Pese a contar con numerosas bajas, el Bayern de Múnich aún pertenece al Olimpo de la Champions, imponente su partido en el Metropolitano para endosarle al Atlético su primera derrota desde el nueve de septiembre. Los bávaros, con una salvaje mezcla de presiones tras pérdidas, fútbol asociativo y contundentes definiciones arrinconaron en la primera parte a los de Simeone, que pecaron de defensivos y fueron fulminados en la segunda por los disparos de Karl y Laimer. Cuando quisieron reaccionar, el combate ya había acabado. El partido más esperado de lo que va de campaña, siempre emocionante intentar herir a un gigante como el Bayern de Múnich, pasó a un segundo plano durante unos minutos, solemne y emotivo el minuto de silencio ejecutado por el Metropolitano por el fallecimiento del futbolista Jesús de Miguel . No se escuchó ni a un alma, Simeone estaba cerca de las lágrimas y fue un poderoso aplauso el que dio paso al choque entre españoles y alemanes. Fueron los segundos los que intentaron imponer su ritmo desde el primer minuto, famélicos a la hora de presionar, constantes sus entradas cuando un jugador rojiblanco intentaba controlar el balón. Sin embargo, fue Julián, con un disparo al palo largo y tras una interesante prolongación de cabeza de Sorloth, el que demostró que los locales tenían armas para dañar a los bávaros. Un pequeño susto que, por otra parte, ni mucho menos inmutó al Bayern, constante y estético como un reloj suizo pero agresivo y territorial como un oso pardo. La zurda de Olise provocaba sudores fríos en las gradas, mientras que la profundidad de hombres como Davies o Laimer amenazaban la estructura que protegía Oblak. Eso sí, los rojiblancos tenían un claro plan: sobrevivir, mandar balones a Sorloth y que este generase segundas jugadas. Atlético de Madrid: 0 Oblak; Pubill, Le Normand (Koke, m.59), Hancko, Grimaldo; Giuliano, Llorente, Barrios (Mendoza, m.75), Baena (Kang-in Lee, m.59); Julián Álvarez (David, m75), Sorloth (Lookman, m.59). Bayern de Múnich: 2 Neuer; Laimer (Boey, m.89), Upamecano, Tah, Stanisic; Kimmich, Bischof; Karl (Brown, m.68), Olise, Davies (Min-jae Kim, m.79); Kane. Goles: 0-1: Karl, m.54; 0-2: Laimer, m.74. El árbitro: F. Leteixier (Francia). Amonestó a Kimmich, Giuliano y Stanisic. La primera fisura la encontró Karl, demasiado elevado su chut desde la frontal, y poco después fue Kane, con una especie de tijereta, el que hizo dudar al muro colchonero. Al menos, el contrataque fue inmediato, a centímetros Sorloth de rematar en soledad un fantástico centro de Grimaldo desde la banda izquierda. Aunque defensivo el planteamiento de su maestro, los jugadores del Atleti se comportaban como jabatos aguantando una y otra vez las oleadas enemigas. Y, cuanto el bombardeo bajaba las pulsaciones, estaban listos para salir de caza. Las tensa calma de los vestuarios y sus nuevas tácticas no consiguieron escribir un giro de guion, orgulloso y dominante el Bayern hasta que llegaba a la frontal del área local, reducido por abrasión por la sólida línea defensiva rojiblanca. Pero, como casi siempre en el fútbol de élite, es muy difícil mantener la concentración intacta ante tanto agresión. Y fue un fallo garrafal de Le Normand el que provocó el 0-1, ávido Karl al aprovechar la pérdida del central en su propia área y definir sobre Oblak con una eficiente vaselina. Por detrás en el electrónico, los de Simeone, ya con Kang-in Lee, Lookman y Koke sobre el césped, optaron por ser mucho más agresivos, seducidos por las posesiones largas y con ganas de recuperar el esférico bien arriba. Un cambio de rol que convirtió a Upamecano y Tah, los centrales del Bayern, en los hombres más ocupados de todo el estadio, relucientes sus físicos ante la inmensa cantidad de centros ejecutados por un Atleti que, en el minuto 66, consiguió su primer tiro a puerta gracias a Llorente. El problema fue que, a más crecimiento local, más llegadas acumulaban los teutones. Fue Upamecano el que casi sentencia el partido con una inesperada aventura ofensiva finalizada con un disparo al larguero, falta de fortuna que no compartió Laimer minutos después, genial al coronar su descomunal partido con un misil desde el sector derecho, sin demasiada oposición, que acabó en el fondo de la red y fulminó las esperanzas del Atlético.
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