La Guardia Civil ha reclamado patrullar y acciones conjuntas con el Ejército en Ceuta tras los recientes episodios de emboscadas que han sufrido los militares por parte de nutridos grupos de inmigrantes, según informan fuentes del Instituto Armado a ABC. Los efectivos de las Fuerzas Armadas se han convertido en el principal objetivo de los violentos a raíz de los desalojos de asentamientos ilegales que han practicado en diferentes puntos de la ciudad autónoma, según estas mismas fuentes.Los miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en Ceuta ya han sido víctimas de al menos tres emboscadas. La primera de ellas fue promovida por decenas de inmigrantes que les tiraron piedras de grandes dimensiones y hubo doce detenidos. La segunda fue durante la madrugada de este sábado durante un incidente en la zona del Chorrillo de Ceuta. El resultado fue de cuatro detenidos, uno de ellos menor, y un efectivo herido. Estas intervenciones dejan una pregunta en el aire: ¿por qué los inmigrantes han puesto su foco en el Ejército?.Fuentes policiales ligan estas emboscadas a que los militares desalojaron una madrugada un asentamiento ilegal que estaba en un viaducto donde se refugiaban decenas de marroquíes. Esta intervención fue el punto de partida de todas las posteriores emboscadas que planifican estos inmigrantes contra los miembros de las Fuerzas Armadas.La situación del Ejército en Ceuta ha provocado que la Guardia Civil haya propuesto que compartan patrullas conjuntas para evitar este tipo de altercados. Ya desde el primer momento los mandos de la Comandancia de la ciudad autónoma se pusieron en contacto con los responsables de las Fuerzas Armadas para trazar un plan de actuación conjunto. Labores de vigilancia y de control del orden público. Los militares desalojaron un asentamiento de inmigrantes en un viaducto y ese fue el punto de partido de las emboscadasUno de los motivos es que los esos militares están saliendo a puntos de vigilancia sin la condición de agente de la autoridad, que la ley reserva a Policía Nacional y Guardia Civil. En la práctica, eso significa que no pueden identificar, no pueden detener más allá de lo que puede hacer cualquier ciudadano, y tienen que decidir en el momento hasta dónde pueden llegar sin un marco claro que se lo diga. «Eso no es apoyo, es exposición», expresan a ABC fuentes de la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC), que condena «sin matices las agresiones sufridas por los militares desplegados en Ceuta». «Son servidores públicos que están ahí para ayudar a sostener una situación excepcional, y agredirlos no tiene justificación posible, venga de donde venga», sostienen.Y es que se necesita que se dote a estos efectivos de una instrucción operativa clara y por escrito sobre el uso de la fuerza. AUGC remarca que un militar desplegado en una ciudad española necesita saber exactamente qué puede hacer y qué no, igual que lo necesita cualquier guardia civil o policía en la misma situación. «Dejar esa decisión al criterio individual de cada uno, bajo presión y sin cobertura, es exponerles sin motivo», remarcan desde la entidad.AUGC fue una de las plataformas que solicitó que se generalice la implantación de patrullas conjuntas entre Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Nacional. Explican que el objetivo no es que el sustituya al agente, sino que nunca vuelvan a estar solos en un punto de riesgo sin nadie a su lado con capacidad legal para actuar. «Es la fórmula más razonable mientras no se resuelva su estatus jurídico, y es la que mejor protege tanto al militar como a la propia actuación», añaden.El trabajo de los militaresEl despliegue de las Fuerzas Armadas en las calles de Ceuta está amparado en la ley de Defensa Nacional , que recoge su colaboración con las fuerzas de seguridad en los supuestos de «grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas». Sin embargo, desde el primer día de la crisis los militares reclaman un marco jurídico claro que proteja su actuación, con reglas de enfrentamiento definidas —igual que existen en cualquier despliegue internacional— e incluso su nombramiento como agente de la autoridad.Las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas han sido las que han liderado las reivindicaciones de sus compañeros, elevando el tono de sus exigencias tras las emboscadas sufridas por varias patrullas durante los últimos días. De hecho, ponen estas agresiones como ejemplo de su indefensión. A su juicio, los inmigrantes llegados de forma irregular a Ceuta son conscientes de este limbo en el que actúan los militares y se aprovechan de él para hacerlos diana de sus ataques. Pero además, recuerdan que, a diferencia de otras misiones, en Ceuta la mayoría de efectivos desplegados viven allí junto a sus familias, lo que les hace más vulnerables. «Les ven la cara, les reconocen, saben dónde van a comprar el pan, qué coche tienen o dónde van con sus familias; eso genera una situación muy grave», denuncia el presidente de Atme, Marco Antonio Gómez .Todo ello ha llevado a los miembros de las Fuerzas Armadas a pedir más medios y mayor protección en sus operaciones, incluyendo autorización para hacer un uso proporcionado de la fuerza para defenderse de las agresiones. Las asociaciones Asfaspro, Aume y UMT reclaman que sus compañeros sean dotados de los medios materiales, equipos de protección y recursos necesarios para hacer frente a posibles ataques y agresiones. Su lista de exigencias es clara: «una misión claramente definida, un marco jurídico identificable, reglas de enfrentamiento, instrucciones y reglas de actuación claras, precisas y unívocas y una coordinación adecuada con la autoridad competente, de modo que puedan defenderse y protegerse eficazmente ante agresiones».
Powered by WPeMatico