Expertos en seguridad advierten de que España tiene brechas que la convierten en un objetivo de los ciberdelincuentes. Una alarma que se reafirma si hacemos caso de las cifras: casi medio millón de españoles fueron víctimas de cualquier tipo de delito tecnológico en 2025. El desconocimiento es uno de los principales aliados de estos delincuentes. «Los atacantes se hacen con las credenciales del correo electrónico de sus víctimas y pueden llegar a estar meses accediendo a ellos sin que nadie se dé cuenta», explica a ABC Unai Tapia, cofundador de Probatia, plataforma para asegurar la admisibilidad, trazabilidad y cumplimiento normativo de la evidencia digital.En el mundo global en el que vivimos el mayor poder se encuentra en los datos. El mercado ilícito de esta información alcanza un importante valor. De personas anónimas pero también de ministros. Pedro Sánchez ha llegado a ser víctima de estos ataques y ha podido comprobar cómo su teléfono aparecía de forma pública. Nadie está a salvo y se invierte poco en los cortafuegos para frenar a los hackers, según los expertos consultados por este medio. Los datos del Ministerio del Interior son reveladores. En el año 2025 se registraron un total de 488.426 ciberdelitos en España, lo que supone un incremento del 5,1% respecto al año anterior. Ya representan el 19,8% del total de las infracciones penales. Durante el primer trimestre de 2026 (enero a marzo), se registraron un total de 122.728 infracciones penales en el entorno digital en España, lo que supone un incremento del 1,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior.La Administración Pública es el sector más atacado del país, ya que protagoniza el 34% de las incursiones de los hackers. De forma periódica no es raro el auge de ciberdelincuentes menores que buscan protagonismo y difunden datos personales de representantes públicos. Acaban detenidos pero sus actos tienen poco reproche penal. Con todos estos datos la pregunta que surge es clara: ¿España es un lugar seguro de ataques, está preparado para afrontarlos?«No. Pero no solo no es seguro, sino que las cifras indican que tampoco estamos preparados para afrontar judicialmente a las víctimas de los ataques. No se ha llegado a tramitar ni un 6% de los asuntos, tanto los que afectan a ciudadanos como a empresas u organizaciones que, al final, también acaban llegando a los ciudadanos», explica a ABC Unai Tapia, CEO y cofundador de Probatia . Esta es una plataforma que gestiona de manera integral la evidencia digital para que profesionales de la abogacía puedan obtener resultados sin asumir el coste pericial en todos los casos.Más de un millar de policías y guardias civiles se encargan de vigilar los delitos telemáticos, un departamento que tuvo que reforzar el Ministerio del Interior. «Según mi punto de vista, estar formados e informados acerca de los peligros de las redes es la primera medida de contención, hay que tener en cuenta que muchos fraudes telemáticos no se aprovechan de vulnerabilidades técnicas sino de la ignorancia de los usuarios», detalla Tapia.La «estafa» estrella en la actualidad es la técnica de la simulación. Los delincuentes se convierten en bancos, empresas de paquetería o en una administración pública para acceder a las cuentas bancarias de las víctimas, que hay veces que ni se enteran de estos ilícitos. «En ocasiones los atacantes se hacen con las credenciales del correo electrónico de sus víctimas y pueden llegar a estar meses accediendo a ellos sin que nadie se dé cuenta. Hay que tener en cuenta que muchos servicios online que consumimos hoy en día permiten restaurar una cuenta enviando un enlace de recuperación de contraseña al email. Hay atacantes que gracias a que tienen acceso al email, pueden restaurar contraseñas de muchos servicios de sus víctimas y acceder a ellos», añade.Unai Tapia, experto en ciberseguridad ABCPara atajar esta problemática, el experto apuesta por incrementar la inversión en defensa, seguridad y justicia. «Tenemos ejemplos de ello, por ejemplo, Stuxnet, creado para provocar un desastre nuclear en Irán o ejemplos más cercanos como Lexnet, sistema de Justicia español que por negligencia de las empresas adjudicatarias, expuso asuntos judiciales en las redes», subraya. Y es que el punto más débil es la «ignorancia» de muchos de los usuarios. Custodia de pruebasOtro de los puntos vulnerables que han detectado estos expertos es la cadena de custodia de las pruebas. «En la mayoría de ocasiones es relativamente fácil demostrar que la cadena de custodia de una prueba está rota y por lo tanto es una prueba nula, especialmente en el ámbito digital, y casi todas las pruebas que nos encontramos hoy en día son digitales; lo que directamente te lleva a perder o ganar un juicio», subraya Unai Tapia .«Se trata de una estrategia de defensa a la que muchos recurren y por las razones que mencionaba anteriormente, si hay errores en la obtención y preservación de una prueba, es relativamente fácil cuestionar su validez», prosigue. Esta custodia no es un aspecto sencillo, pero esta plataforma se ha especializado en la obtención y custodia de evidencias y dirigida especialmente a abogados, pero también a fiscales, peritos, jueces e incluso FCSE.Asimismo, consideran que este es un «tema preocupante, pero en el futuro todo apunta a que va a ser mucho peor». «No solo desde el punto de vista tecnológico, sino desde el punto de vista humano, hay que tener en cuenta que una brecha en el mundo digital puede tener consecuencias económicas, sociales incluso medioambientales», concluye, mientras deja un aviso: «Ya no podemos fiarnos ni de nuestros ojos».
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