Toallas que tardan en secarse (y encima luego dejan un olor espantoso), espejos empañados y un ambiente que se carga de vapor tras cada ducha. Esas condiciones, que obligan a ventilar a diario, son un problema para muchas especies de interior, pero no para todas. Elegir bien las plantas para un cuarto de baño permite aprovechar esa humedad en lugar de luchar contra ella.
Así lo explica Álvaro Pedrera, divulgador español especializado en plantas domésticas, en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@ypikue). Según él, en el baño «hay plantas que lo disfrutan como si estuviesen en su spa personal», aunque pone una condición previa: la estancia necesita una ventana o, al menos, una buena entrada de luz natural.
Las cinco mejores plantas para un cuarto de baño, según Álvaro Pedrera
La selección del experto reúne orquídeas, calateas, helechos, anturios y lirios de la paz. Todas comparten el rasgo de proceder de bosques tropicales o subtropicales, donde crecen a la sombra de árboles más altos y con una humedad ambiental elevada durante buena parte del año.
Justamente por eso, toleran la luz tamizada del baño y agradecen el vapor que otras plantas no soportan. A continuación, ahondamos en cada una de ellas.
1. Orquídeas
La primera de la lista es la orquídea, sobre todo la Phalaenopsis u orquídea mariposa, la más habitual en viveros. Pedrera recuerda que «aman la humedad, la luz indirecta y sus flores duran semanas».
En las selvas del sudeste asiático crece agarrada a los troncos, por eso sus raíces necesitan aire y no soportan el encharcamiento. Agradece una humedad de entre el 50% y el 70% y un riego por inmersión a la semana.
2. Calateas
Las calatea son, en palabras del divulgador, «las reinas de las hojas estampadas». Originarias de Brasil y otras zonas de América tropical, tienen hojas con rayas, manchas y reversos de tonos morados.
Muchas las pliegan al caer la noche y las abren por la mañana, un movimiento que les ha valido el nombre popular de plantas de la oración.
Su punto débil es el agua. Pedrera advierte de que no soportan el agua con cal y aconseja regarlas con agua filtrada; también sirve la de lluvia o una mineral de baja mineralización. Las puntas marrones en las hojas suelen ser la primera señal de que algo falla. En zonas de aguas duras, como buena parte del litoral mediterráneo, este cuidado resulta imprescindible.
3. Helechos
El helecho es, para el experto, «el clásico de los clásicos». El más común en interior es el helecho de Boston (Nephrolepis exaltata), de frondas largas y arqueadas, que pertenece a un grupo de plantas con más de 350 millones de años de historia.
Con humedad alta y sin sol directo se mantiene verde todo el año, y Pedrera aconseja colgarlo para dar al baño «un toque selvático».
4. Anthurium
El anturio (Anthurium andraeanum) es originario de las selvas de Colombia y Ecuador y se reconoce por sus brácteas rojas, rosas o blancas de aspecto brillante.
Lo que parece una flor es en realidad una hoja modificada llamada espata; las flores verdaderas son diminutas y se agrupan en la espiga central. Según Pedrera, «necesitan mucha humedad», así que el baño les ofrece un entorno cercano al original.
5. Lirios de la paz
El lirio de la paz (Spathiphyllum) pertenece a la misma familia que el anturio, las aráceas, y comparte con él esa falsa flor: la espata blanca que lo hace tan reconocible.
Pedrera subraya que florece casi todo el año y que ama la humedad, aunque insiste en un detalle: el sustrato debe mantenerse húmedo. Cuando le falta agua, la planta avisa con las hojas caídas y se recupera tras el riego.
¿En qué parte del cuarto de baño se colocan estas plantas y qué precauciones debemos tomar?
Como ya se anticipó, ninguna de estas especies prospera en un baño sin ventanas. Todas necesitan luz para hacer la fotosíntesis, aunque el sol directo les quema las hojas. El mejor sitio suele estar cerca de la ventana, tras una cortina fina o en una repisa lateral.
También conviene evitar las corrientes de aire frío y los cambios bruscos de temperatura, ya que la mayoría sufre por debajo de los quince grados.
En hogares con mascotas hay que tener en cuenta otro factor. Según la ASPCA (la principal sociedad protectora de animales de Estados Unidos), anturios y lirios de la paz son tóxicos para perros y gatos por los cristales de oxalato cálcico de sus tejidos, que irritan la boca y el aparato digestivo.
Calateas, helechos de Boston y orquídeas Phalaenopsis, en cambio, figuran como no tóxicas.
¿Estas plantas purifican el aire?
Pedrera menciona que el lirio de la paz purifica el aire y que el anturio figura en la lista de la NASA de las plantas más purificadoras.
Esa fama procede de un estudio publicado en 1989 por B. C. Wolverton, Anne Johnson y Keith Bounds, que analizó en cámaras selladas cómo varias especies retiraban compuestos como el benceno o el formaldehído (el anturio se sumó en trabajos posteriores del propio Wolverton).
Sin embargo, una revisión publicada en 2019 en el Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology matizó esa idea. Sus autores, Bryan Cummings y Michael Waring, de la Universidad Drexel, calcularon que harían falta entre 100 y 1.000 plantas por metro cuadrado para igualar el efecto de la ventilación de un edificio.
«Las plantas son estupendas, pero no limpian el aire lo bastante rápido como para tener efecto», resumió Waring.
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