Lo que empezó para Juan Carlos como una casualidad en redes sociales se ha convertido en una fuente de ingresos extra en los meses de calor . Con 57 años y un trabajo estable, decidió comprobar si las ventajas que anunciaba aquella publicidad eran reales. Así es como, desde hace dos veranos, abre las puertas de su residencia habitual a grupos que buscan pasar unas horas entre chapuzones, barbacoas y celebraciones. En los meses fuertes, como junio o julio, asegura que puede llegar a ingresar hasta 3.000 euros al mes. El anfitrión describe la experiencia hasta el día de hoy como «bestial». «Lo vi el año pasado sobre el mes de mayo y pensé: ¿Por qué no?», explica. Este verano ha decidido repetir, he incluso se ha animado a empezar a alquilar la piscina un mes antes. Asegura estar «muy contento» con la experiencia, que no solo le permite rentabilizar un espacio de su casa, sino que también cubre con creces los gastos que podrían tener la piscina o el jardín. Su caso no es aislado. La plataforma española ‘Cocopool’, especializada en el alquiler de piscinas y espacios por horas, asegura a ABC que las reservas en la Comunidad de Madrid han aumentado cerca de un 80% respecto al año anterior. El incremento en la demanda está llevando incluso a algunos usuarios a buscar alternativas fuera de la región. En Toledo, por ejemplo, la compañía ha detectado un crecimiento en la demanda de casi un 400%, impulsado principalmente por madrileños. La fórmula permite arrendar durante unas horas piscinas privadas, con jardín o instalaciones exteriores incluidas, para aquellos grupos que buscan un lugar en el que celebrar cumpleaños, reunirse con familiares o simplemente pasar el día. Según los datos facilitados por la plataforma, el precio medio en Madrid ronda los 430 euros, para grupos de unas 15 personas y durante aproximadamente seis horas. El coste equivale a unos 28 euros por persona. La media de reservas de esta temporada estival supera las seis por anfitrión, lo que sumaría unos ingresos de más de 2.000 euros de media, según ‘Cocopool’. En la mayor parte de las opciones de la capital, los clientes no tienen acceso al interior de la vivienda, aunque en muchas ocasiones disponen de alguna instalación que sirve de refugio. En el caso de la casa de Juan Carlos se alquila solo el espacio exterior, que incluye la piscina, el porche, una finca amplia y una pequeña construcción auxiliar equipada con baño, cocina y salón. Esto permite que los clientes dispongan de libertad en esos espacios de la propiedad, sin tener que cruzarse con su dueño en ningún momento. Su piscina permite un aforo de 50 personas, aunque lo habitual es que vengan grupos de hasta 25 personas. Los cumpleaños y las reuniones familiares son, según la experiencia del anfitrión, los principales motivos de reserva. «La gente viene a pasar un mínimo de cuatro horas, se hacen su barbacoa, celebran en la piscina y se van dejando todo recogido», explica Juan Carlos. Según su percepción, la gente sale visiblemente contenta, y el nivel de buenas reseñas que tiene en su perfil lo respalda. Imágenes de las instalaciones que alquila por horas Juan Carlos. ABCA pesar de que, según los cálculos del propietario, el 80% de las reservas son reuniones o celebraciones familiares, también hay fiestas y otros eventos. Aunque el anfitrión establece un límite para todos los clientes: «a las once de la noche deben abandonar la propiedad y el volumen de la música debe permanecer siempre a unos niveles adecuados, para evitar molestar a los vecinos». Estas normas particulares se suman a las de la propia plataforma, que además dispone de un seguro y una fianza para indemnizar a los anfitriones en caso de que los clientes hagan un uso inadecuado de las instalaciones.La temporada de alquileres comienza tan pronto llega el calor a la capital. Juan Carlos asegura que en los meses de abril y mayo ya empezaron a llegar las primeras reservas. Además, aunque los meses fuertes son junio y julio, las reservas se pueden llegar a alargar hasta el mes de octubre, siempre que el tiempo acompañe. Durante esta época, una piscina que antes utilizaban únicamente su familia se convierte en un pequeño negocio temporal que puede dejarle varios miles de euros al mes. Mientras la demanda crece en Madrid, el fenómeno empieza a extenderse a municipios de provincias cercanas. El fuerte aumento registrado en Toledo muestra que quienes no encuentran disponibilidad en la capital están dispuestos a desplazarse para conseguir unas horas de piscina privada. Lo que antes era un espacio reservado empieza a convertirse, también, en una nueva forma de ocio de pago.
Powered by WPeMatico