El Desierto de Tabernas vuelve a convertirse este jueves en un pequeño laboratorio marciano. En este paisaje almeriense, reconocido por sus similitudes geológicas y mineralógicas con la superficie de Marte, el equipo de la misión ExoMars ha puesto a prueba el prototipo de rover ‘Charlie’ , reproduciendo las operaciones que en unos años tendrá que ejecutar el Rosalind Franklin cuando llegue al planeta rojo.La jornada forma parte de las pruebas de campo del Programa de Conocimiento Científico (SKP) de ExoMars, una campaña que se prolongará durante tres semanas y cuyo principal objetivo es preparar al equipo que tendrá que controlar el rover desde el Centro de Control de Operaciones del Rover (ROCC) de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Turín (Italia).El prototipo se ha desplazado lentamente por el terreno irregular con sus seis ruedas, siguiendo de forma autónoma la ruta previamente programada por el equipo de operaciones. Durante el recorrido, el equipo de campo se ha limitado a supervisar la seguridad de la plataforma y el correcto funcionamiento de sus sistemas. ‘Charlie’ ha realizado distintas paradas para tomar imágenes y recopilar datos del terreno antes de reanudar la marcha y continuar con las tareas previstas.«Los ensayos que estamos haciendo estas tres semanas en el Desierto de Tabernas son para entrenar a las personas que están en el centro de control del rover ExoMars, en Turín, en Italia», explica Vincent Schaeffer, portavoz de Airbus Defence and Space en Stevenage (Reino Unido) y director de la prueba.En torno a 60 personas del centro de control participan en este entrenamiento, que pretende que los equipos aprendan a coordinarse y a trabajar «como si fuera en Marte». Durante la campaña se simulan ocho días de operaciones , con desplazamientos, toma de imágenes, análisis científicos y planificación de las actividades que deberá ejecutar el rover una vez se encuentre a millones de kilómetros de la Tierra.El desierto que más se parece a MarteLa elección de Tabernas no es casual. Las características del terreno permiten recrear, dentro de las posibilidades de una prueba terrestre, algunas de las condiciones geológicas que los equipos encontrarán en el planeta rojo. «Estamos en un lugar que es, quizás, el mejor lugar del mundo para simular lo que el rover se encontrará cuando llegue a Marte», señala Benoit Pouffary, ingeniero jefe de la Dirección de Exploración de la ESA.El prototipo ‘Charlie’ es una plataforma robótica representativa del Rosalind Franklin en lo que se refiere a su movilidad. Cuenta con seis ruedas y permite poner en práctica los diferentes modos de desplazamiento que tendrá el rover de vuelo. Uno de los objetivos de las pruebas es que los operadores aprendan a alcanzar las ubicaciones previstas de la manera más eficiente posible, garantizando al mismo tiempo la seguridad del vehículo y evitando los posibles peligros del terreno.Uno de los ejercicios del rover ‘Charlie’ en el Desierto de Tabernas Airbus Defence and SpaceLa navegación se apoya en dos conjuntos de cámaras estereoscópicas. Las LocCam están destinadas a la localización, mientras que las NavCam permiten realizar el mapeo del terreno y ayudar a establecer las rutas que deberá seguir el vehículo. La actividad, sin embargo, no consiste en manejar el rover directamente desde Tabernas. Las órdenes se preparan en Turín y ‘Charlie’ las ejecuta de forma autónoma.«Todo está controlado desde Turín, pero no en tiempo real. Preparan un plan para la mañana, como de tres o cuatro horas de actividad, y lo programamos en el rover y el rover va, de manera autónoma , haciendo todas las actividades planeadas por el centro de control», explica Schaeffer.El equipo desplegado en Almería tiene así una función de supervisión. «Aquí solamente estamos para estar seguros de que la plataforma esté segura , que todos los instrumentos funcionen de manera perfecta, pero no intervenimos durante el test», añade el responsable de Airbus.Un laboratorio marcianoLa actividad científica ocupa una parte fundamental de las pruebas. El prototipo dispone de varios instrumentos que permiten