Julián Álvarez no se marcha a Inglaterra y las cifras de LaLiga lo notan. En un campeonato como el español, austero por diseño, un traspaso de más de cien millones cambia radicalmente los datos. Ese mismo traspaso, para los ingleses, hubiese sido uno más, porque en este mercado se han acostumbrado a esas cantidades que solo ellos pueden resistir. Las cinco grandes ligas, en cuestión de traspasos, hace tiempo que son una contra cuatro. La diferencia es insalvable. Transfermarkt, la web del mercado, refleja un gasto de 3.800 millones de euros en la primera división inglesa. España se ha quedado en 748, más de 3.000 millones por debajo de las cuentas inglesas. De hecho, LaLiga es el cuarto torneo en gasto de Europa, pues además de la Premier ha quedado por debajo de la Serie A (1.160 millones) y la Bundesliga (781). Francia, con 600, cierra las grandes ligas europeas. Es decir, sumando las cuatro ligas que persiguen a la Premier la cifra total de inversión queda en 3.289 millones. Las cifras son similares a las del año anterior, aunque Javier Gómez, el director general de LaLiga, esperaba una subida de alrededor de 100 millones en la inversión española al principio de la noche. Ese crecimiento moderado se puede atribuir casi en exclusiva al Madrid, el Barcelona y el Atlético. Los dos últimos se siguieron moviendo en el mercado hasta el final, con las llegadas de Livakovic y Gabriel Jesus para los azulgrana y de Jonathan David cedido a los madrileños.Fuera de la locomotora del torneo, ha sido el Deportivo el equipo que más titulares ha dado en este mercado tan dado a las cesiones y el menudeo de agentes libres. De hecho, Josema Giménez y Marc Casadó fueron dos de las últimas incorporaciones bomba de la última jornada de traspasos. Otro recién ascendido, el Racing, salió de la noche con una sonrisa gracias al traspaso del prometedor canterano del Betis, Pablo García. Además, la noche se cerró con la inscripción de Lomónaco por el Elche y Fofana, cedido al Sevilla desde el Milan. El circo del mercado, cada vez más importante para las ligas, se da de bruces en España con la austeridad que LaLiga tiene como bandera. El campeonato dirigido por Javier Tebas aceptó que se habían terminado los dispendios locos de otros tiempos y puso en marcha un complejo sistema de límites salariales que ha logrado en buena medida embridar los excesos. Eso tiene una contraprestación, y es que el mercado es un poco más tristón y las aficiones tienen que aprender a moderar sus anhelos. Javier Gómez, uno de los cerebros detrás de esa arquitectura, justifica la tendencia recordando que España aún compite porque es un país de cantera y que esa es la base del campeonato, el mercado es poco más un complemento. Esa es la teoría, pero el propio dirigente demuestra su frustración cuando le toca hablar de Inglaterra. «Nosotros ya lo hemos explicado, es lo de siempre. En España tenemos un rango de inversión de 750 millones de euros, la Bundesliga está como nosotros, si la Premier tiene el doble de ingresos lo suyo sería que invirtiesen 1.500 millones, pero no es así. Sus cuentas de resultados no vienen por lo que generan sino por el dinero de sus accionistas. Es un modelo a pérdidas que tiene una consecuencia, y es que inflaciona todo el sector».Lo que se ve en LaLiga como una competencia desleal funciona para que el campeonato inglés se separe más y más del resto del grupo. La distancia financiera entre la Premier y el campeonato español, tan evidente el día del cierre de mercado, no se explica solo por esa ausencia de controles del campeonato inglés, pero indudablemente es uno de los factores principales. En la sede de LaLiga, de lo que ya no se habla es de inscripciones. Ya casi no quedan equipos con problemas en ese sentido. Han interiorizado la mecánica y son más conscientes de la realidad de sus clubes, ese mundo de cesiones y fichajes pequeños, tan lejos de la alfombra roja de la Premier. Es lo que hay.
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