Se habla siempre del fracaso pero a veces es más difícil sobrevivir al éxito. O capearlo. Los libros de Juan Gómez-Jurado vendieron más de tres millones de ejemplares. Antes de que su adaptación aterrizara en Prime Video, todos consideraban que no había derecho a fallar. Que todo había salido rodado. Por la inversión, por la legión de seguidores, por la disponibilidad de los actores elegidos, la compatibilidad de agendas… Decían, incluso, que se habían alineado los astros. Y no falló. Al revés. La primera temporada de la serie se estrenó en 2024 y se convirtió en la ficción de habla no inglesa más vista de Prime Video. Dos años después, vuelve ‘Reina Roja’ con la adaptación de la segunda novela de la trilogía, ‘Loba Negra’, dispuesta a asaltar, como hizo la primera, el mercado global desde este viernes. La tercera, el cierre, también se ha grabado ya. Pero a veces el éxito te engulle, aunque el destino acompañe. «Creo que sería imposible que durante tres temporadas, que vienen a ser unos cinco años, todo nos hubiera salido bien», comparte, en conversación con ABC, Victoria Luengo. «Hubo un tiempo entre la primera y la segunda que no paramos de currar en ningún momento, pero que se hizo muy largo. Complicaciones va a haber siempre, en mayor o menor medida», reconoce Hovik Keuchkerian. Ambos son el alma y el cuerpo de ‘Reina Roja’: Gómez-Jurado escribió al personaje de Jon pensando en el actor, que aceptó el regalo, y no pensó en la intérprete pero sí recogió el guante de los lectores, que solo la veían a ella capaz de dar vida a Antonia Scott, la persona más inteligente del mundo en ese universo de espías. Cinco años son muchos e, inevitablemente, hay cosas que han cambiado. Koldo Serra, el director, siguió reclamando la presencia de los protagonista de la serie durante el rodaje al grito de «¡Hovicky al set!», pero Luengo ya no es Vicky sino Victoria, y este año, además del estreno de ‘Loba Negra’, ha estado presente, con películas, en los festivales de San Sebastián y de Cannes, este último por doble partida. Ha sido intenso, vaya. «Sí que quiero parar, descansar, lo que pasa es que siempre que me hace un periodista esa pregunta le digo: ¿a cuál de las cosas que he hecho este año hubieras dicho que no? O sea, era imposible. No podía decir que no a Almodóvar, no podía decir que no a Sorogoyen con Bardem, no podía decir que no a Mikel Gurrea, que es mi amigo y con el que hice la primera peli que me dio tantas alegrías. Y ‘Reina Roja’… no podía decir que no porque ya lo tenía firmado y estaba metida dentro de eso», admite la actriz, agotada no tanto por los rodajes sino por la coincidencia de las promociones, que cada vez son «más voraces». Un descanso necesarioDe cara al futuro, reflexiona, elegirá los proyectos teniéndolas también en cuenta, algo que nunca hasta ahora había hecho. Y se justifica: «La dimensión y el eco que tienen ahora… no es que me cansen ni que me aburran […] ayuda a dimensionar nuestro trabajo, pero es cierto que la manera en que ahora las redes sobreexponen la imagen y reducen todo a que parece que seamos un monigote diciendo todo el rato lo mismo me parece menos interesante y un poco menos rico de lo que me gustaría«. En ese sentido, Hovik es más rotundo si cabe. «Yo terminé ‘La casa de papel’ absolutamente desguazado y me tomé un año y dos meses de parón absoluto, diciendo de forma indiscriminada que no a todo. Es lo mejor que hice en ese momento, y ahora estoy precisamente en esas: el 29 de abril terminamos ‘Reina Roja’, yo terminé el 12 de mayo gira, y tocó la decisión de que o paraba o paraba, porque si no iba a parar para siempre y no iba a volver y no me apetecía porque es un trabajo que me gusta mucho». Cansados pero juntos, se despiden de sus personajes de ‘Reina Roja’. Aunque no del todo: «Creo que tenemos ahí un cachito… los últimos años han sido potentes», asegura Hovik. Ella calla y sonríe. La complicidad, imaginamos, durará más tiempo. ¿Hovicky va a sobrevivir, entonces, a ‘Reina Roja’? La respuesta es unánime en esta ocasión: «Claro que sí».
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