Carlos Falcó falleció el 20 de marzo de 2020 víctima del coronavirus y, aunque han pasado más de seis años desde entonces, lo cierto es que su legado no sólo permanece intacto, sino que ha adquirido nuevas dimensiones. Con el paso del tiempo, el apellido Falcó ha consolidado su presencia en ámbitos tan diversos como el negocio de los vinos premium, los focos de la pequeña pantalla, las páginas del papel couché e incluso los fogones de la alta cocina. Una saga que, lejos de quedar anclada al pasado aristocrático, ha sabido reinventarse y encontrar su lugar propio.
Los cinco hijos que el marqués de Griñón (Manuel, Xandra, Tamara, Aldara y Duarte) tuvo a lo largo de su vida son hoy los principales herederos y representantes de este legado familiar, aunque cada uno ha optado por recorrer un camino diferente. Mientras algunos han convertido su apellido en una auténtica marca personal y han encontrado en la exposición mediática su principal fuente de ingreso, otros prefieren mantenerse alejados del foco y cultivar una vida mucho más discreta. Pero a pesar de ello, lo cierto es que comparten mucho más que un apellido, ya que tienen en común un legado que han sabido mantener vivo a través de negocios y proyectos familiares a los que continúan vinculados.

Tamara Falcó es el rostro más mediático de los cinco hermanos. Tras el fallecimiento de su padre, heredó el título de marquesa de Griñón y, con el paso de los años, se ha consolidado como la principal imagen pública del clan. Participa habitualmente en diferentes programas de televisión, así como también protagoniza numerosas campañas publicitarias. Una forma de vivir que muchos de sus hermanos no comparten, como es el caso de Duarte Falcó. COOL se puso en contacto con él para conocer en qué momento de su vida se encontraba y saber de primera mano algunos de los detalles de los negocios familiares. Sin embargo, este declinó nuestra propuesta explicando que prefiere mantenerse al margen porque «le horripila figurar» públicamente.

Aldara, la otra hija pequeña de Carlos Falcó, también ha optado por seguir una línea similar a la de Duarte, manteniéndose alejada de la exposición mediática. Sin embargo, esta discreción no significa que ambos permanezcan al margen del legado empresarial de su padre. Todo lo contrario. Ambos participan, junto a sus hermanos Xandra, Tamara y Manuel, en los negocios familiares que heredaron tras el fallecimiento de su padre. Entre ellos, destacan las bodegas Marqués de Griñón, dedicadas a la elaboración de vinos de alta gama y aceite de oliva, cuya propiedad comparten en su totalidad los cinco hermanos. No obstante, al mismo tiempo, Xandra Falcó ha dado un paso más en el sector con el lanzamiento de su propia marca de vinos. Una iniciativa personal con la que ha decidido emprender su propio camino sin desvincularse de la tradición que durante décadas impulsó su padre.
Pero el vino no es el único patrimonio que posee el clan. Tamara y Manuel Falcó heredaron de su padre el Palacio de El Rincón. Se trata de un histórico edificio, situado en la localidad de Aldea del Fresno, que en los últimos años, ha sido el escenario habitual de algunos rodajes de televisión, así como también se utiliza para eventos y celebraciones. De hecho, uno de los acontecimientos más destacados que ha acogido fue la boda de la propia Tamara con Íñigo Onieva en julio de 2023.
De esta manera, entre negocios compartidos y caminos diferentes, los cinco hijos de Carlos Falcó han sabido mantener vivo el legado de su padre con un patrimonio familiar que destaca entre la jet set de nuestro país y que, además, ha sabido compaginarse con otros ámbitos muy dispares.
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