Dos parejas pueden llevar el mismo tiempo casadas y tener vidas muy distintas. Algunos encuentran tiempo para quererse y otros son atropellados por la rutina. El escritor madrileño Fernando Sánchez Dragó reflexionó sobre ello.
Y es que desde fuera puede parecer que su vida es igual, pero la convivencia en casa demuestra cómo la relación. Sánchez Dragó lo tenía claro: «El matrimonio es un envase, todo depende de lo que se ponga dentro».
De hecho, si por algo destacó Sánchez Dragó más allá de su escritura es por tener una vida amorosa activa. Lo bueno es que su cita esconde un consejo que puedes aplicar en tu vida.
Qué significa la frase de Fernando Sánchez Dragó sobre el matrimonio
Al comparar el matrimonio con un envase, la reflexión pone el interés en aquello que una pareja hace con su relación. Dentro pueden convivir el afecto, el deseo, la confianza y los proyectos compartidos, pero también pueden acumularse reproches o asuntos que ninguno se atreve a mencionar.
Por eso «El matrimonio es un envase, todo depende de lo que se ponga dentro» demuestra que estar casados no permite dar por resuelto cómo queremos tratarnos.
Por ejemplo, las decisiones que funcionaron al principio pueden necesitar cambios cuando llegan los hijos, una enfermedad o una etapa de mucho trabajo.
Hay que tener en cuenta que cada relación es un mundo: una pareja que sale poco puede disfrutar enormemente de su vida compartida; otra, siempre rodeada de planes y fotografías, puede sentirse distante. Todo cambia según las personas y los acuerdos a los que llegan.
Cómo aplicar la reflexión de Sánchez Dragó en un matrimonio
Una manera de llevar la reflexión de Dragó a la convivencia consiste en observar qué ocupa las conversaciones de la semana. Si todo gira alrededor de las tareas pendientes o de los niños quizás convenga recuperar alguna pregunta que no tenga una finalidad práctica.
Por supuesto, es necesario hablar de los desacuerdos e intentar ponerles solución. Decir que uno está cansado de encargarse de todo abre una discusión enorme; identificar quién organiza las comidas, recuerda las citas o atiende los imprevistos permite revisar el reparto.
Además, el consejo de Dragó también es útil para revisar lo que se ha dejado fuera. Una amistad, una afición o un rato de intimidad personal no tienen por qué desaparecer al casarse. Hablar de esos espacios evita convertir cada necesidad individual en una señal de rechazo.
En todo caso cuidar a la pareja tampoco debe ser sinónimo de organizar una sorpresa cada semana. A veces basta con cumplir lo acordado, escuchar una queja sin ridiculizarla o reconocer un esfuerzo.
Así fue la vida amorosa y familiar de Fernando Sánchez Dragó
La trayectoria sentimental de Fernando Sánchez Dragó estuvo marcada por distintas relaciones y por una paternidad repartida a lo largo de décadas. Tuvo cuatro hijos con cuatro mujeres: Alejandro, Ayanta, Aixa y Akela. Entre el mayor y el pequeño había más de medio siglo de diferencia.
Con Caterina Barilli tuvo a Ayanta, quien siguió su propio camino como escritora y con quien publicó Pacto de sangre. Su hijo menor, Akela, nació en 2012 de su relación con Naoko. En sus últimos años mantuvo una relación con la periodista Emma Nogueiro.
Más allá de su vida familiar, Fernando Sánchez Dragó fue uno de los grandes escritores españoles. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 1979 por Gárgoris y Habidis y el Premio Planeta en 1992 por La prueba del laberinto.
Para muchos espectadores, su rostro quedó ligado a las conversaciones sobre libros de Negro sobre blanco, programa reconocido con el Premio Nacional de Fomento de la Lectura en 2000.
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