Un salvavidas financiero de 2.500 millones de euros brindado por un puñado de bancos españoles durante los años inmediatamente posteriores a la pandemia, en los que Correos era incapaz de generar los recursos suficientes para pagar las facturas pendientes y las nóminas de sus empleados, salvó al operador postal del Estado de entrar en suspensión de pagos. Entre 2020 y 2025 la empresa propiedad de la SEPI consiguió firmar una treintena de préstamos y pólizas de crédito con entidades como Kutxabank, Caixabank, Ibercaja o Cajamar, que le aseguraron la liquidez necesaria para hacer frente a los compromisos de pago con sus proveedores y con el personal en un contexto de desplome de negocio tradicional y de falta de respaldo financiero de su accionista único, el holding empresarial del Estado, que en ese periodo sí dispuso recursos por ejemplo para tomar el 10% del capital de Telefónica.El acceso a esa financiación bancaria, en algunos casos en condiciones muy favorables con tipos de interés del 0%, resultó clave para que la empresa propiedad del Estado pudiera hacer frente a sus obligaciones y no se viera obligada a suspender pagos, según confirman ex ejecutivos del operador postal consultados para la elaboración de esta información. Fuentes oficiales de la empresa normalizan el movimiento. «Correos se vio obligado a acudir al sistema financiero durante el covid, dada la brusca caída de la actividad, como la mayoría de empresas públicas y privadas. El descenso continuo de los ingresos postales ha hecho necesario mantener un cierto nivel de endeudamiento bancario, en una gestión normal de tesorería en una empresa de esta dimensión».Lo que dicen los datos es que en 2019 el operador postal no tenía deuda bancaria, ni préstamos pendientes ni líneas de crédito concedidas para asegurarse liquidez. A partir de 2020 la deuda de Correos con los bancos no ha parado de crecer, desde los 327 millones con que acabó el primer año de pandemia hasta los 953 millones que debía al cierre de 2025. En ese periodo la empresa postal ha firmado contratos bancarios que le han dado acceso a 2.500 millones de euros de financiación, por los que en los dos últimos ejercicios ha pagado unos 25 millones al año.Años de zozobraTras la pandemia Correos entró en barrena. Pese a que el Gobierno incluyó la distribución postal en el listado de servicios esenciales, el pánico a potenciales contagios hundió el reparto de correspondencia y, por extensión, la principal fuente de ingresos del operador. En 2020 los ingresos de la empresa estatal se desplomaron un 20% (cerca de 300 millones menos) y las pérdidas se dispararon a casi 400 millones, lo que obligó a la compañía a recurrir a la financiación bancaria por primera vez en años.La progresiva recuperación de los años siguientes no ha conseguido devolver a la compañía a los niveles de facturación que se alcanzaron en 2018 y 2019 y la secuencia de pérdidas acumulada en ese lustro supera los 1.600 millones de euros. Si Correos consiguió salir con vida de semejante hundimiento sin declararse en suspensión de pagos es porque hubo una serie de entidades financieras que le inocularon la liquidez que fue necesitando para hacer frente a las facturas que no podía atender con sus propios recursos.Correos entiende que la deuda de 953 millones de euros que arrastra con la banca es manejable y que ha dejado atrás sus problemas de liquidezUn vistazo a las cuentas anuales presentadas por la compañía en los últimos años revela hasta qué punto estas entidades se comprometieron con la supervivencia de Correos. En esos informes auditados la empresa estatal reconoce haber recibido préstamos al 0% de tipo de interés, tener intereses vencidos pendientes de pago por unos siete millones de euros y sugiere también que cuando ha incumplido alguna de las condiciones financieras pactadas en los préstamos se le ha eximido de las mismas.«Efectivamente, las operaciones se han realizado en condiciones ventajosas, lo que supone que el sector financiero español valora de manera positiva a Correos y que es considerada una entidad muy solvente», interpretan desde la empresa postal, que en 2025 recibió ofertas vinculantes de los bancos por un importe que más que duplicaba el importe solicitado. También es cierto que ese año es especial, porque la SEPI dio luz verde al nuevo plan estratégico que triplicará por tres los recursos que Correos recibe de los presupuestos y la compañía volvió a los beneficios gracias a esas inyecciones extra y al plan de control de gastos aplicado por el nuevo equipo de dirección dirigido por Pedro Saura.
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