«La transición en Cuba es responsabilidad de los cubanos», asegura Rosa María Payá , fundadora de la Cuba Decide, una iniciativa ciudadana para cambiar el sistema en la isla. También es coordinadora de la plataforma Pasos de Cambio, que reúne a una treintena de agrupaciones opositoras que el pasado mes de marzo firmaron un Acuerdo de Liberación para Cuba, cuyo plan de acción ha sido presentado en Madrid este martes, en vísperas de la XXX Cumbre Iberoamericana.La opositora, que ha estado arropada de manera presencial por, entre otros, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin ; Víctor Bisonó , canciller de la República Dominicana; y Arkadiusz Mularczyk , eurodiputado polaco, contó también con el apoyo, desde la isla, de la activista y líder de las Dama de Blanco, Berta Soler .Tras el acto, en el que Payá estuvo acompañada por los miembros del equipo que han diseñado este plan, ABC tuvo la oportunidad de conversar con ella.— Usted ha presentado el Plan de Liberación bajo el título ‘Cuba en el umbral’. ¿En el umbral de qué?—En el umbral del cambio. En el umbral de la libertad. Al menos los cubanos eso es lo que queremos y por lo que estamos trabajando. Es por eso por lo que las madres, los abuelos y las personas desesperadas salen todas las noches a las calles en distintos lugares de la isla para exigir agua y electricidad y, al mismo tiempo, reclamar libertad. Porque, si algo existe, es una convicción generalizada. Si hay algo de lo que no hay que convencer a ningún cubano es de que, para salir de la catástrofe humanitaria, hay que salir de la dictadura. Y es gracias a esa convicción y a esa demanda, dentro y fuera de Cuba, en primer lugar, por lo que estamos en el umbral del cambio.También estamos en el umbral del cambio porque, por primera vez en mucho tiempo, esa movilización ciudadana, que se produce tanto dentro como fuera de la isla, coincide con apoyos concretos de la comunidad internacional y, específicamente, con acciones de presión por parte del Gobierno de Estados Unidos. También hemos visto a gobiernos de América Latina dar pasos en la misma dirección, como muestran la ruptura de relaciones de los gobiernos de Ecuador y Costa Rica con el régimen cubano, en solidaridad democrática con el pueblo de Cuba.Y, en tercer lugar, estamos en el umbral del cambio porque los cubanos estamos construyendo una alternativa democrática para la transición. Las fuerzas democráticas cubanas nos hemos unido en el Acuerdo de Liberación, que no solamente establece las condiciones que consideramos esenciales para que comience un proceso de transición —como la liberación de los presos, el fin de la represión y la salida del poder de la familia Castro y sus representantes—, sino que también anuncia que estamos trabajando para crear las capacidades necesarias para que ese proceso de transición beneficie al pueblo cubano. Y esa es una responsabilidad de los cubanos, que asumimos nosotros mismos. Hoy estamos presentando parte de ese plan y de ese equipo para apoyar una transición que creemos que llegará muy pronto y que asumimos como nuestra responsabilidad.— El primer punto de ese plan es la liberación de Cuba. A principios de este año, en febrero, Estados Unidos ya anunciaba que este sería un año decisivo y que el régimen caería, pero estamos terminando el año y parece que se cambio se retrasa…—Los cubanos llevan 67 años de sufrimiento. Los últimos años han sido de un sufrimiento atroz. La población cubana ha disminuido en al menos dos millones y medio de personas desde finales de 2020. La catástrofe no podría ser más profunda. La dictadura tiene las armas y las utiliza todos los días contra los cuerpos de los cubanos, contra los cuerpos de los más de 1.300 presos políticos y contra los de los periodistas independientes. (Poco antes de celebrarse esta entrevista, la corresponsal de ABC, Camila Acosta, había sido detenida).Por eso, ese pueblo y esa vanguardia que constituyen la sociedad civil, los opositores y los activistas necesitan el apoyo internacional y acciones concretas que ejerzan una presión real sobre quienes han secuestrado el poder en Cuba durante 67 años.Esas acciones, en los últimos dos años, prácticamente han procedido sobre todo del Gobierno de Estados Unidos. Nosotros se lo agradecemos y lo animamos a mantener esa presión, que, combinada con la acción de la ciudadanía cubana y con la alternativa democrática, termine por romper el totalitarismo en Cuba y permita comenzar un proceso de transición.