Tonelada y media de cocaína no se pone en manos de cualquiera. Pero Rafael Rivas Gey no es un recién llegado: es el actual líder de Os Fanchos, un clan del Barbanza que, en algo más de dos décadas, ha pasado de distribuir droga a pequeña escala en la comarca coruñesa a asumir la descarga y custodia de grandes alijos por mar. El pasado fin de semana, fue detenido en A Pobra do Caramiñal cuando la Policía lo sorprendió moviendo 1.410 kilos de cocaína que, según la investigación, él mismo había recogido en una narcolancha y se disponía a custodiar. La droga estaba, supuestamente, destinada a una organización de los Balcanes. Un operativo de gran envergadura que la Policía acabó frustrando.Rafael Rivas Gey hace tiempo que tomó el testigo de su padre, Rafael Rivas Souto, alias ‘O Fancho’, como líder del clan. Una familia que, desde A Ribeiriña, una aldea marinera de A Pobra do Caramiñal, controla desde hace más de dos décadas una buena parte del tráfico de drogas a pequeña escala de la comarca. Con el paso del tiempo, sin embargo, y pese a estar desde entonces en el punto de mira de los agentes antidroga, Os Fanchos han ido ganando peso en el negocio, asumiendo el trasiego de partidas de droga cada vez mayores, hasta sentarse a la mesa —aunque sea para colaborar con ellas— con organizaciones internacionales más potentes.A principios de siglo, varios de los miembros del clan encabezado por O Fancho padre —entre ellos, el hijo que acabaría dominando el negocio, que todavía era un veinteañero— no dejaban de encadenar antecedentes y detenciones por delitos como lesiones, amenazas o desórdenes públicos, ligados con frecuencia al tráfico de drogas a pequeña escala. Y la operación Piñata, en 2007, confirmó que el clan sabía mover ya cantidades de droga nada desdeñables, contando además con una buena red de afines que colaboraban para el clan. Entre ellos, José Enrique Abuín, alias ‘El Chicle’, el rianxeiro que casi una década después cometería uno de los crímenes más mediáticos de la crónica negra española: el asesinato de la joven madrileña Diana Quer.El Chicle como recaderoEn la operación Piñata, El Chicle, sobrino político del jefe de Os Fanchos, fue detenido cuando transportaba en el coche dos kilos de cocaína. Luego, en el registro de la casa familiar del que una década después sería el asesino de Diana, los agentes encontraron otros 17 kilos de polvo blanco. El Chicle, que acabaría condenado a dos años y medio de cárcel por este caso, delató ante las autoridades a su tío, que negó su responsabilidad en aquella partida de droga. Hubo tensión en el clan por el chivatazo, pero ese vínculo familiar posiblemente salvó al Chicle de represalias.Una década antes de matar a Diana Quer, José Enrique Abuín traficaba para Os Fanchos, con quienes tenía lazos familiaresCon los años, Rafael, uno de los hijos de O Fancho, ya había ido ganando peso dentro de la organización. Y sus maneras violentas ya se confirmaban en aquellos tiempos con su participación, en 2006, en el secuestro del empresario y exconcejal del PP de A Illa de Arousa (Pontevedra) Román Santiago Allo, supuestamente, por una deuda relacionada con el tráfico de drogas.Uno de los detenido la semana pasada en el golpe policial contra el clan pobrense. EPEn el secuestro de Santiago Allo, gerente de una empresa familiar dedicada a la comercialización de marisco, participó un hermano de Rafael —Antonio— y Manuel Oubiña Otero, vecino de la víctima con antecedentes por narcotráfico. En una sentencia de conformidad, que evitó el juicio y rebajó sustancialmente las penas que inicialmente reclamaban las acusaciones, los tres reconocieron que lo habían secuestrado para reclamarle una supuesta deuda de 500.000 euros.El actual líder del clan fue condenado por secuestrar en 2006 a un empresario y concejal de A Illa por una deudaLe dieron el alto cuando circulaba por Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), le amenazaron con pegarle un tiro si no se subía a su coche, le mostraron una navaja, le apuntaron con una pistola y lo trasladaron al monte de A Curota, ya en el Barbanza. Allí, lo golpearon con una barra de hierro, le dieron patadas en todo el cuerpo y le dijeron que lo matarían si no pagaba la deuda. Lo liberaron después de que pagaran 12.000 euros, que les entregó el hermano de la víctima. Los tres implicados aceptaron penas de entre dos y cuatro años de prisión. Santiago Allo murió seis meses después en un accidente de moto, cuando todavía no había cumplido la treintena. Su fallecimiento fue fortuito, sin relación alguna con ajustes de cuentas o narcotráfico.Salto a las narcolanchasEste es, a grandes rasgos, el historial del que con el tiempo ha ido consolidándose como el líder de la segunda generación de Os Fanchos. Las detenciones de la operación Arantes, en 2021, evidenciaban que, además de ser fuertes en el tráfico de drogas a pequeña escala, la familia se había afianzado en las descargas por vía marítima. Un negocio, el de lancheros que colaboraron con grandes organizaciones internacionales para alijar en la costa la cocaína que recogen en alta mar en otras embarcaciones —nodrizas—, en el que tanto se han especializado los narcos gallegos en las últimas décadas.La playa de O Conchido de A Pobra, donde, supuestamente, se hizo la descarga. EFEAhora, la detención de Rafael Rivas Gey, que ya tiene 46 años, no hace más que confirmar su liderazgo, su afianzamiento en el narcotráfico por vía marítima, sus contactos con cárteles internacionales y el volumen que alcanzan ya sus descargas. El actual líder de Os Fanchos fue sorprendido por la Policía cuando movía entre dos ‘guarderías’ —escondites para la droga mientras no se entrega a su nuevo propietario— 1.410 kilos de cocaína que, según la investigación, él mismo se había encargado de colar 24 horas antes en una narcolancha en la playa de O Conchido, en A Ribeiriña. Muy cerca de donde escondía la droga y donde fue detenido junto a un supuesto colaborador y un ciudadano croata que, según los investigadores, ejercía de ‘notario’ para garantizar la entrega a la organización balcánica a la que iba destinada la droga.Sin embargo, el golpe de las unidades Greco del Cuerpo Nacional de Policía en la bautizada como operación Malladoira, que ya tenían el foco en ellos gracias a información que les había facilitado la DEA estadounidense, frustró los planes de los narcotraficantes. Una jueza de Ribeira ordenó el ingreso en prisión preventiva de los tres arrestados por un supuesto delito de tráfico de drogas. Y así, Rafael Rivas Gey ha acabado entre rejas por el mayor alijo de Os Fanchos del que se tiene constancia.
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