Aunque Matt Walker es un apasionado de los perros, desde niño ha tenido que mantenerse alejado de ellos: una simple caricia desataba una tormenta de estornudos e incluso las razas consideradas ‘hipoalergénicas’, como el goldendoodle de sus padres, le provocaban picores y erupciones en la piel. Por eso choca verle a dos palmos de la cara de Bailey, un beagle con el que convive desde hace dos años, mientras la mascota retoza alegremente en su sofá. «Ahora mismo siento una mezcla de alivio, asombro y gratitud porque ha funcionado», le dice a AFP Walker satisfecho. Porque él y su compañía, Kindred Companion Sciences, dicen haber creado los dos primeros perros modificados genéticamente para no producir el principal alérgeno canino. Y su intención es concebir más en el futuro para que «cada vez más personas puedan disfrutar de esa compañía», reza en su página web . La historia de Bailey y su hermano Alfie empieza en 2024, cuando Walker, genetista y fundador de la compañía, editó el ADN de células de perro para desactivar el gen responsable de producir una de las principales proteínas implicadas en las alergias. Para ello utilizaron la técnica CRISPR , una herramienta que, de forma muy resumida, funciona como unas ‘tijeras genéticas’ capaces de cortar el ADN en puntos concretos para modificar su secuencia. La tecnología ha revolucionado la biología en apenas una década y ya fue reconocida con el Premio Nobel de Química en 2020 . Después, transfirieron el material genético modificado a óvulos fecundados que fueron implantados en el útero de una perra beagle. Nueve semanas después, nacieron dos cachorros sanos, Bailey y Alfie, según detallan en el estudio publicado en ‘ The CRISPR Journal ‘. Los investigadores realizaron además una prueba en la que expusieron a una persona –el propio Walker– a la saliva y el pelo de los animales para comprobar si desencadenaban una reacción alérgica. No detectaron ninguna respuesta.«Se sabe que la lipocalina, presente en la saliva de los perros, es una de las proteínas que hace que muchas personas tengan alergia», explica Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y del CIBERER-ISCIII. «Y con herramientas de edición CRISPR han conseguido eliminar este gen funcional de su saliva. Hasta ahí, todo bien».«La pregunta es qué consecuencias pueden tener estos cambios sobre otros aspectos como la reproducción o la respuesta frente a infecciones» Lluís Montoliu Investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y del CIBERER-ISCIIISin embargo, para este investigador, uno de los mayores expertos en edición genética del mundo, el problema está en el carácter ‘multitarea’ de muchos genes, que participan en varias funciones a la vez, algunas de ellas muy diferentes entre sí y sin aparente relación. «La pregunta aquí es si se ha estudiado con suficiente profundidad y detalle cómo puede afectar a la biología del perro eliminar la lipocalina y si puede tener consecuencias sobre otros aspectos de su vida como la reproducción o la respuesta frente a diferentes infecciones. Me parece algo muy imprudente».Gatos hipoalergénicosNo es la primera vez que un equipo de genetistas propone cambiar el ADN de una mascota para eliminar las molestias de la alergia. El mismo año en el que nacieron Bailey y Alfie, investigadores chinos publicaron un polémico estudio en la revista ‘ Scientific Reports ‘ en el que se utilizó la misma herramienta, aunque esta vez en gatos. Así nació Alsik, un felino que no portaba Fel d 1,una proteína presente, entre otros lugares, en la saliva y la piel de los gatos y que es la principal responsable de la alergia a estos animales. Además, la Fel d 1 tiene la capacidad, una vez seca, de adherirse a las partículas suspendidas en el aire, de ahí que una persona alérgica pueda experimentar síntomas incluso sin tocar al animal.