Todas las predicciones colocaban a España como una de las favoritas al podio, y la selección solo necesitó de un partido para validarlas después de arrasar a Alemania, la anfitriona, en un Uber Arena abarrotado con más de 12.000 almas que acabaron deslumbradas por el juego de las de Miguel Méndez. Una combinación de acierto exterior, talento coral y poderosa defensa que acabó por desesperar a las teutonas, rehenes de María Conde, Awa Fam, Carrera e Iyana Martín, las más destacadas del combinado nacional. Un debut en líneas generales esperanzador, impactante, de un conjunto que tendrá su segundo examen este mismo sábado, cuando se enfrente a Mali ( 11.00 horas, TDP, Movistar Plus ) en la segunda jornada. «Estamos muy contentas, era un partido que teníamos apuntado en el calendario, ante la anfitriona, y hemos respondido (…). Intentamos atacar las ventajas, encontrar tiros abiertos y alimentar a las interiores. Es lo que hemos trabajado en la preparación y hoy ha salido bien, aunque habrá días que no nos entraran», declaró Conde tras el final. «Hemos hecho un debut soñado (…). Queremos disfrutar, trabajar, somos 12 jugadoras con un objetivo muy claro», añadió Martín. Imponente fue el aterrizaje de la selección en el Mundial gracias a un parcial de 10-4 de lo más colorido, coral, letales las pupilas de Méndez desde la larga distancia y hambrientas a la hora de buscar el aro alemán. Awa Fam y Carrera hacían un gran trabajo a la hora de cerrar el rebote, superioridad que permitía correr y aprovechar los desajustes defensivos de sus rivales. Mientras, Peterson se esforzaba para poner en tensión a las anfitrionas, muy superior el talento de la estadounidense naturalizada, pero el bombardeo español era terrorífico, incansable, pues fueron seis triples anotados en los primeros siete intentos, tres de ellos con la firma de María Conde. Las rotaciones ni mucho menos bajaron la pulsaciones del combinado nacional, especialmente exitoso frenando a Fiebich, gran estrella de las germanas pero que sufría de lo lindo ante la defensa de Gustafson y las incansables ayudas de Mariona Ortiz. El plan salía casi a la perfección y así lo reflejaba el marcador al final del primer cuarto, pues señalaba una ventaja de once para las españoles. Méndez, siempre serio su rostro, parecía de lo más satisfecho. España: 83 Cazorla (7), Iyana Martín (12), Conde (13), Carrera (10), Awa Fam (17); Buenavida (2), Mariona Ortiz (3), Pueyo (3), Gustafson (7), Flórez (3), Paula Ginzo (6), Torrens (0). Alemania: 53 Peterson (7), Eichmeyer (2), Buhner (4), Geiselsoder (4), Fiebich (13); Wilke (3), Sabally (10), Daub (0), Guelich (8), Bielefeld (2), Bessoir (0), Sontag (0). Parciales: 24-13; 26-11 (50-24); 15-15 (65-39); 18-14 (83-53). Los árbitros: Johnny Batista (Puerto Rico), Martin Vulic (Croacia) y Waseem Husainy (Canadá). En el segundo acto, Alemania edificó una defensa más sólida, lo que bajó el ritmo anotador de sus contrincantes, aunque las españoles siempre parecían encontrar alguna fisura por la que internarse en la zona. Carrera y sobre todo Flórez hacían auténticos estragos cerca del aro alemán al mismo tiempo que Alba Torrens , leyenda viva del baloncesto español, debutaba en su cuarto Mundial, pese a que a la balear le pudo la emoción y falló sus primeros tres lanzamientos. La felicidad y la tensión abundaban en el banquillo nacional, todo lo contrario que el teutón, frustradas sus jugadoras ante la apisonadora que les pasaba por encima, más después de sufrir un potente zarpazo de Fam, autora de cinco puntos consecutivos que elevaron la brecha hasta la veintena de puntos. Conde, de nuevo desde la línea de tres, y Buenavida, con una suspensión desde la media distancia, dejaron sin respuesta a las anfitrionas, obligadas a una reinvención en el descanso si no querían cosechar un un sonrojante resultado. Tras el paso por los vestuarios, sí se notó una mejoría el las germanas, focalizadas en el rebote ofensivo, más intensas pero desmoralizadas al ver cómo Fiebich se retiraba al banquillo tras torcerse un dedo de la mano en un balón dividido. La ausencia de la jugadora de las New York Liberty , sin embargo, no frenó las aspiraciones de las pupilas de Olaf Lange, pues conseguían cortocircuitar el ataque español que tanto había brillado en la primera parte. Al menos hasta una nueva irrupción de Iyana Martín, jugadora que ha convertido su baja estatura, 175 centímetros, en una auténtica virtud, inalcanzable la asturiana cuando echa el balón al parqué. Gustafson proseguía con sus letales danzas en la zona, desesperados los miles de aficionados alemanes en el Uber Arena berlinés, incluido el canciller Friedrich Merz , al ver cómo el ilusionante debut de su selección se había convertido en una auténtica pesadilla. España había bajaba el pistón con el paso de los minutos, pero no desaprovechaba ni una ocasión de demostrar su superioridad. Así, con un triple de Pueyo, su ventaja ascendió hasta la treintena. En el último cuarto, Alemania se rindió definitivamente, momento en el que sus oponentes zanjaron el choque con una nueva remesa de triples y sonrisas, las claves de un triunfo que demuestra que España, tras perderse la edición de 2022, ha vuelto a un Mundial con ganas de recuperar el estatus perdido.
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