Con tanto ruido alrededor de Julián, el Atlético puso rock and roll. Instrumentado por Kang-in Lee y escenificado por Baena, director de orquesta para la ocasión. El primero caracoleó y asistió, y el segundo hizo de todo. Organizó, distribuyó y marcó. Al Mundial se fue un Baena mentalmente alicaído y ha regresado rebosante de confianza. En este Atlético sin nueve, con Sorloth lesionado y Julián dándose de bruces con la realidad, Baena fue lo que lleva en la espalda. Un diez. En Sevilla le salió todo porque sintió la convicción de que le podía salir todo. Su doblete y el latigazo de Lookman derribaron (1-3) a los hispanlenses, que maquillaron con el tanto de Sierra.
Camina el Atlético con chaleco en el campo de minas que supone el ‘caso Julián Álvarez’, una serie con episodio nuevo a cada hora. Un melodrama al que le restan apenas unos días para conocer el desenlace. Hasta entonces, Simeone no ha podido contar con el argentino, que lleva una semana sin ejercitarse junto a sus compañeros. Y con Sorloth lesionado, el Atlético se plantó en Sevilla sin delantero, sin un nueve que tanto demanda el Cholo. «Si queremos ganar títulos, necesitamos delanteros importantes», ha manifestado. Así que jugó con Baena como falso nueve; Barrios en el eje y Llorente de vuelta al lateral.
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