En gastronomía, y sobre todo en la cocina de los pueblos, lo que muchas veces parece una mezcla sin sentido puede ser un plato con siglos de historia detrás. En este caso no es una receta de cuchara ni un postre de pastelería, sino unas gachas dulces y calientes que llevan aceite de oliva, harina, leche, matalahúva, el anís en grano, pan frito y almendras.
En Almería las llaman talvinas o tarbinas, y sólo las preparan en algunos pueblos de la Sierra de los Filabres, sobre todo la víspera del Día de Todos los Santos.
Las talvinas de Almería, una bechamel dulce con pan frito y almendras
La base de las talvinas es la misma que la de una bechamel. La harina cuece en leche hasta espesar, y el resultado es una crema densa, parecida a unas natillas espesas, pero sin huevo.
Lo que sorprende es el orden. La receta empieza en una sartén con aceite de oliva, que sirve primero para freír el pan y las almendras. En ese mismo aceite, ya casi retirado, cuece después la leche con la harina, así que la crema conserva el sabor del fruto seco tostado.
La matalahúva aporta el aroma que identifica el plato. El azúcar o la miel llegan al final, por encima, junto con la canela. El contraste está en la textura. La crema es suave y caliente, y el pan frito y las almendras le dan un punto crujiente, igual que los picatostes en una sopa.
La mezcla no gusta a todo el mundo. Quien esté acostumbrado a postres de lácteos y mantequilla puede notar demasiado el aceite, sobre todo si el pan se empapa y pierde su textura original.
Cuál es el origen de las talvinas de Almería y por qué se comen en Todos los Santos
Mezclar harina con un líquido es una de las formas más antiguas de comer cereal, presente desde los inicios de la agricultura. Los romanos llamaban a ese plato puls, y en buena parte de España recibe el nombre de gachas.
En Almería, las gachas dulces se llaman talvinas. En esos pueblos, las familias las comían el Día de los Santos. La víspera, los vecinos se reunían, asaban castañas y bebían aguardiente. A la una de la madrugada iban a la iglesia, y a la vuelta llegaban las talvinas. Había quien aprovechaba para tapar con gachas la cerradura de quienes seguían en misa.
Hoy el plato está en retroceso. Más del 60% de los encuestados en Almería declara no haberlo comido nunca, según un estudio sobre platos olvidados publicado en 2022 en la Revista Española de Nutrición Comunitaria. El plato aparece en ese trabajo con sus dos nombres, tarbinas y talvinas.
Cómo hacer talvinas almerienses en casa con la receta tradicional
Esta receta se hace con leche, como es costumbre en Líjar, pero hay quienes la preparan sólo con agua. El plato tiene proteínas y poca grasa, que procede del aceite de oliva y de las almendras.
- 100 g de harina de trigo.
- 2 o 3 rebanadas de pan.
- 1 l de leche.
- 50 g de almendras peladas.
- 100 g de azúcar o miel.
- Aceite de oliva.
- Canela.
- Matalahúva.
- Una pizca de sal.
- Freír en aceite las almendras y el pan cortado en cuadritos.
- Sacarlos y dejarlos escurrir.
- Retirar casi todo el aceite y calentar la leche con la sal en la misma sartén.
- Añadir la harina poco a poco cuando la leche vaya a romper a hervir, sin dejar de remover.
- Cocer a fuego suave hasta formar unas gachas blandas.
- Echar la matalahúva, cocer dos minutos más y apartar del fuego.
- Cubrir con el azúcar o la miel, la canela en polvo, las almendras y el pan frito.
Lo habitual es tomarlas calientes o templadas, pero conviene echar el pan frito justo antes de servir las talvinas, para que no se ablande.
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