Giro de guion. En el último turno de intervención, al filo de las nueve de la noche, Óscar Puente anunciaba su dimisión como ministro de Transportes tras intervenir en la Diputación Permanente. La sorpresa recorrió la sala y ese estupor se contagió a un sector del partido que le suponía «blindado». Internamente se asegura que el movimiento ha sido inesperado y en Moncloa confirman que el propio Puente le trasladó la decisión a Pedro Sánchez unos minutos antes de anunciarla, aunque la tenía tomada desde la misma mañana en la que se produjo el accidente mortal de Urda. Otras fuentes contaban con que los acontecimientos se aceleraron tras su intervención en el Congreso. No fallaron. «Es la mejor decisión», zanjan. «Puro estilo Puente», tercia otro.Sin embargo, esta no era la hoja de ruta que habían diseñado en Moncloa horas antes, cuando aseguraban estar dispuestos a resistir. Si bien el propio Puente se reconocía partidario este martes de «dar pie al debate» de su continuidad al frente de la cartera, en Moncloa se afanaban en cerrarlo de un portazo. «No va a dimitir y no lo vamos a cesar», señalaban taxativas fuentes gubernamentales. La opción de su salida fue un escenario sobre la mesa desde las primeras horas tras el siniestro y arreciaron las presiones internas para empujar a ello. Una vez formalizada la salida, un cargo socialista saludaba la decisión. «No quedaba otra opción».El ministro es uno de los perfiles más estrechos del presidente del Gobierno. Quien estaba llamado a asumir las riendas de la sucesión al frente del PSOE, un escenario con el que él mismo llegó a coquetear públicamente, lo que generó cierto conflicto interno. Puente contaba, además de con el «respaldo» de Sánchez —del que presumía abiertamente—, con el favor de la militancia. Sin embargo, para algunos cargos socialistas, el ministro había pasado ya de ser un activo electoral a un activo tóxico y esto iba a tener un impacto perjudicial evidente en la campaña que el PSOE tiene que enfrentar en las próximas semanas.Dirigentes socialistas consultados, al más alto nivel, aguardaban acontecimientos tras la comparecencia en la Diputación Permanente. «Para bien o para mal habrá señales», apuntaba, ciertamente críptico, un dirigente. Y vaya si las hubo. Un giro de los acontecimientos si tenemos en cuenta que la frecuencia en la que emitía el argumentario socialista y la construcción de la estrategia apuntaban a un propósito de resistencia. Una vez se produjo la decisión, en el Gobierno alaban que se va «tras cumplir con su deber» y «por voluntad propia». «Demuestra así que ni todos los políticos ni todos los partidos son iguales», señalan fuentes gubernamentales.Sánchez ya rechazó, ante el ofrecimiento del propio Puente, su paso a un lado en las primeras horas de la tragedia. Entonces, el presidente le encargó quedarse y resolver la crisis. «Entendemos las peticiones de dimisión», decían internamente hace unas horas, exponiendo que «la manera de ser responsables pasa por hacerse cargo de la situación, tomar acciones, dar cuentas, comparecer, dar información y datos». «Y el que mejor lo puede hacer es el ministro», sentenciaban. Ya no será él, aunque permanecerá en funciones hasta el relevo.La estrategia ya, desde un inicio, era diametralmente opuesta a la que se siguió con Adamuz. No había exhibición ni sobreexposición, Puente ha limitado su presencia en redes y solo ha comparecido en un entorno institucional controlado. El formato más tradicional: ruedas de prensa y comparecencia parlamentaria, ni rastro de entrevistas en diferentes formatos mediáticos ni una sucesión de apariciones públicas como las que se produjeron en enero. En los últimos tres días, cero tuits. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Óscar Puente, el ministro que creyó salir indemne del accidente de Adamuz noticia Si PP y Vox advierten de que la caída de Puente «no cuela»: «Debe irse todo el Gobierno» noticia Si Sánchez premió con un sueldo de 200.000 euros a la ministra que aplazó la reforma del sistema LZB noticia No De tres años a un curso de 12 meses: la necesidad de maquinistas redujo su preparación noticia Si La alta velocidad más mortífera del mundo pese a tener menos frecuencias y viajeros noticia Si Estados Unidos ironizó con la imposibilidad de costear el «sueño» de la alta velocidad españolaLas fuentes socialistas consultadas aseguran que aún queda por evaluar el impacto real de la decisión de dimitir en las expectativas electorales del partido, pero no ocultan que esto vuelve a situar la campaña en otro campo de juego. «Quedan cuatro semanas y hay cuestiones complejas, con matices», señalan. En el PSOE había mucha preocupación por el hecho de tener que acudir a las elecciones con el lastre del ministro todavía en su puesto y dejando la asunción de responsabilidades desierta. Ahora, creen que este flanco se ciega y se puede defender que hay otra forma de reaccionar ante las tragedias. El guion ya está escrito: se expondrá desde la dana, hasta Angrois, pasando por el Yak-42, para tratar de utilizar esta salida —que genera un agujero importante al Gobierno— como bumerán que les refuerce. «No somos iguales, no seremos iguales nunca», dicen en el PSOE.La primera reacción de Pedro Sánchez llegó en forma de mensaje en X. «Óscar Puente ha dado la cara, ha dado soluciones y, después, ha dado un paso al lado. Por dignidad. Por voluntad propia. Por respeto a las víctimas y al proyecto progresista. Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo. Gracias por tanto, compañero», escribió.
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