Unas vallas impiden el tránsito por la acera de los pares en la calle de San Isidro, un paseo de poco más de cien metros que une la plaza del Lavadero con la base aérea de Getafe. Allí, a la altura del número 12, una obra paralizada trae de cabeza al vecindario, harto de las diversas molestias que deben soportar cada día. «Tenemos un montón de mosquitos, huele mal y el agua esta verde», protestan, en alusión a una controversia que agrava más si cabe el problema: desde que los trabajadores ya no acuden al enclave, el agua subterránea que afloró al excavar el solar no ha hecho más que subir. «Esto ha sido una piscina asquerosa durante todo el verano», añaden. Y razón, a tenor de las vistas que ofrecen sus casas, no les falta.Basta un paseo por la zona para comprobar que las estructuras metálicas de mallazo, la caseta, el contenedor de escombros y hasta una hormigonera ocupan la acera colindante al inmueble afectado y sus contiguos, cercados, además, por el pertinente vallado. Esta insólita situación, prolongada desde hace más de cuatro meses, también reduce el poco estacionamiento que presenta la calle. «Lo han dejado todo hecho un cristo», crítica rápido un transeúnte, sin entender que ninguno de los responsables ponga fin a la situación. La única información que aún persiste a pie de obra es un cartel, donde aparece la constructora (Urban Getafe), la comercializadora (Básico Homes) y la siguiente descripción: «Nueva construcción. Pisos de 2 dormitorios con 2 baños y trastero».La información se completa con un número de teléfono, el de Básico Real Estate (cuya marca comercial orientada a particulares es Básico Homes); y una página web, www.urbangetafe.com, que presenta la interfaz bloqueada por un mensaje: «100% reservada. Licencia concedida. Inicio obra último trimestre 2025». Pero nada más. Precisamente, según coinciden la mayoría de damnificados, fue la falta de permisos para instalar una grúa, lo que motivó el parón de los trabajos. «Lo que hemos podido averiguar es que al estar al lado la base aérea, necesitan el visto bueno del Ministerio de Defensa», recalcan. Sea como fuere, lo cierto es que la desbandada de los operarios, registrada «a principios de julio», ha provocado la consecuente sensación de abandono de los materiales y los propios cimientos de la construcción.A un lado de la obra estancada, tiene su casa pared con pared Manuel, un hombre de 83 años que depende de una silla de ruedas para moverse. «No hay derecho, asomarse a la ventana y ver esto…», es lo primero que dice, antes de que las lágrimas de frustración que brotan de sus ojos entrecorten su voz. Al igual que el resto de vecinos, este anciano y su cuidadora Mayra advirtieron el inicio de las obras por los ruidos constantes entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde; unas molestias, asienten todos, en cierto modo lógicas por la actividad desarrollada. Tras unas primeras semanas de trabajos en el interior del solar, un camión-grúa obligó a cortar la calle para descargar el material que todavía permanece apilado. Hasta que un día, el traqueteo de las máquinas cesó y todo se quedó como estaba. O casi.«Lo que hemos podido averiguar es que al estar al lado la base aérea, necesitan el visto bueno del Ministerio de Defensa», afirman los afectadosLa excavación del suelo, ya con parte de los muros de hormigón de la planta sótano y lo que parece el inicio del hueco del ascensor levantados, comenzó a hacer agua cuando el agujero abierto se vio inundando por el nivel freático. «A los pocos días de parar la obra, trajeron una bomba de achique y sacaron el agua», comenta otra moradora, consciente de que el problema va mucho más allá de una simple extracción. Los operarios tan solo se llevaron el baño portátil y el grupo electrógeno, dejando en la vía pública el resto de pesados elementos. Y el agua, como era de esperar, no tardó en volver a aparecer. Desde entonces, los mosquitos han tomado las ventanas de las casas colindantes, lo que impide a sus moradores asomarse con tranquilidad.El agua estancada durante meses en el hueco del solar de la obra; en las imágenes inferiores, la valla y el material ocupan parte de la vía pública, y la imagen virtual del futuro edificio Isabel PermuyA ello se suman los malos olores y las latas de cerveza y otros restos de basura arrojados al solar desde la calle. «Es una cuestión de salubridad», apunta otra de las residentes. Este periódico se ha puesto en contacto con Básico Homes para conocer su versión de la situación, sin que al cierre de este publicación se hubiera recibido respuesta. No obstante, la propia gestora sí que ha informado a los compradores de los futuras viviendas de los próximos pasos: lo primero que han hecho es enviar a una empresa de fontanería a vaciar de nuevo el agua con una bomba de evacuación, unas labores que iniciaron ayer. Lo siguiente será sanear el espacio, lo que implica la retirada de los residuos y utensilios en mal estado, y a partir de ahí esperar a obtener luz verde de Defensa para la instalación de la grúa.Todo vendidoLa promoción, con todas las casas vendidas, sigue su curso. Al menos, desde el punto de vista económico. Los futuros propietarios continúan pagando las cantidades acordadas (el precio promedio es de 260.000 euros), por lo que esperan que todo quede en un mero retraso y la entrega de llaves se produzca en el primer trimestre de 2028. «Estaba previsto que los terminaran en octubre de 2027, pero con esto ya nos han dicho que tardarán entre dos y tres meses más», exponen. Urban Getafe albergará pisos de dos dormitorios y dos baños con trastero en pleno centro de Getafe. «Materiales de primera calidad y un diseño pensado para maximizar el bienestar y el ahorro energético. Además, cada vivienda ha sido concebida para ofrecer funcionalidad y sostenibilidad, asegurando un hogar confortable con menor consumo energético», se puede leer en portales web especializados. Los propietarios contarán con trastero, puerta acorazada, armarios empotrados, acristalamiento de doble vidrio en todas las ventanas y una cocina equipada con horno, placa vitrocerámica y campana extractora.Pero a la espera de la ansiada grúa, el panorama es bien diferente. «En el ayuntamiento nos han dicho que presentemos una solicitud para fumigar», remarca Manuel. Otros vecinos también llamaron al consistorio para poner una queja, pero la respuesta municipal fue que se trata de una obra privada y no tienen competencias. «Dentro del solar puede que no, pero llevamos meses con la calle ocupada y eso sí es un espacio público», denuncian, conscientes de que las molestias generadas no se van a solucionar únicamente con la retirada del agua. «¿Cómo es posible que empiecen a construir si no tenían todos los permisos?», cuestionan los que no tienen más remedio que asomarse cada día al solar. Una pregunta para la que nadie tiene respuesta.
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