le practicaron los primeros auxilios, taponándole las heridas, por miedo a que se desangrara. Es más, ella temblaba, comenzó a vomitar, a marearse, a sentir que pedía la consciencia. Estaba a la vuelta de la esquina un ‘shock’ hipovulémico, comenzaba a faltarle oxígeno en el cerebro. Finalmente, los sanitarios la trasladaron en estado muy grave al hospital Gregorio Marañón.Los investigadores se entrevistaron con la prima de la víctima, quien les dio las direcciones más probables a las que podría haber ido el delincuente, en los distritos de Usera, Villaverde, Ciudad Lineal y Puente de Vallecas. Una de ellas se corresponde a la casa de los padres del encartado, en la calle de Doña Francisquita. Allí comisionaron a otro indicativo, que vio el coche robado circulando por la avenida de Andalucía. Era Rommel quien iba al volante. Le dieron el alto y fue detenido. La Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Madrid se ha hecho cargo de la investigación.
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