Un joven marroquí que ahora tiene 24 años y que se hizo pasar por un menor extranjero no acompañado (mena) de 17, Mohamed R., ha sido procesado por el juzgado de Madrid que investiga la presunta agresión sexual contra una adolescente en un parque público de Hortaleza. Pese a su edad, estaba tutelado en el centro de primera acogida del distrito, aunque el delito se cometió junto al que existe en el mencionado barrio de la capital, el parque Isabel Clara Eugenia. El caso lleva un año investigándose en Plaza de Castilla y hay más novedades: paralelamente a esta imputación al borde del banquillo, este jueves, 3 de septiembre, está previsto que acuda a declarar otro varón cuyo semen ha sido hallado en las partes íntimas de la víctima y cuya relación con ella no ha trascendido aún, aunque se descarta que participara en el delito.Además, la acusación particular, ejercida por Alfredo Arrién, de Paredes y Asociados, ha solicitado al magistrado que acudan como responsables civiles susbidiarios tanto el director del centro; como la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila; y el embajador del Reino de Marruecos en España, al considerarlos responsables civiles subsidiarios en la causa. Por estar el encausado en un organismo autonómico que no le correspondía y por haber permitido su entrada en España con una supuesta documentación falsa.Los hechos ocurrieron a las 2 de la madrugada del 30 de agosto de 2025. Una testigo escuchó a la menor, de 14 años entonces, gritar «¡Para, que no quiero!» entre unos arbustos y llamó al 091. Al llegar, la Policía Nacional la encontró desnuda de cintura para arriba, con los pantalones desabrochados, descalza y gritando desesperada: «¡Abuela, abuela!». Tenía hierba en el pelo y sangre en la parte trasera del pantalón. Lloraba y apenas podía articular palabra, pero logró señalar a los agentes dónde estaba el sospechoso, agazapado tras unos matorrales. Cuando fueron a por él, intentó huir, dándoles patadas, puñetazos y cabezazos. Se hicieron con él, y a su lado estaban el calzado de la niña y el móvil, destrozado. Ella declaró en comisaría que había estado a medianoche en el parque con una amiga y el novio de esta (con una discapacidad del 65%) y que los acompañaba un chico al que nunca había visto, en referencia a Mohamed. En un momento dado, sus dos conocidos se marcharon y el marroquí la llamó: «Ven, quiero hablar contigo». Se le acercó y comenzó a besarla en la boca, la llevó a una esquina oscura pese a que ella se oponía y comenzó a realizarle tocamientos. Luego, la tiró al suelo y la violó, no recuerda si con preservativo. La golpeó en la espalda, la retuvo en la tierra con un brazo y le mordió el labio hasta sangrar.El novio de la amiga apareció y le dijo al sospechoso: «Deja a la chica en paz, tiene 14 años». Ella aprovechó para afirmar: «¿No escuchas a mi abuela, que me está llamando? Va a venir la Policía», y conseguir zafarse del individuo. Pero este contestó, de forma agresiva: «Me da igual, me da igual». Y siguió vejándola. Ella refirió a los agentes que nunca había mantenido relaciones sexuales.Un interno del centro de menas declaró que escuchó una conversación muy parecida, dando la razón así a la adolescente. Paralelamente, su abuela, que había escuchado gritos, pues vive cerca, bajó a buscar a la nieta (el amigo de la menor también acudió a avisarla) y se encontró con que la Policía ya estaba allí. Fue en ese momento cuando el magrebí se subió los pantalones e intentó escapar, sin éxito. Se negó, a instancias de su abogado de oficio, a declarar ante los investigadores, aunque sí reconoció una detención previa, como menor extranjero no acompañado, y accedió a que le tomaran muestas de ADN.Atracador y okupaUna vez en los calabozos, Mohamed pasó todo el tiempo insultando y amenazando a los uniformados y dando patadas y cabezazos contra la puerta de la celda. Causó tales desperfectos que hubo que cambiarle de cubil y darle Rivotril para que se calmara. Durante este intervalo, llegó su verdadero historial delictivo: averiguaciones de domicilios, detenciones por atracos, atentados a agentes de la autoridad, robo con fuerza, hurto, amenazas y riña tumultuaria. La última, de 18 días antes de la presunta agresión sexual.La niña tenía 14 años y no conocía al sospechoso, que se había escapado de centros de Suiza, Francia y EspañaTambién se supo que a inicios de abril de 2025 se presentó en la comisaría del distrito de Salamanca alegando ser un menor marroquí no acompañado y refirió que había nacido el 1 de diciembre de 2007. Que en enero de 2024, explicó, había salido de Nador que había recalado primero en Almería; para ser llevado por unos amigos a Barcelona y San Sebastián. Pasó diez días durmiendo en la calle en Francia y seis meses en casa de un amigo en Alemania. De allí pasó a Suiza y acabó dos meses en un centro de menores, pero como no lo regularizaron, regresó a Francia. Los policías galos lo trasladaron a otro centro pero, como no le gustó, se marchó de okupa a San Sebastián tres semanas. Una ONG le dio un billete de autobús a Madrid y llegó a la capital dos meses antes de la presunta violación. Antes, le dio tiempo a escaparse en otra ocasión del mismo centro de Hortaleza.La acusación pide que sean responsables civiles la Consejería de Familia, la Embajada de Marruecos y el centro de menasSiempre refirió que tenía 17 años, pero las pruebas radiológicas, realizadas en septiembre pasado, determinaron que en ese momento había cumplido los 23. Se encuentra en prisión a la espera de juicio. La víctima deberá ser explorada en la cámara Gesel, una diligencia judicial con un equipo social y fiscal presente para que le sea más llevadera y pueda utilizarse en lo que resta de procedimiento judicial.
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