El sistema para obtener el permiso de conducir en las Islas Baleares se encuentra al borde del colapso funcional. La falta crónica de personal en la Jefatura Provincial de la Dirección General de Tráfico (DGT) ha provocado un atasco sin precedentes que mantiene en pie de guerra a las autoescuelas y desespera a los miles de aspirantes que aguardan su turno.
Según los datos oficiales expuestos por Javier Díaz, experto en seguridad vial y director de la Autoescuela Cronos en El Arenal, a día de hoy se acumulan 9.140 alumnos a la espera de realizar el examen práctico de circulación en el archipiélago. La radiografía de la demora evidencia la magnitud del embudo: 7.219 personas esperan para el carné de coche (B), 724 para el de moto (A2) y 718 para los permisos de vehículos pesados (camión, autobús y tráiler).
El origen directo de esta parálisis operativa radica en la escasez estructural de examinadores. Díaz revela que la plantilla teórica asignada a Baleares, cubriendo Mallorca, Menorca e Ibiza, consta de apenas 15 examinadores. Sin embargo, la presencia efectiva sobre el terreno es aún más reducida.
«15 examinadores en plantilla para tres islas, pero hemos llegado a tener hasta seis de baja de forma simultánea. Si a esto le sumas las vacaciones reglamentarias, contar con la plantilla completa es un milagro», advierte el profesional. Para agravar la situación, en las próximas semanas se prevén nuevas bajas y traslados de mandos intermedios, un escenario que cualifica de «desastre total».
Esta carencia repercute brutalmente en los plazos. En la actualidad, desde que un alumno supera la prueba teórica hasta que logra fecha para la prueba práctica, el periodo medio de espera roza los seis meses.
Consecuencias sobre el empleo y el éxodo a la Península
Esta parálisis administrativa ha dejado de ser un mero retraso de trámites para convertirse en un problema socioeconómico. Decenas de jóvenes y opositores ven bloqueado su acceso al mercado de trabajo por no disponer del permiso a tiempo.
«Un opositor a policía portuaria acudió a nuestra autoescuela en septiembre explicando que necesitaba el permiso A2 para abril. Tuve que ser claro y decirle que va a ser casi imposible. Si suspende una sola vez, sea pista o circulación, se queda fuera. Se está destruyendo empleo y frenando la incorporación laboral de la gente», lamenta Díaz.
El colapso ha llegado al extremo de forzar un éxodo de alumnos a la Península. Ante la imposibilidad de examinarse en Baleares, aspirantes al carné de moto están entregando sus expedientes para trasladarse a comunidades como Asturias, donde consiguen fecha para el examen en cuestión de tres semanas.
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