Todavía no es 1 de enero, pero la Sala Dorada del Musikverein está llena de carisma. En el escenario de posan, con la raqueta en pose violinista, Alexander Zverev y Carlos Alcaraz, las dos cabezas de cartel del ATP 500 de Viena. Será el tercer torneo oficial para el murciano tras regresar de su lesión. Alcanzó los cuartos de final en el US Open, ganó el ATP 500 de Tokio y cayó en segunda ronda en Shanghái.
La normal subida y bajada de quien vuelve después de casi medio año lesionado. «Necesito estar aquí, entrenar con estos jugadores y competir contra ellos para recuperar mi mejor nivel. Llevaba unas semanas sin competir, y tanto mi equipo como yo consideramos que jugar en Viena sería una excelente oportunidad. El cuadro es muy exigente, con grandes jugadores. Creo que esta será una gran oportunidad para seguir mejorando», dice.
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