«Son experimentos que favorecen al hombre pero no tienen en cuenta que cada uno de los genes del animal están ahí por algo» Lluís Montoliu Investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y del CIBERER-ISCIIIDe momento, poco se sabe sobre los avances del grupo chino, que clonó con éxito a Alsik para demostrar que la modificación genética realizada con CRISPR era estable y heredable, garantizando que los gatos descendientes también mantuvieran la propiedad de ser verdaderamente hipoalergénicos. Sin embargo, la compañía de Walker, Kindred Companion Sciences, afirma que está «siguiendo con cautela el procedimiento regulatorio adecuado» para conseguir su objetivo de «ayudar a las familias con personas alérgicas a disfrutar de la convivencia con un perro». «Son experimentos antropocéntricos, que favorecen al hombre pero que no tienen en cuenta que cada uno de los genes que modifican están tanto en el genoma del gato como en el del perro por algo», critica Montoliu. «Es algo tremendamente imprudente y temerario. Yo no apoyaría este tipo de investigaciones hasta que no se hubiera hecho un estudio mucho más pormenorizado de cuáles son los efectos y las implicaciones de la eliminación de estos genes», sentencia.¿Altruismo científico?No todos los experimentos de edición genética en perros persiguen modificar al animal para adaptar una característica a las necesidades de su dueño. En otros casos, el objetivo es tratar enfermedades genéticas que los propios animales padecen. Por ejemplo, la revista ‘ Science ‘ publicó un estudio en el que se utilizó CRISPR para tratar perros afectados por una enfermedad muscular similar a la distrofia muscular de Duchenne. Los investigadores consiguieron restaurar la producción de distrofina, una proteína esencial para el funcionamiento de los músculos, alcanzando en algunos tejidos niveles cercanos a los normales.En 2022 se publicó también en ‘ Scientific Reports ‘ cómo usar una herramienta derivada de CRISPR, el llamado ‘prime editing’, para tratar la displasia canina, una enfermedad genética que causa malformación de la articulación donde el fémur no encaja bien en la pelvis, lo que causa dolor, cojera y desgaste. Un equipo editó células de labradores afectados y, posteriormente, utilizó esas células para producir perros mediante transferencia nuclear. El objetivo era corregir la mutación responsable de la enfermedad y comprobar si podía evitarse su transmisión a la descendencia.Sin embargo, aunque en ambos casos el objetivo era tratar dolencias propias de los canes, en el primero se contemplaba que los perros podían ser modelos extrapolables para investigar más sobre la distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética rara y degenerativa que causa debilidad y pérdida rápida de la masa muscular, afectando principalmente a niños varones; y, en el segundo, también subraya ya en las primeras líneas que uno de los problemas de esta dolencia es que los perros afectados (normalmente sin mezcla de raza) «son excluidos de los programas de cría». El propósito de estas investigaciones, por tanto, no es únicamente mejorar la vida de los animales, sino también obtener conocimiento aplicable a la medicina humana o a la reproducción canina.Los lobos terribles ‘desextintos’ por Colossal Biosciences. Colossal Biosciences La ‘resurrección’ de la especies extintas A mediados de 2025 titulares de todo el mundo recogían la noticia de la ‘desextinción’ del lobo gigante, un gran cánido de largos dientes (no en vano también tiene el nombre de ‘lobo terrible’) desaparecido de la faz de la Tierra hace más de 10.000 años. Lo habían conseguido, al igual que con los cachorros hipoalergénicos de Kindred Companion Sciences, gracias a herramientas CRISPR –la tijera genética que permite a los científicos cortar y pegar genes a placer–, realizando hasta 20 cambios en 14 genes del actual lobo gris para conseguir que fuese más grande, más musculoso, más feroz y totalmente blanco. Y con salud, claro está. Detrás de la proeza se encontraba Colossal Biosciences, una polémica compañía cuyo objetivo es traer de vuelta a especies tan míticas como el mamut, el dodo o el diablo de Tasmania (tilacino) para luego reintroducirlos en sus hábitats naturales. De momento, van paso a paso. Hasta la fecha han conseguido, aparte de la ‘vuelta’ del lobo gigante, crear el primer huevo artificial y ratones con pelo de mamut. «Combinando la ciencia de la genética con la exploración, nos esforzamos por revitalizar el latido ancestral de la naturaleza. Para ver al mamut lanudo rugir sobre la tundra una vez más. Para impulsar las economías de la biología y la sanación a través de la genética. Para humanizar a la humanidad. Y para recuperar las tierras salvajes perdidas de la Tierra», reza en grandes letras en su web, a modo de explicación de sus objetivos. Sin embargo, aunque la mayoría de los expertos alaban