reproducir algunas de las tareas que realizará Rosalind Franklin.Entre ellos se encuentra WISDOM, un radar de penetración que permite estudiar la composición del suelo bajo el vehículo y las diferentes capas del subsuelo. El rover también cuenta con el conjunto de cámaras PanCam, con cámaras gran angular que pueden utilizar filtros RGB para obtener imágenes en color y filtros geológicos destinados a aportar información sobre la composición del terreno.A ellas se suma una cámara de alta resolución para obtener imágenes detalladas de rocas y suelos a diferentes distancias, y CLUPI, una cámara de primeros planos capaz de fotografiar el terreno a muy corta distancia, hasta unos 20 centímetros. El cuarto instrumento es el espectrómetro Enfys, que permite analizar la composición química de un punto concreto del terreno, como una roca o una zona arcillosa, a partir de la reflexión espectral de la luz.Centro de control del rover ‘Charlie’ ESAUna jornada de operaciones comienza con una lista de actividades elaborada por el equipo del centro de control. Entre las tareas se incluyen un primer escaneo con el radar WISDOM, cinco imágenes de alta resolución, cinco análisis espectrales, cinco imágenes con la cámara gran angular y filtros geológicos y dos fotografías con CLUPI del suelo situado justo debajo del rover.Después llega el desplazamiento hasta el objetivo, situado a 150 metros del punto de inicio de la simulación. Una vez alcanzada la nueva posición, se realizan imágenes panorámicas del entorno, fundamentales para que el equipo de operaciones pueda planificar la siguiente jornada. El recorrido científico continúa con nuevas imágenes geológicas, fotografías de detalle y un segundo escaneo con WISDOM.La importancia de estas pruebas va más allá de comprobar que los instrumentos funcionan. El objetivo es que los equipos tengan experiencia suficiente cuando Rosalind Franklin se encuentre realmente sobre la superficie marciana. « En un par de años estaremos en Marte y el equipo no puede descubrir por primera vez lo que pasará cuando estemos allí. El reloj estará corriendo», advierte Pouffary.El equipo desplegado en el terreno está formado por ingenieros de software y especialistas en guiado, navegación y control de Airbus, junto a expertos de la Universidad de Aberystwyth, en Gales, responsables del conjunto de cámaras PanCam y del espectrómetro Enfys. También participan especialistas del radar WISDOM procedentes del instituto francés LATMOS y de la Universidad Técnica de Dresde, así como un especialista de CLUPI del Space Exploration Institute de Suiza y un geólogo encargado de preparar el terreno y comprobar que se cumplen los objetivos científicos de las pruebas.Para Pouffary, todo este trabajo está ligado a uno de los grandes objetivos de ExoMars: conocer si alguna vez existió vida en Marte . La misión representa, según el ingeniero jefe de Exploración de la ESA, una «oportunidad única» para realizar descubrimientos que «cambiarían la forma en que vemos nuestro universo».No es la primera vez que Tabernas desempeña el papel de Marte. La ESA ya utilizó el prototipo ‘Charlie’ en este mismo entorno durante la campaña ExoFiT de 2018 , en la que se simularon diferentes fases de una misión marciana, desde los desplazamientos autónomos hasta la identificación de objetivos científicos.Ahora los ensayos avanzan hacia una reproducción más completa de las operaciones que tendrá que afrontar Rosalind Franklin. Su destino será Oxia Planum , una región marciana con depósitos de arcilla formados en presencia de agua líquida hace miles de millones de años.El lanzamiento del rover está previsto para 2028 y su llegada a Marte para 2030. Hasta entonces, Tabernas seguirá siendo un campo de pruebas en la Tierra para una misión que tendrá que trabajar muy lejos de ella. Cada desplazamiento, cada imagen, cada escaneo y cada decisión ensayada estas semanas tiene el mismo propósito: que cuando Rosalind Franklin llegue al planeta rojo, el equipo que la controla desde Turín esté preparado para aprovechar al máximo cada jornada de operaciones.
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