— ¿Se siente frustrada o preocupada por el retraso en la caída del régimen, que este verano parecía inminente?—Llevamos 67 años de retraso. Claro que estamos impacientes. Cuba no puede esperar un segundo más. Nos preocupa cada segundo que pasa. Nos preocupan estos últimos dos años, en los que no sabemos cuántos cubanos han muerto por falta de medicinas, por falta de alimentos, porque no pudieron llegar al hospital o porque no tuvieron electricidad. Esto ya es una catástrofe humanitaria. Por eso, nuestra invitación tiene un sentido de urgencia; por eso nos preocupa que este periodo se prolongue y por eso hacemos todo lo que está en nuestras manos para acortarlo.Ahora bien, nosotros no tenemos armas. Quienes tienen las armas están en el poder en Cuba. Por tanto, necesitamos que otros gobiernos nos apoyen, porque son sus acciones y, especialmente, las que hemos visto emprender al Gobierno de Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Trump y del secretario Marco Rubio, las que pueden contribuir a ese cambio. Ojalá otros gobiernos de la comunidad internacional se sumen a esos esfuerzos, que pueden combinarse con los nuestros y generar así una amenaza creíble para los criminales que están en el poder en Cuba.«Ojalá otros gobiernos de la comunidad internacional se sumen a los esfuerzos de EE.UU., que pueden combinarse con los nuestros y generar así una amenaza creíble para los criminales que están en el poder en Cuba»— Este ha sido un año de negociaciones entre Estados Unidos y el régimen, aunque este último lo niegue. ¿Ustedes, como oposición, también han estado involucrados de alguna manera en esas negociaciones?—Nuestra plataforma y yo, personalmente, mantenemos conversaciones sistemáticas con quien es el mejor aliado del pueblo cubano en este momento: el Gobierno de Estados Unidos y sus instituciones. No conozco las actuaciones que el Gobierno estadounidense ha llevado a cabo con respecto al régimen cubano ni sé si los encuentros en los que se han sentado juntos pueden catalogarse como negociaciones. Lo que sí sé es que las acciones que hemos visto hasta ahora apuntan en la misma dirección a la que nosotros aspiramos: un cambio de sistema. Una dirección en la que las personas que han estado moviendo los hilos del poder en Cuba salgan de él y comience un proceso real de transición a la democracia. Y quiero ser muy clara en esto: ese proceso incluye a las personas que hoy todavía están atrapadas en esas estructuras autoritarias. La profunda transformación que necesita nuestro país requiere la colaboración de muchos cubanos, incluidos aquellos que todavía no han dado el paso de romper con ese poder totalitario.— Durante este año, el régimen cubano ha presentado algunas medidas cosméticas, pero de poco calado. ¿Cree que buscaban ganar tiempo para llegar a las elecciones de mitad de mandato en EE. UU., que se celebran hoy, sin realizar grandes cambios?—El régimen cubano es especialista en ganar tiempo. Creo que, últimamente, la maniobra es demasiado evidente como para que la comunidad internacional baile al son que marca. El liderazgo de Estados Unidos ha sido muy claro respecto a la necesidad de que se produzca un cambio de sistema. Y no creo que eso dependa de lo que ocurra hoy, 3 de noviembre.— Si Trump pierde las dos Cámaras (como finalmente ha sucedido), ¿no cree que eso va a dificultar que avance más rápido la liberación y la transición en Cuba?—No creo que eso vaya a afectar a la determinación del actual Gobierno de Estados Unidos de apoyar al pueblo cubano en su camino hacia la libertad. Espero que el Congreso de Estados Unidos, con sus dos Cámaras, sea cual sea su posición en el espectro ideológico, acompañe al pueblo cubano en su legítimo derecho a cambiar el sistema y a comenzar un proceso de transición que, en estos momentos, es urgente para salvar vidas y asegurar la supervivencia de la nación.