El eclipse solar ha terminado ya en territorio español y en todo el planeta. La sombra de la luna ha dejado ya de proyectarse sobre la Tierra sobre el océano Atlántico. Una franja de alrededor de 300 kilómetros de ancho sobre la mitad norte de España (también sobre una porción mínima de Islandia y una esquinita de Portugal) ha tenido la suerte de poder presenciarlo en forma total, dado que la sombra pura de la luna (umbra) la ha recorrido de oeste a este, desde Galicia hasta Baleares, donde ha terminado en Formentera, antes de morir sobre el Mediterráneo. Miles de personas se han desplazado a zonas donde poder ver el eclipse total (hasta 1,5 millones de desplazamientos por carretera preveía la DGT), en medio de un enorme esfuerzo de las autoridades para evitar incendios y otras desgracias en un día de altísimas temperaturas.
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