La red alrededor del Sindicato de Inquilinas de Barcelona sigue un patrón similar al que acabó por impulsar a Ada Colau a la alcaldía de la capital catalana. Del activismo a la primera línea de la política con la ayuda del dinero de todos. El ‘think tank’ Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA) ha recibido más de 1,2 millones de euros en subvenciones desde 2021. Parte de sus directores tienen un pasado en el Sindicato o en Comuns.IDRA, constituido jurídicamente como cooperativa y denominado La Hidra, junto con el Sindicato acumulan más de 1,2 millones de euros en subvenciones públicas procedentes de la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de España. Las ayudas a IDRA suman 1.242.607,92 euros y al Sindicato, directamente, 5.210 euros otorgados por la Generalitat, en 2024, para la elaboración de una revista.La separación jurídica entre este laboratorio de ideas y el sindicato (Asociación Sindicato de Inquilinos e Inquilinas) convive, además, con numerosos vínculos personales. Jaime Palomera es cofundador tanto de IDRA como del Sindicato y actualmente dirige el área de vivienda del instituto. Por su parte, Carme Arcarazo, una de las principales portavoces del sindicato en Barcelona y de las movilizaciones actuales, trabaja como investigadora en IDRA.A ellos se suma Laia Forné, cofundadora de La Hidra y antigua jefa de gabinete de la Concejalía de Participación y Distritos del Ayuntamiento de Barcelona entre 2015 y 2019, durante el primer mandato de Ada Colau. Forné trabajó con Gala Pin. Y en la historia oficial del Sindicato figura La Hidra como organización que impulsó su nacimiento entre el otoño de 2016 y 2017. Palomera fue uno de los que tomaban la palabra en las presentaciones públicas.Esta red vuelve ahora al primer plano político y de actualidad por la ofensiva del movimiento de inquilinos para que el Gobierno, primero, y el Congreso, después, aprueben sus propuestas (convertidas ya en exigencias) en materia de vivienda, tras el caso de Maricarmen Abascal. Los compañeros de Madrid del sindicato catalán están acampados en la Puerta del Sol y pretenden seguir ahí hasta que el Ejecutivo y la Cámara Baja cedan.En Barcelona, el Sindicato de Inquilinas movilizó el lunes a unas dos mil personas a lo largo del día y cortó algunos de los principales accesos a la ciudad coincidiendo con la presencia de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Los cortes fueron minoritarios y sin efectos. La protesta exhibió más músculo a las puertas del Palacio de Congresos por la noche. Y desde ayer ya hay instalados en la plaza de Cataluña.En cuanto a las subvenciones y ayudas, el principal financiador público de IDRA es la Generalitat, sobre todo a través de la Consejería de Empresa y Trabajo. Entre 2022 y 2026, se concedieron 944.961,08 euros a La Hidra Cooperativa para diferentes programas. La parte más voluminosa se debe a 22 Comunalitats Urbanes, una iniciativa del Govern para promover proyectos de economía social y solidaria en los barrios.En mayo de 2022 consta, según los registros públicos de subvenciones consultados por ABC, una concesión de 279.989,55 euros a La Hidra dentro de este programa. A esa cantidad se añadieron, posteriormente, 79.997,02 euros registrados en octubre de 2023 y 39.998,51 euros en diciembre de 2024 dentro de la misma línea. Otra convocatoria vinculada a las Comunalitats les otorgó una concesión de 280.000 euros en febrero de 2024 y otra de 80.000 euros en octubre de 2025.La Hidra (IDRA) impulsó el nacimiento del Sindicato entre el otoño de 2016 y 2017La Consejería de Empresa y Trabajo también concedió ayudas mediante otras líneas. Entre estas figuran 88.983,90 euros en noviembre de 2023 dentro de los proyectos singulares de intercooperación del cooperativismo; 60.800 y 15.200 euros en diciembre de ese año dentro del programa BruixIT; y cantidades posteriores de 9.887,10, 5.494,50, 3.200, 800 y 610,50 euros registradas entre 2024 y 2026.A ese flujo de transferencias se añaden las ayudas vinculadas a la investigación. La Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (Agaur), dependiente de la Generalitat, en 2023 concedió 66.217,84 euros a La Hidra dentro del programa Investigo, financiado con fondos europeos Next Generation. Entre las tareas sufragadas figuraba el desarrollo de una web sobre el mercado del alquiler y el acceso a la vivienda.Mayor es la ayuda concedida a IDRA por la Agencia Estatal de Investigación (AEI). Le entregó 174.029 euros para el proyecto ‘Municipalist Neighborhood Experiments: Building Capacity from the Bottom Up’. Una iniciativa que estudia políticas municipalistas en Barcelona, Ámsterdam (Países Bajos) y Viena (Austria) y analiza, entre otras cuestiones, las alianzas público-comunitarias.El Ayuntamiento de Barcelona también ha regado al ‘think tank’ vinculado al Sindicato de Inquilinas. En total, 57.400 euros entre 2021 y 2024. Un ayuda de 28.000 euros, otorgada en diciembre de 2021, dentro del programa municipal ‘Impulsem el que fas’. Y en 2022, otros 15.500 euros a través del mismo programa y otros 2.900 euros mediante la convocatoria general de subvenciones para proyectos de distrito y ciudad.Un año después, todavía con Colau como alcaldesa, el consistorio concedió otros 7.000 euros para un ‘Ciclo de debates sobre la transición ecosocial’. En 2024, ya con Jaume Collboni (PSC) como primer edil de Barcelona, la entidad se llevó otra ayuda de 4.000 euros como agraciado en la convocatoria ordinaria de subvenciones para proyectos, actividades y servicios de distrito y ciudad. Parte de los trabajos y los proyectos de IDRA se promovieron, después, por el consistorio.El Sindicato, que asegura que no acepta subvenciones para financiar los gastos estructurales de la organización, aunque admite concurrir a convocatorias públicas para «proyectos o estudios concretos», ha recibido, al menos, una ayuda. En 2024, desde la Presidencia de la Generalitat se les transfirió 5.210 euros para la edición de la revista ‘La Llogatera’ (La Inquilina, en español).En cualquier caso, la relación entre estas dos organizaciones es explícita. Ambas entidades han elaborado investigaciones conjuntas sobre el mercado del alquiler y sus efectos sociales. Por ejemplo, un estudio de 2021, coordinado por Palomera se elaboró con la colaboración del Sindicato. Y en 2024, se firmó otro estudio producido por ambas entidades. La separación jurídica no impide una intensa intersección personal y de proyectos.La secretaria de Vivienda de la Generalitat se ha reunido este año seis veces con el Sindicato, siete en 2025 y tres en 2024Así, el Sindicato no es únicamente una organización que solo protesta en la calle: lleva años interviniendo en el debate legislativo y manteniendo interlocución con las administraciones públicas. La agenda pública de la Secretaría de Vivienda de la Generalitat registra, por ejemplo, reuniones con representantes del Sindicato para abordar el censo de grandes tenedores, la legislación de arrendamientos y nuevas políticas de vivienda. Seis reuniones este año, siete en 2025 y tres en 2024. Y en la reunión de febrero de 2026 también acudieron representantes de IDRA.Las movilizaciones de estos días se producen, por lo tanto, en un terreno donde el activismo, la producción de propuestas y la política institucional mantienen vasos comunicantes. Mientras el Sindicato presiona al Gobierno desde la calle, algunos de sus referentes desarrollan simultáneamente su actividad investigadora en un ‘think tank’ que ha recibido financiación de las administraciones públicas (hasta el 52% en 2024).
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