El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) ha incluido en su informe sobre la entrada masiva irregular a Ceuta un total de 32 fotografías que muestran a agentes marroquíes, tanto uniformados como de paisano, guiando y organizando el flujo multitudinario de inmigrantes hacia el Espigón de El Tarajal.
El documento, elaborado a requerimiento de la juez María Tardón y al que ha tenido acceso OKDIARIO, describe hasta diez fichas de «agentes uniformados» y veinticuatro de «agentes dinamizadores» no uniformados que habrían actuado como gestores del proceso durante los días 30 y 31 de julio de 2026.
Según el informe, las imágenes muestran «efectivos uniformados de Fuerzas de Seguridad de Marruecos que dan indicaciones a los inmigrantes para acceder a España y que gestionan el flujo de personas hacia algunas zonas predeterminadas para el acceso».
El documento distingue también un segundo perfil: personas sin uniforme que, «aparentemente integrados en la masa», habrían actuado «como gestores del proceso, monitorizando en unos casos e impulsando y dirigiendo en otros, a la masa de personas en dirección al Espigón de El Tarajal».
El CENIF ha llegado incluso a detectar, según recoge el informe, imágenes de estas personas no uniformadas «impartiendo instrucciones a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos», material que se incluye en un vídeo anexo.
Un perfil muy concreto
Los agentes de paisano comparten, según el análisis policial, un patrón físico y de comportamiento reconocible. Se trata de «varones», de «entre 30 y 50 años aproximadamente», con «complexión fuerte o atlética» y «pelo corto (arreglado)».
Su vestimenta tampoco pasa desapercibida para los investigadores. Visten «camisetas o polos de colores neutros y poco llamativos, sin estampados, pantalón largo, gorra» y «calzado deportivo cerrado», en contraste con las sandalias o chancletas que porta la mayoría de quienes cruzan la frontera. El informe apunta incluso que «hay casos en que portan gorras con logotipos policiales».
El comportamiento de estos individuos tampoco se corresponde con el de la multitud. Caminan «en sentido contrario al flujo de personas», se apartan «de las vías de paso mientras observan el paso de los grupos» y son vistos «arengando a la masa para continuar la marcha» o «manteniendo conversaciones permanentemente por el teléfono móvil como si registrasen o monitorizasen el acontecimiento».
Testimonios de inmigrantes
El informe recoge también las declaraciones de los propios inmigrantes entrevistados, que relatan «de forma prácticamente unánime» que los efectivos policiales marroquíes «no sólo permanecían en actitud pasiva ante los intentos de entrada, sino que les ofrecían indicaciones para que accediesen a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal y no por otros accesos».
Esta actitud se enmarca, según el documento, en lo que se califica como «permisividad policial en Marruecos», ya que no se registró «ninguna tentativa seria de tratar de reducir, dispersar o alejar a la masa de personas del perímetro fronterizo el 30 de julio».
Antecedentes de 2021 y 2024
La crisis de julio de 2026 no ha sido un hecho aislado. Ceuta ha vivido episodios similares en mayo de 2021 y en agosto y septiembre de 2024, ambos protagonizados también por entradas masivas a través del mismo entorno geográfico del Espigón de El Tarajal.
El informe compara estos tres procesos y concluye que el de 2026 «no sólo responde básicamente a las mismas características» que los anteriores, sino que «exterioriza un cierto proceso de depuración o mejora» respecto a los precedentes. En 2021, unas 10.000 personas lograron acceder a la ciudad autónoma; en 2026, la cifra estimada oscila entre 75.000 y 85.000.
Colapso del sistema fronterizo
La magnitud del suceso ha dejado además una secuela innegable: la ausencia de cifras oficiales fiables. A fecha de cierre del informe, el 26 de agosto de 2026, el CENIF admite que «no hay datos fiables que permitan dar una cifra del número de personas que han entrado, número de personas que han salido y/o número de personas que permanecen en la Ciudad Autónoma».
El propio texto habla de una «imposibilidad de cuantificación debido al carácter masivo e incontrolado de la entrada en Ceuta» y de una consiguiente «imposibilidad de dimensionado de la amenaza», ya que resulta complicado planificar cualquier respuesta sin conocer la escala real del fenómeno.
Entre los archivos digitales anexos al informe figura un vídeo que reúne «imágenes de agentes uniformados y dinamizadores en su conjunto», con una duración de ocho minutos y 46 segundos, que la Policía Nacional considera clave para acreditar la coordinación detectada sobre el terreno.
El CENIF reconoce, no obstante, que hasta la fecha de entrega del informe «no se ha podido individualizar a quien/es forman parte» del nivel de dirección estratégica de todo el proceso, aunque sí identifica indicios que apuntan a una planificación previa y a una actuación coordinada de múltiples actores en ambos lados de la frontera.
Con 32 rostros fotografiados pero ningún nombre confirmado, el informe deja planteado un enigma que ahora recae sobre la Audiencia Nacional: identificar quién dirigió, desde las sombras, uno de los episodios migratorios más caóticos —y menos espontáneos, según la propia Policía— vividos jamás en la frontera sur de Europa.
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