Hace dos cientos años, en Talavera de la Reina, las tropas españolas e inglesas salieron victoriosas de una de las batallas más importantes en plena Guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas. Aquel amanecer del 29 de julio de 1809, tras más de 14.000 bajas humanas entre los dos bandos, los aliados observaron sorprendidos como los franceses se retiraban rendidos del campo de batalla ante el dominio local. Este lunes, Santiago Abascal, presidente de Vox ha escogido este histórico territorio para presentar a sus ‘soldados’ para el próximo 29N. En el Auditorio de Talavera Ferial, frente a más de 1.200 simpatizantes que recibían al líder de la formación al grito de «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende», el presidente del partido ha reivindicado la unidad de su organización con la imagen de la gran mayoría de los cabeza de lista del 29N para el Congreso en el escenario, detrás del atril.Abascal, como en una presentación de peleadores evento de boxeo entrando al cuadrilátero, ha entrado acompañado de Ignacio Garriga, vicepresidente del partido, Carlos H. Quero, portavoz de vivienda, y Manuel Mariscal, cabeza de lista por Toledo. Al proyectarse las imágenes del presidente de la formación andando desde la calle hasta el estrado, el pabellón, a rebosar hasta la bandera, ha explotado en vítores. «Te quiero Santiago», ha gritado una mujer al subir el presidente de Vox al atril. «Yo también», respondía mientras reía. «Esto no es una organización que os paga por venir», ha comentando, en apelación a los supuestos traslados de militantes del PSOE a mítines de partido, añadiendo que es una «movilización real» y un «mensaje muy esperanzador» para el 29N. En cualquier caso, Abascal no ha querido, según ha comentado, «vender la piel del oso antes de cazarlo». Las encuestas ofrecen un esperanzador horizonte electoral en Bambú, pero en Vox no se fían de la estrategia planeada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: «Lo peor está por llegar», ha repetido de nuevo el líder de la organización. «Estamos muy optimistas porque somos mucho porque atisbamos un cambio, porque vemos encuestas», ha declarado, advirtiendo rápidamente que no es momento de «confiarse» frente a Sánchez, a quien ha descrito como el «capo de una organización criminal» que apoya la violencia contra su partido. «Buscan atemorizarnos, que no se hable de su corrupción», ha advertido.Por ello, el líder de Vox ha pedido una «movilización masiva» a su electorado y a las personas que entiendan el mensaje de Vox, aunque no sean simpatizantes. Ha confesado que no ataca a la «mafia de Moncloa» por ser de izquierdas, sino porque han «traicionado» a los españoles con la invasión en Ceuta. El mensaje de Vox, según ha reconocido, no es de derechas, izquierdas o centro, es de «sentido común». Las palabras de Abascal han sido acompañadas de varios carteles con sus principales reivindicaciones que impulsarán si logran acceder a la Moncloa: ‘prioridad nacional’, desregulación y remigración. «Pidamos el apoyo a otros partidos, que sepáis que muchos de ellos nos llevan votando un tiempo», ha sentenciado.Mitin improvisadoSegún la organización, más de 1.500 personas se han quedado sin asiento en el auditorio, aunque el propio dirigente ha reducido el número a «cientos». Previo al mitin, ha querido dedicar unos minutos a explicar su propuesta política a ese millar -o cientos- de personas agolpadas al auditorio. Al igual que ha hecho en el evento oficial, ha pedido a sus votantes no dar «por ganadas las elecciones» y no pensar que Sánchez «está derrotado». «Quiero pediros que hasta el día 29 de noviembre estéis peleando, convenciendo a todo vuestro entorno; que no demos el cambio por hecho, que desconfiemos de las encuestas, porque tenemos delante a gente que ha hecho mucho daño a España, que ha robado mucho, que ha mentido todos los días, que se ha corrompido y que está dispuesta absolutamente a cualquier cosa con tal de permanecer en el poder», ha sentenciado.Antes del discurso de Abascal, Mariscal ha glorificado a su líder, aunque le ha recordado que no es «Dios», pero sí el «presidente que España necesita». «Cuenta con la gente de Toledo para lograrlo», ha apelado. Garriga, por su parte, ha nombrado a todos los cabezas de lista para la Cámara Baja de Vox y ha insistido en que su formación es la «garantía para sacar a Sánchez de la Moncloa». El vicepresidente ha pedido a los militantes además que movilicen «hasta el último compañero de trabajo, al vecino y al primo» para acaparar hasta el último voto posible; él mismo ha prometido «patear todos los pueblos» para lograrlo. El himno de España ha sonado al final del evento, algo que se ha convertido en rutina ya en los eventos de Vox. Talavera de la Reina, protagonista de una de las mayores batallas de la historia de España, ha sido testigo de una nueva confrontación. Esta vez ha sido política, sin armas de por medio, y con Abascal dándose un baño de masas.
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