su pericia en el uso de las herramientas CRISPR (nadie ha conseguido introducir en animales tan complejos tantos cambios en el ADN sin provocar cambios graves o letales), muchos criticaron que la compañía trabaje al margen de los métodos científicos habituales. Esto es, haciendo públicos sus hallazgos en revistas revisadas por otros investigadores que puedan comprobar la veracidad de los experimentos. «A menos que haya un artículo revisado por pares, más me vale no dar mi opinión experta sobre un anuncio de YouTube», dijo para el SMC Louise Johnson, bióloga evolutiva de la Universidad de Reading (Reino Unido). Además, muchas voces reprocharon el uso de la palabra ‘desextinción’. «Para realmente ‘desextinguir’ algo, habría que clonarlo. El problema es que no podemos clonar animales extintos porque el ADN no está lo suficientemente bien conservado», señaló al mismo organismo Nic Rawlence, director del Laboratorio de Paleogenética de Otago y profesor asociado del departamento de Zoología de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda). «Lo que Colossal Biosciences ha producido es un lobo gris con características similares a las de un lobo gigante; no se trata de un lobo gigante reintroducido, sino de un ‘híbrido’». Las críticas también se dirigieron al futuro de estos animales. Porque si desaparecieron en un momento en el que la Tierra era muy distinta, ¿dónde los colocamos ahora? «Es lícito que nos preguntamos si tiene sentido ecológico rediseñar genéticamente algunas aves actuales para que se parezcan superficialmente a los moas, y qué destino les aguardaría a dichos animales. ¿Los liberaríamos en la Isla Sur de Nueva Zelanda? Como en otros ejemplos publicitados por la misma compañía –baste recordar el mamut o el lobo gigante– hay una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa, que trasciende el ámbito científico y que debe de interpretarse siempre en el contexto de los intereses empresariales de una compañía privada», criticó rotundo por su parte Carles Lalueza-Fox, director del Museo de las Ciencias Naturales de Barcelona, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF).El lucrativo negocio de la clonación de mascotasPero la palma en beneficios, al menos en términos económicos, se la llevan las empresas de clonación. En 1997, la oveja Dolly abrió la puerta a la creación de animales genéticamente idénticos, una idea que varias compañías han sabido aprovechar durante estas dos últimas décadas para ofrecer sus servicios a personas tan apegadas a sus mascotas que están dispuestas a pagar decenas de miles de euros por obtener un clon. Una de las más famosas es ViaGen Pets, que con sede en EE.UU., ofrece réplicas de perros, gatos y caballos por el módico precio de unos 50.000 euros. Entre sus clientes figuran el presidente de Argentina, Javier Milei; la cantante y actriz estadounidense Barbra Streisand; o el exjugador de fútbol americano Tom Brady. Su principal competidora está en Corea del Sur. Sooam Biotech Research Foundation se convirtió en pionera del sector con Snuppy, presentado en 2005 como el primer perro clonado. En China, Sinogene Biotechnology ha experimentado un rápido crecimiento en un mercado asiático también en expansión. Y con sede en Marbella, aunque operando a nivel internacional, la española Overclone ofrece sus servicios principalmente al mercado europeo.El mercado global de la clonación de mascotas alcanzó un valor de 1.800 millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca hasta 6.400 millones en 2033 Informe de la consultora Dataintelo«El mercado global de clonación de mascotas alcanzó un valor de 1.800 millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca hasta los 6.400 millones de dólares en 2033», explica un reciente informe de la consultora Dataintelo , que señala como factores clave como los avances tecnológicos, las aprobaciones regulatorias y el aumento de los ingresos disponibles. «La industria está experimentando una adopción acelerada, impulsada por la creciente humanización de las mascotas, donde los dueños las consideran miembros de la familia en lugar de meras posesiones», señala. Ajeno a todo esto, Bailey corretea por el sofá como un perro normal, sin que sea mínimamente consciente de que el futuro de la industria de las mascotas está escrito en su ADN.
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