La Policía Nacional ha evitado, in extremis, lo que estaba destinado a acabar en una matanza en toda regla: un tiroteo masivo contra un clan español rival, con el que tienen cuitas recientes. Los 13 deteidos (tres mujeres) son del clan de los Cucos , los Jiménez Silva, españoles que en su día reinaron en los búnkeres de la droga de la Cañada Real Galiana y que ahora lo hacen en los narcopisos de Puente de Vallecas y la calle de Cullera (Latina). Cuatro están ya en prisión. Los encartados son de edades comprendidas entre los 22 y 49 años.La idea de esta organización era ajustar cuentas con el clan de los Gordos (Hernández Motos), apenas cuatro meses después de que una juerga flamenca entre ambas familias acabara como el rosario de la aurora. Como adelantó ABC entonces, el festejo, en una parcela del sector 6 de la Cañada Real, la madrugada del 2 de mayo. En plena celebración saltó una espita, se desconoce el motivo, y uno de los Gordos , de 21 años, recibió ocho cuchilladqs y golpes en la nariz y la cabeza. Las heridas por arma blanca las tenía repartidas por medio cuerpo, desde el torso al abdomen, bajo una axila… Sus parientes lo subieron a un coche y, en caravana, lo llevaron a Urgencias del hospital Infanta Leonor, en Villa de Vallecas.Horas más tarde, a lo largo de esa noche, se recibieron más llamadas desde la propia Cañada Real, alertando de que podría haber represalias graves por parte de una familia a otra. Eran los Jiménez Silva, que se olían que la venganza contra ellos estaba muy cerca. Pese a lo antes manifestado, los Gordos se negaron a acudir a comisaría, con diversas excusas.Hasta que el 27 de mayo, el presunto autor del intento de homicidio, de 36 años y apellidado Jiménez, fue detenido al volante de un coche, al sospechar de él los agentes por verlo en actitud nerviosa. Llevaba una navaja consigo, que ha sido analizada por la Policía Científica por si fue la utilizada en la agresión.La celada que tenían preparada los Cucos ahora en Plaza de Castilla, el pasado viernes, 18 de septiembre, a mediodía, adonde tenían que acudir los Gordos, fue ‘saboteada’ gracias a una llamada al 091 desde la inmediaciones. Estaban en la calle José Castán Tobeñas. Alertaba de una riña tumultuaria allí entre numerosas personas. Los implicados comenzaron a huir a la carrera, por la calle del Poeta Joan Maragall, cerca del acceso a la zona de Primera Instancia. Los primeros policías en llegar atraparon a dos tipos. Uno tiró una mochila negra debajo de un coche, en la que portaba dos pistolas reales y cargadas.Numerosos efectivos acudieron de refuerzo hacia la zona, que eran un hervidero de ciudadanos a esa hora. Los agentes lograron indentificar a más gente del clan, un total de 13, que acabaron detenidos. Cinco tienen antecedentes por hechos similares y tenencia ilícita de armas. Algunos se habían escondido en los baños de dos bares de la zona, Viena Capellanes y Casa Sotero, donde escondían un revólver, otras dos pistolas y varias armas blancas prohibidas.La intervención permitió descubrir todavía más armas, concretamente en un macetero del restaurante Sotero. En un momento de la actuación policial, uno de los implicados arrojó al suelo tres cargadores con munición.
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