Aston Martin lo ha vuelto a hacer. Y eso que esta vez tuvo más de una hora y media de tiempo para pensárselo. La respuesta de la escudería británica al amplísimo retraso de la carrera del Gran Premio de Bahréin, celebrado excepcionalmente en Malasia, fue sacar a Fernando Alonso con neumáticos de seco después del diluvio sobre el circuito de Sepang.
La carrera, prevista para las 9:00 (hora española), no arrancó hasta las 10:33. Lo hizo desde el pit-lane y con dos vueltas detrás del coche de seguridad para después retomar el orden establecido en la clasificación desde la parrilla. Aston Martin gozó de todo ese tiempo para planear una buena estrategia, pero volvía a arriesgar con el mismo de siempre.
A diferencia de su compañero de equipo, Lance Stroll, que lo hizo con intermedios, Alonso comenzó con medios y en apenas cinco vueltas la distancia con los pilotos que sí llevaban ruedas de lluvia ya era de medio segundo. Carrera tirada a la basura cuando además este domingo el asturiano salía desde la posición más elevada de todo el Mundial de Fórmula 1 2026: decimosegundo. Sólo en la salida, perdió cinco puestos. Hasta el 17º.
En esta ocasión, no fue el único piloto al que perjudicó su escudería. También le pasó a Lewis Hamilton y Lando Norris, entre otros. Todos ellos pararon en boxes durante la bandera amarilla por el abandono de Valtteri Bottas, aunque en el caso de Alonso el desconcierto era total en torno a la manera de actuar de Aston Martin.
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