Como cada vez, el diccionario de la RAE presentado la semana pasada en su 24ª edición se abre a la incorporación de nuevas palabras que reflejan los usos (y algún que otro abuso, ¡ay!) de la sociedad: ‘basuraleza’, ‘ecoansiedad’ e ‘influencer’ son tres ejemplos de los más de 6.000 nuevos vocablos con sus acepciones que -como es lógico- tienen mucho que ver con los intereses y la sensibilidad del presente. De hecho, aspira a ser «el diccionario del futuro», según explicaba el director, Muñoz Machado, hace unos días.En este sentido, hay espacio para conceptos capitales relacionados algo más directamente con las personas y ciertas reflexiones sociales de máxima actualidad, como ‘racializar’ y ‘trans’. Al lado, entra ‘gordofobia’ como «aversión hacia la gordura corporal o hacia las personas gordas», dando así carta de legitimidad lingüística a un prejuicio peligroso en directa relación con el canon tradicional de belleza y salud que puede causar -y causa- múltiples problemas: autoestima, discriminación, salud, etc. De ahí la atención que se le presta y que de alguna manera remata en esta necesaria inclusión en el diccionario.Sin embargo, la realidad -como las monedas- tiene su cara y su cruz: existe igualmente una cierta visión negativa sobre la gente delgada . Cierto que casa mejor con el modelo clásico de belleza, pero es igualmente un estigma cultural y social que da lugar a comentarios críticos e hirientes. Con una pequeña diferencia, quizá: ahora justamente se evitan a toda costa pullitas gordófobas, mientras que parece normal -o algo más aceptable- señalar que uno está chupado, seco, preguntar si come, te dan de comer o lo que sea. Y no, no está bien, porque, más allá de enfermedades bien conocidas, puede molestar tanto como un comentario sobre los michelines, porque no se sabe qué vive cada uno y las palabras importan.Por eso, no entro en cómo tratar debidamente cada trastorno como merece, pues doctores tiene la Iglesia, pero, visto que ambas palabras se manejan en el debate social, en buena ley merecen existir en igualdad de condiciones para dar la misma visibilidad a las dos realidades. Y estar en el diccionario con todos los sacramentos académicos. Si no, todos seremos iguales, pero algunos más iguales que otros.
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