Las colas de turistas frente al Palacio Real son ya historia. Desde que se estrenó la semana pasada el nuevo centro de recepción de visitantes , los cerca de 5.000 viajeros que se acercan a este imprescindible de la capital esperan su turno para entrar en un nuevo espacio mas amplio, diáfano y accesible. No será, sin embargo, la única novedad que estrenará este año el monumento, que ultima estos días las obras en las que llevan inmersos más de un año y medio. A finales de año abrirán la Real Botica en un recorrido museográfico que descubrirá al público no solo las históricas anaquelerías y herbarios, sino también el laboratorio de principios del siglo XX donde los farmacéuticos elaboraban sus fórmulas magistrales, entre otros.Aunque esta histórica farmacia se fundó en 1594, durante el reinado de Felipe II, no fue hasta el siglo XIX cuando se estableció en su actual ubicación dentro del palacio. «Funcionó como farmacia hasta el año 2000, aunque ha estado cerrada muchos años. Ahora, además de restaurarla, vamos a ganar como espacio museográfico la planta de arriba, que antes eran oficinas antiguas», apunta el arquitecto Raúl Gómez Escribano mientras pasea por una planta baja llena hasta el techo de albarelos de cerámica y delicados frascos de cristal aún semillenos. También tienen ya lista e instalada la futura cartelería que explica el espacio y su importancia para la historia de la farmacia. Ahora, cuenta el arquitecto, queda el trabajo más delicado, que los restauradores limpien cada una de las piezas para dejarlas listas para ser disfrutadas. No obstante, la visita no terminará en el dispensario y la rebotica. En la primera planta mostrarán por primera vez al público, además de un herbario decimonónimo, los laboratorios de principios del siglo XX que se utilizaban para elaborar los distintos medicamentos y ungüentos. También exhibirán algunas particularidades de la farmacia real, como el uniforme bordado del boticario o el botiquín de viaje de Isabel II, que incluía casi 2.000 pequeños frascos con ingredientes para elaborar prácticamente cualquier medicamento. También exhibirán, en una tercera sala, las corachas, «unos sacos de cuero donde se transportaban plantas medicinales que venían de América», cuenta el experto frente a las modernas vitrinas vacías donde se ubicarán, más pronto que tarde, estas joyas de la historia de la farmacia. Entre las dos plantas han descubierto también durante la obra una escalera original de la Real Botica que estaba oculta entre el suelo y un falso techo y que han restaurado como guiño arqueológico a la historia del espacio, aunque ahora no lleve a ninguna parte. «Creemos que este nuevo espacio va a gustar, como las cocinas, porque al final son salas relacionadas con oficios cotidianos y muestran cómo se vivía aquí», destaca Gómez Escribano. Una reforma de 18 millonesLa nueva recepción y la recuperación de la Real Botica, que han costado 5,6 millones de euros, son solo parte del mayor paquete de reformas que ha acometido el Palacio Real en los últimos años. En total, han invertido un total de 18 millones de fondos europeos que les han permitido también intervenir en la Real Armería, donde han mejorado la iluminación (1,06 millones de euros). «En los últimos años todos los esfuerzos se centraron en la apertura de la Galería de Colecciones Reales, y eso nos ha condicionado todo el prespuesto, así que en esta convocatoria de fondos Next Generation aprovechamos para presentar varios proyectos», explica Paula Arenas, jefa del área de instalaciones de Patrimonio Nacional, que destaca también que han logrado un ahorro energético en el espacio del 60%.Arriba, parte de la musealización de la Real Botica. A la izquierda, el nuevo lucernario de la Real Armería. A la derecha, los últimos trabajos en la cubierta Belén DíazSu equipo se ha encargado de una de esas reformas ‘invisibles’ para el visitante pero necesarias para mejorar el aspecto del museo. En la Real Armería, cuenta, han cambiado las luces antiguas (fluorescentes y proyectores), por unos paneles led que imitan el lucernario original. Ahora sería imposible, para conservar los tapices y las armaduras de la sala, abrirla de nuevo a la luz natural, pero esta solución no solo es más eficiente, sino que además permite admirar estas obras mejor que nunca. «Antes apenas se veían los textiles y ahora hemos conseguido destacarlos sin necesidad de que les dé luz directa. Y además tenemos distintas intensidades y podemos controlarlas de forma remota», cuenta. También están en obras los Salones Génova (602.426 euros), que antes se utilizaban para exposiciones temporales. Ahora, al tener la Galería de Colecciones Reales, no necesitan más espacio museográfico, por lo que en una de estas salas reubicarán la tienda y en otra abrirán una nueva cafetería «con vistas al Campo del Moro». «Hasta ahora, como esto era principalmente un espacio expositivo, teníamos cegados los ventanales, que ahora abriremos para hacer un espacio a la altura del museo», subraya el arquitecto. Tejados y climatizaciónAprovechando esta financiación europea, en Patrimonio Nacional han realizado además mejoras más técnicas a un edificio que es también su sede, un lugar en el que trabajan cerca de mil personas. Así, por ejemplo, han renovado la cubierta para mejorar su aislamiento, una obra que ha costado 6,6 millones de euros. «Hemos renovado el emplomado y hemos puesto más aislamiento para mejorar la eficiencia energética del edificio. También hemos cambiado algunas ventanas de las plantas superiores con el mismo fin», indica el arquitecto, satisfecho por fin de ver el patio principal del Palacio Real libre de andamios. Aún quedan, sin embargo, algunas casetas y contenedores de obra como vestigio de una intervención que, pese a su envergadura, no ha paralizado ni un día la frenética actividad del espacio, cuentan orgullosos. Los trabajos han incluido también la modernización del sistema de iluminación para incluir tecnología led en las oficinas (1,08 millones de euros), han mejorado el alumbrado monumental (1,46 millones de euros), han climatizado la planta principal (658.986 millones de euros), la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos (241.820 euros) y la renovación de la flota (370.535 euros).«Con la nueva iluminación monumental exterior ahora podemos cambiar el color de la luz y hacer pequeños homenajes. Por ejemplo cuando España ganó el Mundial teñimos el Palacio Real de rojo. Antes no podíamos hacerlo. Y además, no teníamos la opción de controlarlo en remoto», destaca Gómez Escribano. Y mejorar, aún más, una de las postales más repetidas de la capital.
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