Muchos dueños de perros se desesperan cuando su mascota se detiene varios minutos a oler la misma farola o el mismo árbol, todos los días, durante el paseo. Para el animal, ese punto de olor nunca repite la misma información, aunque a la vista humana el lugar parezca idéntico al día anterior.
Los perros no caminan por la calle del mismo modo que las personas. Recorren el entorno para reunir datos que solo perciben a través del olfato, según explica el técnico experto en adiestramiento y modificación de conducta Alan Peiró, a cargo del centro de adiestramiento canino Narices Húmedas.
Cada punto de olor guarda un registro casi permanente de lo que pasó por ahí. Cuando un perro insiste en olfatear el mismo sitio día tras día, comprueba qué otros animales pasaron, cuándo lo hicieron y si los conoce.
¿Qué información encuentra un perro en los olores, según Alan Peiró?
Esa lectura sobre los olores cambia todo el tiempo, aunque para una persona el lugar parezca siempre igual.
«Cuando tu perro te insiste en un mismo punto, está recopilando información. ¿Qué perros han pasado? ¿Cuándo? Si los conoce. Si hay algún cambio», explica Peiró en el vídeo.
En una publicación de Instagram, el adiestrador explica que ese árbol, esa farola o esa esquina «nunca le cuentan lo mismo» al perro. Ahí puede saber si otro animal era macho o hembra, si lo conocía o cuánto tiempo hace que pasó por el lugar.
La frustración del perro cuando el paseo no da tiempo para oler
Interrumpir ese proceso genera frustración en el animal, de acuerdo con Peiró. Cuando el paseo avanza deprisa y no hay tiempo para olfatear, la experiencia se vuelve más pobre a nivel mental para el perro, aunque a simple vista parezca un paseo normal.
«Oler no es perder el tiempo. Es un trabajo cognitivo real», concluye Peiró en el vídeo.
Los beneficios para el perro cuando el dueño lo deja explorar los olores
Según la publicación de Peiró, ese tipo de exploración actúa como estimulación mental para el perro y ayuda a regular sus emociones. También describe el olfateo como una forma natural de explorar el mundo, distinta de simplemente caminar de un punto a otro.
La publicación descarta que se trate de un capricho del animal. «No es manía, ni cabezonería. Es una necesidad natural», señala el texto que acompaña el vídeo de Peiró.
¿Qué encontró un estudio sobre el olfato y el optimismo de los perros?
Un estudio de la investigadora Alexandra Horowitz, del Barnard College, afiliado a la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, midió si el trabajo de olfato cambia el estado de ánimo de los perros. Veinte perros de varias razas participaron durante dos semanas, unos con ejercicios de búsqueda por olfato y otros con ejercicios de obediencia junto al dueño.
La prueba consistió en un test de sesgo cognitivo. Los perros aprendían que un recipiente en un punto siempre tenía comida y que otro, en un punto distinto, nunca la tenía. Después se colocaba un tercer recipiente vacío en una ubicación intermedia, y se medía cuánto tardaba cada perro en acercarse.
Los perros que practicaron ejercicios de olfato se acercaron al recipiente ambiguo en menos tiempo que los que hicieron obediencia, según recoge Companion Animal Psychology. Esa diferencia de tiempo llevó a los investigadores a concluir que dejar que los perros usen más el olfato los vuelve más optimistas ante situaciones inciertas.
La diferencia entre el olfateo dirigido y la obediencia está en la posibilidad de elegir. Cuando el perro usa el olfato por su cuenta, toma decisiones autónomas sobre qué explorar, y esa autonomía es uno de los factores que más influye en su bienestar, según la misma fuente.
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