Seguridad, reactivación económica y batalla cultural fueron los ejes centrales del discurso del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ante la cúpula de las fuerzas militares y miembros del Batallón Militar Pichincha, reunidos en la Tercera Brigada, en Cali, la tercera ciudad más importante de Colombia y capital del suroccidente del país, una de las regiones más golpeadas por la crisis económica y de seguridad. De la Espriella llegó hasta este batallón, que ha sufrido varios atentados, después de juramentarse ante el presidente del Senado en el auditorio de la Arena de la Universidad Santiago de Cali. Fueron apenas 10 minutos de traslado, pero el gesto marca una significativa distancia frente a sus predecesores.Las palabras de De la Espriella no sorprendieron. En la hora y media de su primer discurso como mandatario reiteró lo que dijo en su campaña, y dejó trazados lineamientos muy familiares para el país: lucha contra el narcotráfico y fumigación intensiva de cultivos; combate frontal a la corrupción; reforma tributaria; dolorosa austeridad estatal y fuerte ajuste fiscal; fortalecer la economía extractiva de minerales e hidrocarburos, incluido el fracking; inyección de recursos al sistema de salud, y fortalecimiento y alineación con el gobierno de Estados Unidos. Nada de paz o negociación, de fortalecimiento de derechos o cuidado del medio ambiente. Lo nuevo fue la ceremonia fuera del escenario institucional acostumbrado en Bogotá. Pero el viernes el propósito era hacer un gesto que rompiera con el centralismo y llevar la Presidencia a las regiones, en especial a Cali, considerada la capital de las protestas sociales y donde, en paralelo al evento, el opositor Pacto Histórico realizó una concentración pacífica, como sucedió en otras ciudades del país. ¿Regionalizar para descentralizar?En ese trasteo institucional, permitido por la Constitución, está uno de los mensajes claves del nuevo Gobierno: la prioridad la tendrán las regiones y el Ejecutivo se descentraliza con tres sedes alternas, donde Barranquilla será la central durante el mandato de De la Espriella, donde este sábado realizó su primer Consejo de ministros. Precisamente para reiterar que cumplirá con su propósito de descentralizar, en su discurso inaugural retomó la conocida frase de campaña de Adolfo Suárez –«puedo prometer y prometo»- fórmula con la que también quiso plantear un gobierno de transición y recuperación democrática para Colombia. La transición española también mereció una referencia por parte del presidente del Senado, Honorio Henríquez , quien se refirió a la necesaria reconciliación entre los colombianos, dando como ejemplo de «convergencia y sentido colectivo» el que mostró España en 1977, «en el momento más crítico de su transición hacia la democracia».«He venido a cerrar un largo capítulo de resignación nacional y emprender, junto al pueblo, la transformación más profunda de nuestro destino», dijo De la Espriella desde el atril frente al batallón. Y sentenció: «Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad». Primeras medidasLa primera orden impartida y cumplida fue el traslado de más de 100 cabecillas de bandas criminales de cárceles de Antioquia para llevarlos a centros de máxima seguridad en otros puntos del país. Un acto sorpresa que marca el tono de su determinación frente a la delincuencia, a la que le recordó la construcción de diez megacárceles. En materia de seguridad , el presidente confirmó la suscripción de Colombia al Escudo de las Américas, liderado por el Gobierno de Donald Trump, alineándose con la nueva derecha hemisférica para «unir capacidades, compartir información estratégica, y fortalecer la acción conjunta de las naciones libres frente a las amenazas que afectan la seguridad nacional», dijo el mandatario. El presidente confirmó la suscripción de Colombia al Escudo de las Américas, liderado por el Gobierno de Donald Trump, que ayer anunció una ayuda de 1.000 millones de dólaresPocas horas después, el departamento de Estado de Estado Unidos anunció que destinará mil millones de dólares en asistencia como parte de un nuevo paquete de seguridad para Colombia. Empieza así el giro diplomático que también incluye la reactivación comercial y política con los gobiernos de Israel, Ecuador, Chile y Argentina, y la salida del país de la Ruta de la Seda liderada por China.Mano dura para la corrupciónEn materia económica , tal vez el anunció que sorprendió fue el fin del impuesto al patrimonio y la reforma del esquema tributario del país, que apunta a aliviar la carga para las empresas y para la inversión nacional y extranjera. Mano dura contra la corrupción y mano tendida para los empresarios y la inversión.Autoridad, ese fue otro de los mensajes centrales del discurso, al que le sumó el lema del escudo nacional – ‘Libertad y Orden’-, como parte de su promesa de gobierno. Más allá del tono y gesticulaciones con que acompañó sus palabras, lo que sorprendió fue el reiterado uso de símbolos de su fe católica como halo moral de su mandato como presidente de un Estado laico.«Mi Gobierno librará la batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria» Abelardo de la Espriella Presidente de ColombiaEste fervor religioso traza el tercer eje de su gobierno: la batalla cultural, que liderarán los ministros de Exteriores, Educación y Cultura pues «un país que pierde de vista su identidad termia extraviando su destino. Mi Gobierno librará la batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en dios y la responsabilidad individual», aseveró el presidente, no sin matizarlo con su promesa de que gobernará para todos los colombianos, incluidos aquellos que votaron «a favor de otras opciones políticas».