El presidente del Gobierno no solo ha tenido responsabilidad en la elección de los tres ministros de Fomento o Transportes que ha tenido bajo su mandato (José Luis Ábalos, Raquel Sánchez Jiménez y Óscar Puente ), todos ellos, en mayor o menor medida, responsables del declive de la Alta Velocidad en nuestro país. Una vez cesados, Pedro Sánchez también ha tenido en sus manos premiarles por su más que cuestionable gestión, y lo ha hecho tanto en el caso de Ábalos, al que iba a enviar de eurodiputado -plan que se frustró por la detención de su exasesor-, como en el de su sucesora, a la que, tras sacar del Consejo de Ministros por «incompetente», le dio el «mejor premio» que hay en la Administración General del Estado: la presidencia de Paradores.En 2023, tras las elecciones generales convocadas de forma anticipada después de la debacle electoral en las autonómicas y municipales, el jefe del Ejecutivo prescindió de la catalana Raquel Sánchez Jiménez como ministra de Transportes tras poco más de dos años en el cargo. Pero, a diferencia de lo que ocurriría en cualquier empresa privada, cuando alguien no ha estado a la altura de la responsabilidad encomendada, Pedro Sánchez la premió con uno de los cargos más codiciados y mejor remunerados que puede nombrar un presidente del Gobierno. Como presidenta-consejera delegada de Paradores, la empresa pública que gestiona los establecimientos hoteleros propiedad del Estado, la exministra cobra 177.268 fijos más una retribución variable de 40.665 euros, según los datos disponibles en el Portal de Transparencia de Paradores. Es más del doble de lo que cobraba como ministra.Sánchez Jiménez, que se llevó con ella a la mayoría de los colaboradores que tenía en Transportes, como el jefe de gabinete -hoy secretario general de la empresa- y la directora de comunicación, ambos heredados de Ábalos, era la responsable del ministerio y de Adif, entonces presidida por María Luisa Domínguez, cuando el administrador adjudicó con fondos europeos los contratos de renovación del sistema de vigilancia de la vía en el tramo del accidente de Urda. El contrato principal, que incluía la instalación del ERTMS en toda la línea, más moderno y seguro que el LZB que falló el pasado miércoles, debía haber entrado en funcionamiento a principios de 2024, prácticamente al final del mandato de la exministra. Pero una cadena de retrasos volvió a ampliar el plazo hasta principios de este 2026, ya bajo la dirección de Óscar Puente, algo que tampoco ha ocurrido.Trenes que no cabían por los túnelesUno de los episodios más polémicos de la etapa de Raquel Sánchez Jiménez al frente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana fue el escándalo de los trenes de Cercanías destinados principalmente a Cantabria y Asturias, cuyo diseño resultó incompatible con las dimensiones de algunos túneles por los que debían circular. Su departamento lo escondió durante varios meses, provocando incluso el enfado público del presidente socialista de Asturias, Adrián Barbón.Aunque el origen del problema se remonta a 2019 con José Luis Ábalos al frente del ministerio, cuando Renfe publicó las condiciones para adquirir 31 trenes de ancho métrico, destinados a renovar la antigua red de FEVE, el departamento de la exalcaldesa de Gavà lo ocultó más de dos años, provocando un retraso importante en la puesta en servicio de los convoyes en una de las líneas más singulares de España. En junio de 2020, Renfe adjudicó el contrato a la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) por aproximadamente 258 millones de euros. El pedido incluía 26 trenes eléctricos y cinco híbridos, además de servicios de mantenimiento. El problema estaba en los cálculos del gálibo, es decir, las dimensiones máximas que podían tener los convoyes para circular por las infraestructuras existentes. Las especificaciones técnicas facilitadas por Renfe, basadas en datos de Adif, contenían errores. Al desarrollar el proyecto, CAF detectó que los trenes diseñados no podrían atravesar determinados túneles debido a sus dimensiones. Lo más controvertido fue que el problema se conocía desde principios de 2021, pero no trascendió públicamente hasta febrero de 2023. Para entonces, Raquel Sánchez llevaba año y medio al frente del Ministerio.La ministra anunció una auditoría, pidió disculpas y prometió depurar responsabilidades. Adif y Renfe apartaron a dos responsables y el 20 de febrero de 2023 dimitieron la secretaria de Estado, Isabel Pardo de Vera, y el presidente de Renfe, Isaías Táboas. La solución recurrió al método comparativo, tomando como referencia un tren que ya circulaba por esas líneas. Hubo que revisar el diseño y la entrega se retrasó tres años. De hecho todavía no han sido puestos en funcionamiento.De gestionar 61 millones a decidir sobre 11.400La elección de Raquel Sánchez Jiménez como ministra de Transportes, Agenda Urbana y Movilidad Sostenible en julio de 2021 sorprendió a la mayoría, tanto por su completo desconocimiento más allá del PSC como también el hecho de dejar uno de los presupuestos con mayor capacidad inversora en manos de alguien sin experiencia y sin peso político. Sánchez Jiménez fue propuesta por la cúpula de los socialistas catalanes, encabezada entonces por Salvador Illa -aunque con Miquel Iceta todavía muy presente-.MÁS INFORMACIÓN noticia No De tres años a un curso de 12 meses: la necesidad de maquinistas redujo su preparación noticia Si Estados Unidos ironizó con la imposibilidad de costear el «sueño» de la alta velocidad española noticia Si La alta velocidad más mortífera del mundo pese a tener menos frecuencias y viajeros noticia Si PP y Vox advierten de que la caída de Puente «no cuela»: «Debe irse todo el Gobierno» noticia Si El sentido abrazo de Rufián a Puente y su mensaje al oído: «Has sido un gran ministro»Sánchez Jiménez aterrizó en el Ministerio de Transportes para relevar a todo un exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, procedente de la alcaldía del ayuntamiento de Gavà. De tal forma que, de un día para otro, pasó de de dirigir un presupuesto de 61 millones de euros a uno de 11.400 millones. La dirigente catalana heredó a gran parte del equipo de Ábalos, que hasta ese recambio colaboró de forma activa o pasiva en la corrupción que se ha destapado tiempo más tarde y que le costó el puesto al político valenciano. Varios de ellos, que siguen con la exministra ahora en Paradores, eran conscientes de las anomalías de las visitas al ministerio o de las compañías de sus amantes en los viajes oficiales, pero nunca dijeron nada.
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