La Policía Municipal de Madrid ha detenido a cuatro jóvenes de una banda latina después de que, presuntamente, participaran en una reyerta el pasado 21 de septiembre en la zona de Ascao, en Ciudad Lineal. Se da la circunstancia de que los encartados iban armados con cuchillos y grandes bolomachetes, algunos escondidos en una bolsa de papel de McDonald’s: «Agente, me estoy comiendo una hamburguesa», tuvo el cuajo de espetar a los actuantes. El dispositivo policial comenzó a las diez de la noche, cuando una patrulla uniformada del distrito observó en el cruce de la calle de Emilio Ferrari con la de Gonzalo de Berceo a un grupo de diez jóvenes sospechosos . Tenían cierta actitud intimidante y estaban apostados junto a dos coches aparcados en doble fila. Uno era un Mercedes Clase A negro, valorado en unos 40.000 euros. Cuando los sujetos se percataron de la presencia policial, los pandilleros se pusieron nerviosos. Precipitadamente, se subieron en los dos turismos. Uno de los individuos lanzó un objeto metálico con su mano derecha por la ventanilla. Era un puñal de 6 centímetros de hoja, cuya tenencia está prohibida, informan fuentes del caso. Esa es una zona conflictiva y propensa a sufrir el ataque de estas organizaciones criminales. De las principales, son los Dominican Don’t Play (DDP) los que tienen controlado el barrio. Los agentes sabían que en las inmediaciones se había producido una reyerta poco antes, con un joven herido a manos de otro grupo. Por ello, exigieron a los del Mercedes que se apearan, mientras reclamaban la presencia de refuerzos.Cachearon a todos. Uno, el que llevaba una bolsa de McDonald’s, dijo: «No llevo nada, agente, solo me estoy comiendo una hamburguesa». Pero dentro había un cuchillo de cocina de 20 centímetros de hoja muy afilada. También le hicieron la requisa al resto. En el maletero hallaron cuatro barras de metal de más de medio metro cada una. El vehículo está a nombre de uno de los detenidos, un boliviano de 23 años. El resto son de Colombia (19 años), Marruecos (19) y Rumanía (21). A ninguno les costaban reseñas previas.Huida en UberUno de los indicativos se quedó custodiando el coche. Los compañeros fueron entonces requeridos por una mujer, que explicó: «He visto a uno de ellos metido debajo de un coche y ha cogido un objeto metálico. Luego, se ha subido en un Uber. Lo tengo grabado». Los agentes consiguieron dar el alto al VTC cerca de allí y comprobaron que el marroquí y el rumano (que fue quien lo solicitó con la aplicación móvil) viajaban dentro. En el bolsillo central de su sudadera portaba otros dos cuchillos de cocina, de 23 centímetros de longitud. «Los llevaban en una zona de la ropa para que estuviesen listos para empuñarlos», indican los investigadores. Quedaron los cuatro detenidos y la Policía Nacional también acudió al lugar, habida cuenta de las sospechas de que estos individuos fuesen los participantes en la agresión previa de Ascao. Además de la tenencia de armas y probable pertenecia a organización criminal, el rumano del grupo fue acusado de un delito leve de estafa, porque no tenía cómo pagar el servicio prestado por el Uber.
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