La verdadera vida de las víctimas de trata comienza en el momento en el que alguien les tiende la mano para sacarlas de la compleja red que les atrapa. Sin embargo, la liberación de estas mujeres va más allá de romper las cuerdas que las ataban a estos espacios abusivos y se extiende a la labor para tratar las secuelas físicas y psicológicas que las marcan profundamente, así como al proceso de reinserción social y laboral tan necesario para que puedan ser independientes. «Una oportunidad de trabajo es un granito de arena para recuperar la esperanza», ha exigido Aurora (nombre ficticio), una venezolana de 23 años y víctima de esta explotación sexual, a los empresarios madrileños durante un encuentro organizado por Madrid Foro Empresarial. La oscura etapa de las mujeres que ha atendido durante años FIET, especializada en la atención y recuperación de víctimas, comienza habitualmente en sus países de origen –mayoritariamente Colombia, Venezuela, Paraguay y Brasil–. Es ahí donde los sueños, como el de Ana (también nombre ficticio) de ser azafata, se comenzaron a truncar. Un embarazo adolescente, tres hijos y una situación de violencia de género obligaron a esta brasileña a buscarse la vida como fuera para seguir adelante. Sin embargo, topó con un mundo con recompensa rápida y salida complicada. «Lloraba siempre de noche y amanecía súper depresiva. Miraba el dinero en mi mano y no sentía nada por aquello ni sabía qué hacer», cuenta esta superviviente de 46 años. La compleja situación familiar de Aurora también la arrastró a la prostitución. «No había nada en la nevera para dar de comer a mis hermanos. Una chica me invitó a una fiesta y cuando le dije que no tenía dinero me contestó que no hacía falta pagar, sino que te pagaban a ti. Lo pensé, pero vi la situación en la que estaba y dije: ‘Es que tengo que hacerlo’», relata la joven entre lágrimas. Nada más terminó de pagar los 5.500 euros que debía a la persona que la trajo a España y tras tocar fondo después de una sobredosis por la que casi pierde la vida, decidió pedir ayuda a esta entidad. Tanto la de Ana como la de Aurora son realidades más cercanas de las que pensamos. España es el país con mayor demanda de prostitución en Europa y ocupa el tercer puesto a nivel mundial. Según los datos de FIET, la Comunidad de Madrid, por sus características demográficas, económicas y de movilidad, es región que más incidencias registra . En 2025, la delegación de esta entidad en la región atendió y realizó seguimiento a 483 víctimas o potenciales víctimas. El perfil predominante corresponde a mujeres de entre 25 y 35 años, y un alto porcentaje procede de Colombia, Venezuela, Paraguay y Brasil. Se estima también que el 95% de las víctimas sostiene económicamente a su familia desde nuestro país.«Miraba en mi mano el dinero que había conseguido, y no sentía nada» Ana VíctimaLa vida de estas mujeres cambió cuando FIET tocó a la puerta. Ana tardó ocho meses en acudir a ellos después del primer contacto que mantuvieron. La desconfianza que sintió al principio ante la posibilidad de ser deportada se acabó disipando en un momento en el que acabó tocando fondo. Y, por suerte, encontró una apoyo que la sacó de años de infierno y la apoyó en su proceso de reinserción, ofreciéndole también un soporte jurídico. Desde hace seis meses, la brasileña trabaja con esta organización en el área de sensibilización, dando a conocer su trabajo a través de charlas en el que dirige un taller de bisutería, una actividad que le ayudó a sobrellevar los días durante esa complicada etapa. Las escasas oportunidades que les llegaban en este mundo y el desconocimiento para buscarlas es uno de los escalones que les dificulta salir de él. «En el momento en el que te tocaba hacer un currículum y enviarlo, no sabías qué hacer porque nunca has hecho algo así», recalca Aurora, que valora la ayuda de los empresarios ya que «abrirnos una puerta al mundo laboral es más que una oportunidad». «Necesitamos que, cuando una mujer logra salir, encuentre una sociedad preparada para acompañarla» Ezequiel Escobar Director ejecutivo de FIET«Con personas vulnerables, especialmente víctimas de trata, hay que comenzar a concienciar a las empresas de que ahí tienen un filón. Son mujeres que necesitan una oportunidad y, cuando se la das, luchan con uñas y dientes para no perderla», recalca a este periódico Enrique Grande, presidente de Envera, ONG dedicada a la inserción laboral de personas con discapacidad y que ha empleado a dos víctimas en la entidad que dirige.