Los medicamentos para adelgazar basados en GLP 1, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, no solo están reduciendo el apetito: también están transformando la manera en la que muchos ciudadanos comen. Según una nueva investigación, más de la mitad de los usuarios de estos medicamentos en España afirma que ahora come menos cantidad que antes de comenzar el tratamiento, y el 45% asegura que, desde que empezó, hace un esfuerzo consciente por comer más sano.
El estudio revela un giro claro hacia opciones más saludables y un abandono progresivo de la comida rápida y el picoteo. El 56% dice que no le apetece comer ultraprocesados, especialmente dulces y bollería; el 73% reconoce que ha reducido el picoteo entre horas; un 43% ha dejado de consumir fast food, y el 61% asegura que consume menos refrescos y bebidas azucaradas.
Al mismo tiempo, los usuarios se muestran más selectivos con lo que comen y priorizan alimentos frescos o con beneficios añadidos. Más de la mitad (53%) ha aumentado la ingesta de fruta y verdura, casi un 40% bebe más zumo de fruta natural y un 37% ha incrementado el consumo de frutos secos y semillas.
El consumo de alcohol también se ha reducido entre los usuarios de estos medicamentos: casi el 60% dice que bebe menos de la mitad que antes de comenzar el tratamiento.
La dietista británica Carrie Ruxton, explica que «gran parte del debate sobre los medicamentos GLP‑1 se ha centrado en la pérdida de peso, pero estos datos muestran que el impacto va mucho más allá de la cifra que refleja en la báscula. Muchas de las personas en tratamiento no solo comen menos, sino que están eligiendo mejor, sustituyendo la comida rápida por más fruta y verdura».
Por otro lado, cuando el apetito disminuye, es fundamental que cada elección alimentaria aporte nutrientes. «Un vaso diario de zumo natural puede ayudar a aumentar la ingesta de vitamina C, potasio y compuestos vegetales beneficiosos, dentro de una dieta equilibrada», señala la dietista.
Cómo aumentar la ingesta de nutrientes cuando baja el apetito
Añadir semillas o frutos secos a los cereales del desayuno: aportan fibra y magnesio, un mineral relacionado con el estado de ánimo. Los frutos secos de Brasil son ricos en selenio, un nutriente del que el 60% de las mujeres no alcanza la ingesta recomendada.
Tomar un vaso de zumo de naranja natural con la comida: su vitamina C mejora la absorción del hierro procedente de alimentos vegetales.
Incluir pescado al menos una vez por semana: el pescado azul es rico en omega 3, grasas que ayudan a reducir la inflamación.
Consumir tres raciones de lácteos al día: aportan calcio para la salud ósea e yodo para la función cerebral.
Comer entre cuatro y cinco huevos a la semana: son una de las pocas fuentes naturales de vitamina D, clave para la inmunidad.
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