La sal del mar y la sangre casi salpican al espectador desprevenido; quieren salir del lienzo que Daniel Parra muestra con mimo a este diario. «El episodio es poco conocido. Al retirarse, algunos soldados de los Tercios se alistaban de forma voluntaria en los pueblos de costa para formar milicias de defensa». Eran tipos duros, de barba cana y cicatrices de mil bregas; combatientes veteranos que, cuando veían asomar a los piratas berberiscos, se subían a una barcaza como la que este pintor ha representado en su cuadro para plantarles cara y ganar tiempo hasta que arribaran refuerzos. «Me recuerdan a los miembros de la Guardia Civil y de la Armada. Eran héroes que luchaban con los medios a su disposición por sus gentes», sentencia.La escena tiene sentido dentro del ciclo ‘ Tertulias-Café con Daniel Parra. Llevar la pintura a la historia ‘: un cóctel de arte y sesiones informativas que se celebra en la sala de exposiciones La Lonja del Centro Cultural Casa del Reloj, en Madrid, y que busca rememorar el V centenario del nacimiento de don Álvaro de Bazán . «En el cuadro, al fondo, se ve cómo llegan en su ayuda las galeras del almirante tras haber recibido el aviso de las torres de vigilancia», explica orgulloso. El lienzo, una clase de historia en sí mismo, es uno de los muchos que se muestran; medio centenar en total que recorren la vida del marino de Felipe II que jamás perdió una batalla, y vaya si luchó en decenas, de Malta a Lepanto.Los cuadros forman parte de la exposición que Parra presentó en Granada el pasado verano, ‘Álvaro de Bazán. El relámpago de la historia’, y se completan con una serie de conferencias históricas. La próxima, impartida el 23 de octubre por Hugo A. Cañete, versará sobre el Gran Asedio de Malta. Al historiador le seguirán el capitán de navío José Luis Nieto Fernández (‘Álvaro de Bazán el marino invicto’, el 29 de octubre); Antonio L. G. Beltrán (‘Batallas en las Azores’, el 30 de octubre); el capitán de fragata Enrique del Cubillo Martínez de Azagra (‘Álvaro de Bazán y la batalla de Lepanto’, el 5 de noviembre); José Soto Chica (‘Bazán en Lepanto y Navarino’, el 6 de noviembre) y Juan Escrigas (‘Conservación y trasmisión de nuestra Historia’, el 11 de noviembre). La clausura correrá a cargo de Jesús G. Calero, director de ABC Cultural, el 13 de noviembre.Además, Parra ha añadido una atracción a esta exposición: una nueva obra que, día a día, pintará en vivo frente a los asistentes. «Lo hice también en Granada y gustó mucho; es una forma de acercarme todavía más al público», sentencia. Baja la voz, casi le cuesta admitir que dudaba de la temática en la que centrarse. Aunque al final la encontró: «En principio barajé la posibilidad de representar a Bazán llegando al combate desde la retaguardia en Lepanto. Sin embargo, me he decidido por el asedio de Malta». La escena concreta la narró Francisco Balbi de Correggio, un arcabucero presente en la contienda: «Se produjo un par de días después de que el almirante liberara la isla de los turcos, en 1565. El Gran Maestre de la orden recibió a ‘todos los capitanes de la Armada’. Entre ellos, a Bazán», sentencia.Una vida en cuadrosDesde el punto de vista pictórico, la exposición recorre la vida de Álvaro de Bazán . Su infancia; sus paseos por la Plaza de los Tintes; la influencia de su padre en su educación; sus estudios militares… Y de ahí, a las batallas. Porque, más pronto que tarde, aquel joven andaluz demostró su templanza en diferentes contiendas –una de ellas, la de Muros– y se convirtió en uno de los marinos más avezados de su era. Los datos le avalan. «Luchó en 22 batallas y no fue derrotado en ninguna», señala Parra. La más famosa fue la de Lepanto, acaecida el 7 de octubre de 1571 contra el Imperio Otomano. Aquel día, al mando de las galeras de retaguardia de la Santa Liga, acudió en ayuda de sus compañeros en los momentos más críticos.Daniel ParraParra no se limita a esos episodios. El Gran Asedio de Malta de 1565 es también una de las batallas que aparecen en su exposición. Algo parecido sucede también con varios personajes que compartieron época con el propio almirante: desde Don Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos I, hasta Uluch Alí. Así, hasta sus últimos años, desde 1586, que dedicó a preparar la invasión de Gran Bretaña junto a la Grande y Felicísima Armada. «Es un episodio que represento en un cuadro muy simbólico. Lo muestro demacrado, poco antes de enfermar de tifus. Se le ve agotado, pero sigue con su labor para Felipe II, aunque el monarca ya no se fiaba de él», explica. Murió el 9 de febrero de 1588, como uno de los grandes marinos de la Corona. «Fue un genio. La Armada le debe mucho a Bazán. Primero, por las innovaciones estratégicas y tácticas que realizó a lo largo de su vida. Por poner un ejemplo: las modificaciones que ideó para desembarcar a sus tropas en las Islas Terceras, en 1583, todavía se estudian y practican», señala Parra. Don Álvaro, asevera, merece un homenaje como el de esta exposición; un evento que se une a los muchos que ha organizado la Armada para este año. El pintor los conoce bien; de hecho, ha trabajado mano a mano con la marina española en esta exposición. Hasta el punto de que el Museo Naval de Madrid ha adquirido uno de sus lienzos para su exposición: ‘La creación de Bazán’, en la que niño y padre caminan por Granada.
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