«Tras sufrir una sobredosis que casi acaba con mi vida, pedí ayuda» Aurora VíctimaLa jornada organizada con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños ha planteado cómo pueden implicarse las empresas, más allá de las grandes compañías y con acciones que puedan estar al alcance del tejido empresarial madrileño. «No se trata solo de incorporar a una persona a un puesto de trabajo, sino de ofrecerle una oportunidad para recuperar su autonomía y construir un proyecto de futuro. Desde las empresas podemos hacer mucho, también las pymes, y el primer paso es conocer esta realidad y trabajar de la mano de las entidades que llevan años acompañando a estas mujeres», señala Hilario Alfaro, presidente de Madrid Foro Empresarial.Sectores con falta de personalPero es también una situación que pueden aprovechar las empresas tanto por las subvenciones estatales que aportan estas contrataciones como para tener trabajadores en aquellos sectores en los que ahora mismo es difícil encontrar personal, indica Grande, que señala fundamentalmente el sector servicios. «Solo tenemos que liberarnos de esos prejuicios», concluye.Para hacer esto realidad, FIET también pone el foco en obstáculos a los que estas mujeres vulnerables se deben enfrentar. «No podemos pedir a una mujer que reconstruya su vida y, al mismo tiempo, obligarla a esperar meses para poder trabajar legalmente. La recuperación necesita protección, pero también independencia económica desde el primer momento», ha subrayado Ezequiel Escobar, director ejecutivo de esta entidad.«Son mujeres que necesitan una oportunidad y, cuando se les da, luchan con uñas y dientes para no perderla» Enrique Grande EmpresarioLa Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la explotación sexual una forma de violencia sexual. Su prevención requiere abordar los factores sociales que generan desigualdad y aumentan la vulnerabilidad. Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual de 2025, el 2,4% de las personas de 18 o más años residentes en Madrid ha cobrado por mantener relaciones sexuales alguna vez en la vida. En el último año, el 3,3% de los hombres de esta edad había pagado por mantenerlas.Centros municipalesEl Ayuntamiento de Madrid cuenta con una red de centros dirigidos a la atención de mujeres víctimas de trata compuesta por recursos especializados. Entre ellos se encuentra el Centro de Atención Integral Concepción Arenal, que presta atención psicológica, social y jurídica, promoción de la salud y apoyo a la inclusión laboral. El año pasado, este servicio municipal atendió a 656 mujeres y su unidad móvil asistió a 850.Claves 95% País con más mayor demanda 483 Red madrileña de centros Se estima que el 95 % de las víctimas de trata y explotación sexual sostiene económicamente a su familia desde nuestro país. Según la entidad FIET, España es el país europeo con mayor demanda de prostitución y el tercero en todo el mundo. FIET ha atendido en 2025 a 483 víctimas y potenciales víctimas de trata. Los principales países de origen de estas mujeres son Colombia, Paraguay, Venezuela y Brasil. El ayuntamiento cuenta con una red de centros dirigidos a la atención de estas personas. En 2025, el recurso municipal destinado a la atención psicológica, social y jurídica atendió a 656 mujeres y su unidad móvil asistió a 850.Por su parte, el Centro de Emergencia Mariana Pineda ofrece atención inmediata y dispone de 15 plazas de acogida temporal, en las que el año pasado se alojaron 73 víctimas de trata y explotación sexual. La red se completa con Casa Pandora, un alojamiento protegido que cuenta con diez plazas de larga estancia, que en 2025 registró 15 usuarios (ocho mujeres y siete hijos menores a cargo) y ocho plazas en viviendas de semiautonomía para mujeres que necesitan apoyo en su proceso hacia su independencia. El año pasado se alojaron ocho mujeres y ocho hijos a cargo.
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