«Mantengo mi confianza en él» aunque… «yo no lo haría». La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero , se ha visto obligada a desplegar sus grandes habilidades de funambulista para transitar estos últimos dos años sobre la delgada línea que separa el deseo y la realidad. Una evolución que puede reconstruirse cronológicamente a través de las imágenes y los sonidos del antes y el después. La dirigente socialista ha iniciado esa senda ya transcurrida anteriormente con Santos Cerdán, Ábalos y Vicente Fernández, pero ahora con José Luis Rodríguez Zapatero.Entre sus virtudes, Montero se aferra fuertemente a la lealtad en la que no se prodigan muchos de sus compañeros, de un bando u otro. Y esa fidelidad le ha metido en demasiadas ocasiones en un callejón sin salida, que no ofrecía más alternativa que estrellarse contra la pared y asumir la evidencia entre los escombros. La parlamentaria andaluza ha sido una de las grandes defensoras del expresidente del Gobierno, al que entregó gran parte de su campaña electoral autonómica, y aún sigue dando la cara por él. Pero se advierten los primeros titubeos y ese afán de marcar distancias. Tras manifestar que algunas de las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho se corresponden a un agasajo del rey saudí en su visita de 2007, Montero responde que «si él dice que fue un regalo personal pues debió de serlo… la cultura de los saudíes es un poco extraña, y muy distinta a la que estamos habituados… ellos son bastante generosos con el tipo de obsequio… yo confío en José Luis Rodríguez Zapatero». Pero «yo tengo mi forma de pensar, el presidente Zapatero tenía la suya… yo no lo haría».Es una forma de proceder parecida a la que se vio obligada cuando el informe de la UCO (Guardia Civil) destapó los presuntos casos de corrupción del exsecretario de organización, Santos Cerdán . La entonces vicepresidenta primera del Gobierno ponía «la mano en el fuego» por alguien que más que compañero, era su amigo. «Ambos pertenecemos a la junta directiva de partido, pero además tengo una magnífica relación personal con él. Pongo la mano en el fuego», reiteraba. «No tiene ninguna responsabilidad» por haber traído a Koldo. «La responsabilidad es de quien comete el delito».Meses después, confesó sentirse «traicionada, dolida e indignada» por la presunta implicación de Cerdán en ese caso. Pidió «perdón» y reconoció que el partido estaba «consternado, impactado y triste». El viraje se produce en seis meses, cuando corta definitivamente con el navarro y se remite a la Justicia. a la que pide que «actúe con celeridad».«Tampoco éramos amigos»El vínculo con el exministro de Transportes, José Luis Ábalos , era tan estrecho como reflejaban los mensajes personales a su teléfono móvil que se publicaron en distintos medios de comunicación. «¡Muchas gracias, amigo!», «… te tengo en mi alma. Besazo». Posteriormente, en la comisión del Senado, cuando se le preguntó por su relación con Ábalos, Montero afirmó: «Tampoco éramos amigos» . Sus mensajes de apoyo a Ábalos eran «entre compañeros» de partido y están «sacados de contexto. Mensajes cariñosos de un momento en el que para nada se conocía la situación de esa persona».Con respecto a Vicente Fernández Guerrero , expresidente de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales) y persona de la máxima confianza, Montero no se pronunció verbalmente en público antes de su imputación, aunque su respaldo era manifiesto.Este verano, en una entrevista señaló que cuando una persona «te falla», uno «se arrepiente de haber confiado» en ella. Cuando Fernández fue nombrado, asegura que no existían indicios contra él y que su trayectoria profesional avalaba su designación. Pero ahora reconoce que « está metido en todas las salsas ».Menos repercusión ha tenido el ascenso y caída de su antiguo jefe de gabinete, Carlos Moreno . «Tengo absoluta confianza y pongo la mano en el fuego por él, lo que ha primado es su responsabilidad y el servicio público, no es un comentario solo mío, pregunte a los distintos portavoces, alcaldes o presidentes de comunidades, siempre dirán que Carlos Moreno es un magnífico servidor público», respondió a una senadora de UPN. El 31 de marzo de 2026 se produjo oficialmente su cese como director del gabinete de la entonces vicepresidenta primera.María Jesús Montero parece haber comenzado con Rodríguez Zapatero ese ‘modus operandi’ que le ha acompañado en estos últimos años. Una primera fase de defensa personal muy contundente para pasar al «yo no conocía esos hechos» y la posterior ruptura con la persona al sentirse traicionada«. Aunque las críticas desde la oposición insisten en que se encuentra rodeado por numerosos casos de corrupción, la política andaluza todavía no ha sido salpicada y se mantiene limpia en estas dos décadas de gestión pública.
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