— La semana pasada usted se reunió con el encargado de negocios de EE. UU. en La Habana, Mike Hammer. ¿Le adelantó algo? ¿Le dio alguna pista sobre el calendario de esa liberación?—No, ninguna. (Sonríe).— En la presentación del Plan de Liberación ha mencionado un gobierno de transición que durará entre 18 y 36 meses. ¿Eso significa que inmediatamente después habrá elecciones?—Nuestra aspiración es que se celebren tan pronto como sea posible.— Pero reconstruir una sociedad tan destruida a todos los niveles, sin instituciones ni liderazgos, llevará mucho tiempo. El chavismo estuvo 27 años en Venezuela, pero la dictadura castrista lleva casi siete décadas. ¿Estará preparada Cuba para asumir esa responsabilidad?—Absolutamente. Para lo que Cuba no está preparada es para seguir viviendo en la catástrofe humanitaria. Para eso sí que no estamos preparados. Además, estamos dando la vida por ese cambio. Confío profundamente en esos adolescentes de 14 años que nunca han vivido en democracia, que no saben lo que es la libertad y que están dispuestos a poner el pecho y su propio cuerpo para conseguirla. De hecho, creo que serían una inspiración para muchos adolescentes —y no tan adolescentes— que viven en democracia y que muchas veces dan sus derechos por sentados. Creo que el mundo democrático puede aprender de los cubanos que salen a las calles a reclamar el cambio. Y contamos con esos cubanos, tanto en las calles de Cuba como en las de la diáspora, para reconstruir la nación.Que va a ser complejo, claro que va a ser complejo. No se borran en un día 67 años de opresión comunista. Pero no somos los primeros en afrontar una transición. Además, tenemos la oportunidad de aprender de lo que otros pueblos que han pasado por lo mismo han hecho bien y de lo que han hecho mal.«No se borran en un día 67 años de opresión comunista. Pero no somos los primeros en afrontar una transición»El pueblo cubano tiene un recurso que muy pocos pueblos del mundo pueden reivindicar: un exilio muy organizado y exitoso, que nunca se desconectó de sus hermanos y hermanas en la isla y que hoy está desempeñando un papel fundamental en la preparación de ese proceso de transición.— En unas semanas también hay elecciones en España. ¿Qué espera de estos comicios?—Espero que el nuevo Gobierno de España haga justicia al cariño, a los vínculos y a los lazos que existen entre el pueblo cubano y el español, y que acompañe al pueblo cubano en su camino hacia la democracia. Espero que tome partido por el pueblo cubano y que se aleje de la posición actual del Gobierno español, que se coloca del lado de los dictadores en lugar de ponerse del lado de quienes aspiramos a la libertad, que somos todo un pueblo. No se trata de posiciones políticas, sino de principios básicos de la democracia. Por eso invitamos al actual Gobierno español —todavía queda tiempo— a cambiar y a ponerse del lado del pueblo cubano, como creo que quiere la inmensa mayoría de los españoles.— Se compara mucho el caso de Cuba con el de Venezuela, porque están muy próximos en el tiempo. Sin embargo, no hay un liderazgo opositor claro, como el de María Corina Machado, que goza de una grandísima popularidad. ¿Quién sería esa María Corina Machado en Cuba?—Los cubanos tenemos una alternativa democrática para la transición que está centrada en disponer de las capacidades, los equipos, las personas y el plan necesarios para hacer posible ese proceso. No depende de una sola persona. Nos estamos nutriendo de ellos y, de muchas maneras, estamos subidos a hombros de otros líderes que nos precedieron, como mi padre, Oswaldo Payá, asesinado hace 14 años; como Zapata Tamayo o como Laura Pollán; y como tantos otros que también han sido líderes cívicos y políticos del pueblo cubano y cuyas ideas están presentes en este proyecto de transición.«Si mi nombre estará en la papeleta electoral dentro de 18 o 36 meses, ya lo decidiremos. Mi determinación es estar en Cuba y servir al pueblo cubano de la mejor manera que pueda»Y si mi nombre estará en la papeleta electoral dentro de 18 o 36 meses, ya lo decidiremos.— ¿Se ha planteado en algún momento liderar Cuba?—Por supuesto que me lo he planteado. Mi determinación es estar en Cuba y servir al pueblo cubano de la mejor manera que pueda.
Powered by WPeMatico