La filóloga Cristina Sánchez López ingresó este domingo en la Real Academia Española para ocupar la silla ‘p’, vacante desde el fallecimiento de Francisco Rico, en 2024. La nueva académica, que dedicó su discurso de ingreso a explorar las analogías entre la cartografía y la gramática, fue elegida por el Pleno de la Docta Casa en marzo de 2025 a propuesta de Ignacio Bosque, Miguel Sáenz y Paloma Díaz-Mas . Sánchez López recibió la bienvenida de Bosque, a quien la lingüista calificó de «maestro», en una sesión presidida por el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado.Catedrática de Lengua Española en la Universidad Complutense de Madrid y una de las mayores especialistas en sintaxis del español, Sánchez López dedicó su discurso de ingreso, ‘Las cartografías del idioma. Viaje a ventura por la gramática del español’, a trazar un paralelismo entre el trabajo de los gramáticos y el de los cartógrafos. «La gramática es interna a los hablantes», dijo. O, en palabras de Bosque: «La gramática es la arquitectura del pensamiento». Si la lengua es un territorio que cada hablante lleva consigo, añadió, el lingüista sería el explorador que se adentra en él para describirlo. «No creo que sea del todo descabellado afirmar que la gramática externa es el mapa que dibuja la gramática interna. Un gramático no es, entonces, sino un cartógrafo que se adentra en un mundo interior hecho de piezas muy diversas y relaciones muy complejas. Al describir ese mundo invisible va trazando la cartografía del idioma».La intervención de la nueva académica giró en torno a esta metáfora. «Acaso los gramáticos pertenezcamos a la categoría de quienes creen que el lenguaje es el mapa del universo o, mejor, que el lenguaje es un universo que se puede plasmar en un mapa», afirmó. «En lugar de ríos, encontramos nombres; adjetivos en lugar de arroyos; subordinadas y concordancias en vez de llanuras y cordilleras; artículos o locuciones en vez de montañas o mesetas». Sánchez López habló de la gramática de Antonio de Nebrija como «un esbozo, un rudimentario portulano que señala la dirección que hemos de seguir de un puerto a otro». La distancia entre aquella obra fundacional y la actual ‘Nueva gramática de la lengua española’ sería comparable a la que separa los antiguos mapas medievales de los modernos. «La gramática del español no es ya un mapa, sino un conjunto de ellos», resumió. La filóloga, lejos de presentar las reglas gramaticales como un corsé, defendió precisamente lo contrario. «No hay contradicción –y eso no deja de ser una hermosa paradoja– entre el rigor que imponen las reglas gramaticales y la libertad de quien las usa para dar forma a su pensamiento», afirmó durante su discurso.Enseñanza de la gramáticaSánchez López defendió también el valor de la educación y una enseñanza de la lengua compatible con el reconocimiento de la diversidad dialectal del español. «Creo sinceramente en la conveniencia de que la enseñanza de la gramática –en todas sus facetas– forme parte del currículo de los jóvenes», dijo. «Una educación responsable […] deberá enseñar la expresión culta formal, la que configura el código compartido que permite a hablantes de procedencia muy distinta entenderse y reconocerse como miembros de la misma comunidad lingüística». La filóloga recordó a Francisco Rico, ocupante de la silla ‘p’ durante cuatro décadas. Sánchez López reconoció «la enorme responsabilidad» que supone ocupar la silla que él dejó vacante. «Solo puedo decir que, si ya no encontrarán en ese escaño tamaña sabiduría, al menos hallarán una alumna aplicada, tan dispuesta a colaborar con sus nuevos compañeros como feliz por seguir aprendiendo de ellos».
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