Braulio Vázquez (Pontevedra, 1972) vuelve al Valencia CF. Trece años después regresa a la entidad ché en una reentrada en la que se le ha abierto la puerta grande con todo el mando en plaza disponible a su cargo. Peter Lim recurre al ex de Osasuna como última bala para solucionar un clima de desafección global; con la plantilla, con la afición y con la ciudad. Pocos son los casos en los que se haya visto un ambiente con tanta discordia como el que se vive en el cuadro mediterráneo desde hace años, acrecentado en una última década en la que se ha convertido en un medianías de la competición.El gallego aterriza en Mestalla previo paso por la caja de Osasuna . Ha tenido que pagar Lim la cláusula de 290.000 euros que le libera de los rojillos. En Pamplona, se despidió ante los medios tras nueve campañas en la dirección deportiva de un club que cogió en Segunda División y llegó a alcanzar la Conference europea y una final de Copa del Rey en 2023.Todo parecía que se llevaba mascullando días, hasta el giro de guion que tomó forma el domingo; inesperado por las formas, pero muy previsible en su fondo. Corberán, técnico del equipo, y Ron Gourlay, el CEO de la entidad, eran relevados de sus funciones de forma fulminante tras un arranque de campaña de los que quedarán en los anales de la entidad por años; un punto de quince posibles en el peor inicio de competición que se recuerda en la historia de los chés. Discutido por la grada desde hace meses, el entrenador de Cheste acababa de renovar hace apenas dos meses hasta 2028. Una decisión bajo el dictado de Gourlay y con el beneplácito de la familia Lim, los dueños de un club que manejan desde Singapur con el mando a distancia.En los 627 días en los que ha durado Corberán en el banquillo, el equipo ha ido perdiendo crédito de cara a la afición y, sobre el césped, se ha convertido en una sombra de lo que fue hace apenas pocos lustros. Lo curioso es que un hecho que ha desequilibrado la balanza han sido las palabras que Rodri, jugador del FC Barcelona, en una conversación distendida con Cubarsí, comentó durante el partido que les enfrentó hace 9 días. «Son muy flojos estos, son muy malos, malísimos». A Lim las palabras le dolieron, como al entorno del club. Pero lo peor «no fueron las palabras que dijo, sin ánimo de ofensa, porque es una conversación informal. Lo que dolió es que lo que decía era cierto», comenta una fuente cercana al club.Si se le une ese único empate en cinco partidos, una última performance el sábado en el Pizjuán en la que no hubo ni un solo disparo a la portería del Sevilla y el ambiente de guerracivilismo que ha anidado en el club, no quedaba otra decisión que la tomada el domingo; una limpieza desde los despachos —se ha despedido también a los cuatro miembros del equipo de Gourlay— al césped, donde Corberán y su equipo dicen adiós —hay que recordar que en las navidades de 2024 el Valencia pagó 2,4 millones por su salida del West Bromwich Albion—.A Corberán le sustituirá provisionalmente el murciano Óscar Sánchez, técnico del filial y canterano del Atlético de Madrid con más de 300 partidos en el fútbol profesional, pero nunca en el Valencia. Y aquí llegará la primera decisión de Braulio: el encargado de asumir el banco de Mestalla. Nombres ya habría sobre la mesa, ganando peso Ernesto Valverde. El vasco ya trabajó con el nuevo director deportivo en aquel Valencia de la 12/13. Entonces Braulio apostó por él tras un inicio lastrado por los malos resultados con Maurizio Pellegrino en el banquillo, alcanzando la Europa League en una segunda vuelta asombrosa. En las dos campañas anteriores a la llegada del Txingurri, el Valencia, con Braulio tomando las decisiones deportivas, había logrado clasificarse para Champions. Desde entonces, todo lo demás han sido incendios, y Braulio llega para sofocarlos.
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